07 de novembre 2010

Ceder o no ceder el paso

Recordatorios que deberían de ser innecesarios: cuando uno, conduciendo su vehículo, quiere incorporarse a otra carretera o a una autopista y se encuentra con un triangulito en el suelo, como el de la foto, no se trata de un aviso de que pongas el intermitente para informar a los que vienen por la otra vía que vas a salir y lo harás sin mirar, ya frenarán los otros….¡nooooo!


Es para que te pares y les cedas el paso. ¿Suena raro?

Pues no tengo estadísticas de la frecuencia con que se hace, pero por mi experiencia directa….¡muuuuuuuuucha!

25 d’agost 2010

Pensares

La vida despierta es buscar siempre nuevos horizontes. Otra cosa es solo muerte temprana.

06 d’agost 2010

¡Bienvenida Mrs. Michelle!

- Holaaaaa Doña Michelle. ¿Qué tal? ¿Cómo le van las vacaciones?

- Very, very well, yes. Solo que tanta gente siguiéndonos por allá donde vamos, me sorprende un poco.

- Nada, Doña Michelle, si es que su familia es muy querida aquí. Y es que claro, Vds. se lo merecen todo, estas niñas tan guapas, este marido que tiene tan…tan poderoso como decimos por aquí. Y guapo también lo es, ¿eh?, pero que muy guapo. Y dígame, ¿cómo se les ha ocurrido venir a Marbella para las vacaciones?

- Uff, cosas de mi husband, del Barack. Bueno y de su gobierno de Vds., que como él no pudo asistir a la cita galáctica que le había preparado su boss, el Zapatero ese, no han parado hasta que Barack ha dicho: “Bueno Michelle, échame una mano y vete a ver a esos pesados unos días, a ver si me dejan tranquilo con tantas invitaciones”.

- Mmmmhhh Doña Michelle, ¿pero no quiere decir que aquí no hay gato encerrado? Mire que las mujeres de aquí somos muy perspicaces y eso de que su Barack se haya ido a celebrar su 49 aniversario en ausencia de Vd. con la Oprah esa, la verdad es que nos huele a cuerno quemado. Mire que esa tiene una pinta de lagartonaaaaa.

- No, no, Sra. Don’t take care. Mi Barack es muy sano. (Cuando vuelva voy a coger yo por mi cuenta a la Oprah esa). Bueno y Vd., ¿qué me cuenta? La verdad es que me ha sorprendido ver a la gente como viste en este país. Yo me había hecho una idea a raíz de la visita del presidente de su gobierno, con sus hijas y les hacia más, no se, como más góticos ¿no?

- Uy no Sra. Michelle. Aquí la gente viste muy bien. O se desviste vaya. Si Vd. quiere tomarle el pulso al país, le recomiendo que vea algún programa de TV, como “Las joyas de la corona” o “Sálvame de Luxe” o “Gran Hermano” u “Ola, Ola”…Yo siempre digo que la TV es el mejor escaparate de cómo es una sociedad. ¿No ocurre eso en los USA?

- Of course. Pero allí no dejamos ver todas las guarradas que Vds. dejan ver aquí. ¡Tanto despelote y tanto desfile gay! Allí solo se dan series y películas de guerras y asesinatos, que hay que cuidar el futuro de nuestra juventud…

- Y es que son Vds. un modelo a seguir. Ya lo decía nuestro eximio actor Tony Isbert en “Bienvenido Mr. Marshall”. Lastima que hayan tardado tanto en volver. Bueno, discúlpeme que he de acabar la compra para ir a la playa con la familia.

- No se preocupe. Que mientras yo esté aquí el super este no va a cerrar. Y le recomiendo que se espere, que hasta que no se despeje la ciudad de los coches de su policía, de su guardia civil, de nuestros servicios secretos, de los funcionarios y de toda la masa de badulaques que quieren vernos en directo, pueden pasar horas. Es lo que tiene ser la 1ª dama de los EEUU. ¡Ah! Y de la playa vaya olvidándose, porque nos la han acordonado a fin de que vayamos con mis hijas esta tarde y solo vamos a poder estar nosotras.

- Bueno pues aprovecharé y compraré verduritas para hacernos un gazpacho.

- A cualquier cosa le llaman verduritas Vds. Las que cultivo yo en mi huerto de la Casa Blanca, esas, esas son verduras de verdad.

                        -------------------------------------

Y llegado a este punto, peregrino que pasas por mi blog desde lugares alejados, te ruego que dejes algún comentario, aunque sea para decir que no estás de acuerdo con lo que digo, porque eso puede ser estimulante. Como dicen algunos pedigüeños "Ponme argooooo"

04 d’agost 2010

Segador, los taurinos, los antitaurinos y el griterío.

- ¡Otro catalán!


Vaya, ya tenemos lío, pienso. Dejo la caña encima del mostrador y me vuelvo a ver quien me está hablando. Pero no veo a nadie. Bueno, si, veo una cabeza de toro disecada colgada de la pared y entonces caigo en la cuenta.

- Andaaaa, si tú eres o eras el “Segador”.

- Menos mal que me has reconocido, porqué mira que pasáis catalanes por aquí y solo el Juliana, ese chico paisano tuyo de Badalona y algún que otro escribidor de cartas a periódicos me habéis reconocido.


- Bueno yo, es que eso de los toros no es lo mío, lo siento. Y si te he reconocido es porqué leo los artículos del “Juliana”. Pero ni me acordaba que este era tu bar. Me alegro de conocerte en “persona”. ¿Qué tal?


- Joder macho, eres tan educado que pareces un papanatas. Bueno, ya que estas aquí y aunque el oráculo soy yo, respóndeme a una pregunta, ¿por qué habéis organizado los catalanes la que habéis organizado con eso de las corridas de toros?


- ¿Y yo que seeeee? Ya te he dicho que a mi los toros ni fu ni fa. Solo fui una vez a ver una corrida, cuando tenía seis años, figúrate. Y ya no he vuelto más. Bueno, alguna vez los he visto por televisión. Pero es como los pies de cerdo, que si hay que comer los como, pero no son mi plato preferido. Y como nunca me han obligado…


- Pero alguna posición tendrás sobre la cuestión.


- ¿Y porqué he de posicionarme? ¿Me permites que pase de posicionarme? Estoy de vacaciones. Bueno, quiero decir que estoy en otro sitio distinto del habitual. Y lo que ocurre de actualidad me llega como un fragor lejano, como un griterío, un rumor sordo y salvaje.


Así es como me llegan los ecos de la contienda taurinos – antitaurinos. Y no deja de sorprenderme la vehemencia, la violencia incluso, con que unos y otros se defienden y acusan o acosan a los otros.


A unos, no se exactamente que es lo que los motiva. Puedo imaginarme mil cosas y se me antojan como en un circo las imágenes de los Mosterin, los Anselmi, la Rahola, las caras llorosas de alegría de las antitaurinas tras la decisión en el Parlament y las tetas de las que se han desnudado en defensa de los toros.


Y por otro se me vienen a la mente las imágenes de los que sobre todo ven peligrar sus fuentes de ingresos, léase propietarios de plazas, promotores de corridas, apoderados, toreros, etc. etc. y un largo etc. Aunque dicen que los van a indemnizar, por lo menos en Cataluña. ¿Ves?, eso si que me jode.


- ¿Por qué?, si lo demás te trae al pairo.


- Es que vas a decir que me asoman los entresijos catalanes. Porqué en definitiva ¿de donde van a salir estas indemnizaciones? Del mismo sitio de siempre, o sea, que a rascarse el bolsillo a través de los impuestos.


- Va, va, no seas tacaño. Deberías estar contento de la tradición y la cultura que incluso para Cataluña ha supuesto desde siempre la fiesta de los toros. Y yo, a pesar de estar aquí, más “colgao” que un fuet como decís vosotros, me siento orgulloso de la forma como pasé a la historia y a la fama en su día.


- Pues que quieres que te diga. A la fama has pasado gracias al Juliana. Lo que si me alarma y perdona que te lo diga, es que tras de estos movimientos antitaurinos ya asoman la pata algunos cretinos, que después de lo que consideran una gran victoria ya apuntan a otros objetivos, como prohibir el consumo de carne de cualquier tipo por el “cruel trato que se da a los animales en el proceso de convertirlos en alimento para los humanos”. Y digo que perdones, porqué me han venido a la memoria gustativa algunos rabos de toro comidos con mi amigo Mariano, en restaurantes de su Córdoba natal. ¡Y por esa prohibición si que no paso!


- Bueno y entonces, ¿de las implicaciones políticas, qué?


- ¿Qué implicaciones políticas, ni que historias? Es que en este país se da demasiado pábulo a la política, como se le da a la Esteban. En realidad los que mueven todas estas historias son bien pocos. Pero claro, tienen el altavoz amplificador de los medios de comunicación.


- ¡¡Me decepciona!!


- Porqué imbuido de la importancia que se te ha dado como oráculo, también lo ves todo en clave política. Que si las elecciones, que si las encuestas, que si los partidos políticos…A la gente en realidad todo esto le importa menos de lo que los políticos se creen, aunque traten de manipular e influenciar la opinión pública con argumentos esfériles. Si leyeses los resultados de las encuestas populares que se hacen en algunos medios – que no tienen base científica, claro - te darías cuentas de que las preocupaciones de la gente son otras. Llámale desafección o llámale pasotismo gracias al descrédito de los políticos en general, que aparentan preocuparse de cosas que a la mayoría les tiene sin cuidado, mientras que en otras les dan por salva sea la parte. Fíjate si no en el resultado de la famosa consulta sobre la Diagonal de Barcelona. Que no, que no, que están a lo suyo, es decir, tratar de mantenerse a toda costa en el poder.


Bueno Segador, encantado de conocerte. Ya pasaré otro día a tomarme una caña y a verte. Anímate que te veo decaído.

03 d’agost 2010

Castelldefels, Love Parade, Mèxic...

Es trist, es tristíssim. M’imagino el dolor dels familiars d’aquestes persones joves que han perdut la vida recentment en circumstancies tràgiques, tot just quant el que cercaven era experimentar diversió, gaudir de la vida i de la plenitud de la seva joventut.

Em refereixo es clar a les persones que l’han perdut, la vida, en l’atropellament de tren a Castelldefels, al Love Parade de Duisburgo i al rius Gallinas de Mèxic.

Vagi per davant el meu sentiment per el que ha succeït. Es impossible posar-se en el lloc dels pares que han perdut a aquests fills, però si que hom pot imaginar el dolor que senten. Tinc fills i netes i no vull ni pensar de cap manera com seria passar per tan terrible tràngol. Per això mes que res vull expressar el meu condol i solidaritat amb aquestes famílies.

Però veient les noticies sobre com han anat les coses i el ressò que la societat ha fet d’aquests accidents em venen algunes reflexions.

Segurament la responsabilitat no es exclusiva dels joves que han mort, en diferents graus. Per exemple, i sempre seguint les informacions que ens arriben, les joves que van morir al Love Parade tenien molta menys capacitat d’influència sobre el que els va passar, que els que van morir a Castelldefels o els de Mèxic. En aquests dos darrers casos sembla ser que el que va esdevenir tenia un notable component de menyspreu per el risc que envoltava la situació.

No es res nou que hi hagin joves que infravalorin els riscos, amb tal de divertir-se; potser la nota destacable es que en poc temps s’han produït tres d’aquests accidents mortals i em pregunto quantes situacions de risc es produeixen cada dia per inconsciència sense arribar al extrem de resultats mortals. Nomes veient com hi han joves – i no tant joves – que se la juguen amb les seves motos sortejant vehicles i obstacles en els carrers i posant en risc a ells i a altres persones, em fa pensar que n’hi deuen haver moltes d’aquestes situacions.

D’altre banda està la responsabilitat que no els correspon directament, la dels organitzadors, la dels qui han de vetllar perquè sigui impossible que passin aquestes coses. Es cert que resulta impossible preveure-ho tot. O instal•lar sistemes per a evitar accidents, que cobreixin totes les possibilitats, ja que això convertiria el mon en una mena de presó envoltada de coto fluix. Les autoritats haurien de buscar l’equilibri en aquestes qüestions i establir el que es necessari - per exemple separacions entre vies a les estacions, que impedeixin el pas – i l’educació en la responsabilitat i en el respecte a les normes ja des de l’escola. Oi que volen educar als fumadors tot incloent missatges o fotografies descoratjadores en les capcetes de tabac? Dons no estaria de mes que els joves veiessin quines poden ser les conseqüències d’accidents ocorreguts com a conseqüència de menyspreu al risc.

I un altre reflexió: la reacció de les autoritats, declarant dies de dol oficial, organitzant misses i la presencia de politics en expressions de condol. Tot això estaria molt be, si no fos perquè el que es busca es una rendibilitat política. Estic ben segur de que els familiars voldrien prescindir de tota aquesta parafernàlia excepte, clar, que el que cerquin precisament siguin compensacions de caire econòmic, no “per a benefici propi, sinó per que es prenguin mesures i no torni a passar”.

Penso que no deu ser el cas d’aquests accidents. Tanmateix, no estic en contra de les indemnitzacions sempre que no siguin matèria d’especulació i obtenció de beneficis extemporanis a càrrec dels lamentables accidents.

Tornant als homenatges públics, penso que han d’estar destinats únicament per aquelles persones que han perdut la vida exposant-la a fi de produir un benefici per la societat o per salvar altres persones. Cas dels bombers, socorristes o personal sanitari i fins i tot de particulars que actuen de manera altruista, a tall d’exemple.

Tot el que no sigui això, em sembla fora de lloc i tenyit d’oportunisme injustificable per part d'aquestes autoritats o politics que ho promouen. Insisteixo, amb tot el meu respecte per els afectats i les seves famílies.

15 de juliol 2010

Ayyyy, la felicitat

Com sabeu els que heu llegit alguna vegada aquest blog, el tema de la felicitat es per a mi una qüestió recurrent. Aquesta pregunta que em surt quan se d’una persona que ha deixat aquest mon, o be de algú a qui li ha passat quelcom o simplement observant a gent en el metro o en el carrer, “haurà estat alguna vegada feliç?”


I he intentat esbrinar que es això de la felicitat, com pot algú ser feliç i per quant temps. I desprès de llegir el que filòsofs clàssics o contemporanis, orientals o occidentals han tractat sobre la qüestió o el que han manifestat psicòlegs o sociòlegs, he arribat a estar fet un veritable embolic.

Així dons he decidit prescindir del que he llegit i dir-ne la meva:

Hi ha una felicitat bàsica: la de no tenir preocupacions. Mes enllà de la creença de que la felicitat ve proporcionada per el respecte a determinats valors o per la sabiduria o per la compassió, penso que bàsicament la felicitat ve determinada per l’absència de preocupacions. Amb això es pot concloure que una persona que no tingui els valors que la societat consideri adients per la convivència, fins i tot un malfactor, pot ser feliç?


Dons penso que sí. Evidentment es tractarà de algú sense consciència o potser algú que la societat rebutgi, però si això no li dona preocupacions i sabem que hi ha persones així, pot ser feliç.

La felicitat pot tenir molts estadis quantificables, vull dir si a mes d’aquesta felicitat bàsica s’hi donen elements que la enforteixen, com poden ser relacions familiars o possessió de coses estimables per qui les te, o gaudir de circumstancies que facin agradable la vida (pot haver-hi una munió de possibilitats, des de fer un viatge a sacrificar-se per altres persones) la felicitat podrà ser mes important, tot i que potser en alguns casos, com la possessió de objectes, faci que el posseïdor pugui ser envejat per altres persones.

Pot haver-hi una felicitat parcial? Penso que no. Si existeixen preocupacions, es podrà estar content per determinades situacions, però l’existència d’elements negatius condicionarà aquesta felicitat i per tan no es podrà parlar d’una persona feliç. Altre cosa es que ho aparenti.


Quina durada te la felicitat? Arribo a la conclusió que la felicitat per sempre no existeix. La pròpia trajectòria de la vida fa que tard o aviat surtin preocupacions que resten felicitat, sigui per motius familiars, de salut, de pèrdua de bens, etc.


(A continuar)



I arribat aquí, peregrí que passes per el meu blog, potser t’interessa o no el que hi veus, però...deixa’m quelcom. Ni que sigui per a dir que no estàs d’acord amb mi, però com diuen els captaires en castellà, “dame argo...”. Et quedaré reconegut.

04 de juliol 2010

Historias de mi barrio

Acostumbraba a verlo cuando iba a comprar algún encargo en el otro extremo de la calle, la calle Mariners, de la Barceloneta. Aquel hombre solía estar sentado en una silla delante de su casa, unos bajos que daban directamente a la acera, tipo de vivienda típico en mi barrio de aquella época y que ahora la carestía de las casas ha vuelto a poner de moda, puesto que mucha gente ha adaptado antiguos locales comerciales transformándolos en “lofts”.
 
Siempre parecía estar absorto, mirando hacia adelante sin ver. Se recostaba en la silla pasando un brazo por detrás del respaldo y de vez en cuando se atusaba un inmenso bigote de color blanco-amarillento que adornaba su rostro. Luego, se estrujaba el mentón y finalmente dejaba caer de nuevo la mano en su regazo, con la palma hacia arriba y los dedos contraídos, en un gesto de abandono. Cuando el tiempo era bueno y cálido vestía una chaqueta de pijama de color azul pálido con rayas blancas y cuando el tiempo era más destemplado, vestía una chaqueta de albornoz de felpa.

Pero su pose siempre era la misma. A veces, jugando con otros niños en la calle, me había detenido para mirarle desde detrás de algún coche aparcado. O le contemplaba desde nuestro balcón y siempre me había llamado la atención esa rutina suya de pasar tanto tiempo sentado en la calle.

No es que eso fuera raro en ese tiempo. De hecho había mucha gente, sobre todo en verano, que sacaba las sillas a la calle y a su alrededor se organizaban verdaderas tertulias de vecinas y algún vecino ya anciano, que incluso se reunían para escuchar el serial de las cinco, mientras hacían calceta y se abandonaban a animados chafarderios. Pero junto a ese hombre no se detenía nunca nadie. Bertomeu se llamaba, según me dijo mi madre, que no supo explicarme nada más de aquella persona.

Al contrario de lo que ocurría con la gente del barrio, de quienes se conocían vida y milagros, del Sr. Bertomeu parecía que nadie supiese nada, o que no quisieran explicarlo. Su esposa había fallecido tiempo atrás, antes de que yo tuviese conciencia de la presencia de aquel hombre en la calle. Sin embargo una vez sorprendí una conversación ante una tienda del mercado, en la que unas vecinas medio escandalizadas y exhibiendo notables aspavientos decían, simulando que hablaban en voz baja, que no había sido su esposa, que no estaban casados, aunque viviesen juntos.

Una vez, andando por la misma acera donde estaba sentado el Sr. Bertomeu, me paré delante de él. Levantó la cabeza y me miro con unos ojos muy claros, teñidos de una inmensa tristeza. No dijo nada.

Iba a decirle yo algo, pero impresionado por aquella mirada me callé, bajé de la acera y seguí andando, cargando con la cesta a la espalda, lo que no impidió que sintiera los ojos de aquel hombre clavados en mi.

Unos días más tarde el Sr. Bertomeu dejó de salir a la calle. Extrañado de no verle le pregunté a mi madre, que me contestó que había fallecido. Sorprendidos de verle aún delante de su casa a unas horas no habituales, algunos vecinos se le habían acercado y le encontraron en su silla, con su pose habitual, pero con las manos caídas a los lados. Un infarto se lo había llevado.

Nadie se hizo cargo de sus pertenencias, nadie acudió a reclamar sus restos o a su entierro. Tampoco yo pensé mucho sobre ello en aquella época. Años más tarde llegué a la conclusión de que aquel hombre había muerto de soledad.