Andaba yo releyendo lo que había insertado ayer, cuando mi servicio automático de noticias (la radio), me informa de lo de la quiebra del Lehman Brothers, de los apuros del Merryl Lynch y de las agonías de la aseguradora AIG.
He buscado más información sobre todos estos sucesos y me entero de que:
- Bush, el mejor presidente de la historia de los EEUU (contento debe de estar su padre), afirma que el sistema soportará perfectamente este impacto.
- Solbes manifiesta que “el sistema financiero español está saneado para hacer frente a la situación”. Aquí ha sido cuando la comisura derecha de mis labios ha entrado en un incontrolable temblequeo, recordando aquello de que “no hay crisis, no hay crisis”.
- La Bolsa española ha caído como piedro tirado desde la azotea (casi un 5%). Analizando qué valores son los más afectados y recordando la afirmación de Solbes, el temblequeo se me ha extendido a las piernas.
- La AEB informa de que los sucesos anteriores reflejan la situación financiera en los EEUU (el país más rico del mundo dicen), pero que no afectarán a España. AAAAAAyyyyy. ¿Como las subprime?
- Los economistas estadounidenses afirman que esto solo es la punta del iceberg, que en los próximos días pueden quebrar más de 200 empresas norteamericanas. ¡Uuuuffffff!
Total, que ahora ando por la cuarta asana y concretamente por la Uttanasana, más que nada previendo que nos va a deparar el futuro. Eso si, debajo de un paraguas por si encima llueve.
El verano ha pasado en un soplo y aún me parece que ayer era cuando preparaba las cosas para marchar…de vacaciones.
Durante este tiempo he consumido algunos libros, mar, mucho mar, algo de Internet y periódicos. He hecho un montón de anotaciones marginales, con la intención de escribir algo, pero luego, analizando cada tema me decía ¿y que demonios voy a añadir yo a lo que parece tan evidente sobre los temas que “apasionan” a los ciudadanos?:
- La crisis. Casi parece que ya se llama así. Nos vuelven locos: unos dicen que estamos fatal y otros que no hay para tanto. Mientras, los combustibles suben mucho y rápido cuando el barril de petróleo sube pero bajan poco y muy lentamente cuando el precio del barril desciende. Todo se encarece, se vislumbran problemas laborales en un otoño enrarecido, cuando muchas empresas ya no puedan mantener al personal porqué no tengan ingresos suficientes (o porqué les parezca que no los van a tener) y la repercusión en cascada que tendrá todo esto en la economía…Sin embargo hay quien dice que las empresas que van mal no son representativas del estado global de la economía, que el sacrosanto Ibex es la muestra únicamente de 35 empresas y que son muchas más las que no cotizan en Bolsa y en cambio van bien. Pero lo que yo veo es que cuando ese Ibex entra en picado, a muchos les entra el tembleque, los bancos cierran los créditos, y el lobo de la recesión va tomando cuerpo. Esa es otra. Parece que en este país la mayoría de las empresas no tienen recursos financieros e inversores suficientes y trabajan mayormente a crédito; así claro que al menor soplo desfavorable todo se desmonta como un castillo de naipes mojados.
- Las “gracias” de nuestros queridos políticos. Esto se merecería por si solo un libro entero para hablar de los “dije digo y digo diego”, de a ver quien dice la frase más punzante (¿a que ha venido aquí?, por ejemplo), de los que pretenden hacer ver que se cabrean y en realidad sabemos que acabarán sometiéndose, de los que dicen vociferantes que todo lo hacen en bien de “quienes les han elegido”, cuando en realidad lo único que quieren es aferrarse al poder, de los que se gastan alegremente el dinero de los ciudadanos invirtiéndolo en cosas destinadas solamente a darles lustre a ellos, mientras que las verdaderas necesidades de la mayoría de los habitantes del país se quedan a medio camino: subvencionitis (que además después falla o discrimina, Ley de dependencia, 400 Euros, caso Eroski-Caprabo…¡uff!), instalaciones innecesarias (delegaciones para ser ocupadas por algún pariente o cliente cercano), gastos de representación suntuarios (coches, chóferes, viajes…) y un largo etc.
- El incivismo que no para, la violencia de los humanos entre si o hacia familiares inmediatos (esposas, hijos, padres), la falta de respeto, la mala educación, el creer que la esclavitud aún existe… claro que viendo los programas que hacen en los múltiples canales de T.V., donde el colmo de la progresía es llamar a alguien “gilipollas” o confesar al novio delante de los espectadores que aquella que él se creía la novia y futura compañera para toda la vida en realidad es un “novio”, pues así va. Y mientras tanto las autoridades mirando a otro lado, no se si por falta de interés en su trabajo o por cansancio: ejemplar la sentencia a favor de un ciudadano barcelonés harto de que los ocupas de una finca cercana le montasen día si y día también fiestas incontroladas que no le dejaban pegar el ojo. Lastima que encima la sanción irá a cargo del erario público, es decir de los bolsillos ciudadanos y no de quien ha renunciado a su obligación de controlar. Cuando los ciudadanos se hartan y tratan de organizar patrullas urbanas es que algo funciona muy mal. El último caso en la Barceloneta por ejemplo, donde el Ayuntamiento ha tenido que correr ante la advertencia de la Asociación de Comerciantes cansados de los cada vez más agresivos indigentes que se instalan en aquel barrio y que en ocasiones llegan hasta a robar comida de los platos de los clientes de las terrazas de los restaurantes.
- La nueva guerra fría. O caliente vete a saber. Como Chaves siga mandando al carajo a la mierda de yanquis, o en lugar de jugar a canicas, los “niños” se dediquen a invadir o reconocer países para reforzar respectivas áreas de influencia político-económica, (Kosovo, Osetia – Abjasia, Afganistán, Irak, etc.) en cualquier momento salta la chispa. A mi personalmente me merecían mayor confianza en que sabrían controlar mejor sus apetencias de apretar el botoncito rojo, los Kennedy, los Kruschev, los Gorbachov, los Jhonson o incluso los Xiaoping, pongamos por caso.
- La inmigración. Que haya seres humanos que se jueguen la vida para encontrar una mejor situación, me merece demasiado respeto como para frivolizar con alguna frase sarcástica. Pero esto es un volcán. Sino vean lo que está ocurriendo en el Barrio de las Doscientas Viviendas de Roquetas, en Almería.
- De la premura con que quienes deberían reconocer que son responsables de algo tratan de sacudirse las pulgas de encima. Y de la suciedad de trabajo de muchos periodistas, sobre todo de medios televisivos, que con el afán de sacar una noticia y en nombre del sacrosanto derecho a la información, no tienen escrúpulos en invadir sin misericordia la intimidad del dolor. Vease accidente de Spanair por ejemplo. Aunque ya se han aprendido algunas frases conmiserativas para dar la sensación de que son los primeros preocupados por lo que está ocurriendo y lo que sufren por tener que hacer esta labor.
- De los tertulianos que se discuten a sangre y fuego a través de medios televisivos o radiofónicos, que todos ellos saben más que el sabio de Mojacar y que en terminando se van a tomar un café con leche tan tranquilos, mientras dejan al personal soliviantado con sus mensajes y discusiones de mala leche.
- De la delincuencia, sobre la que por fin parece que cierta parte de la sociedad y también responsables de estas cuestiones en la administración de justicia, se están dando cuenta de que hay casos en los que no puede pensarse en la rehabilitación, sobre todo a la vista de la cantidad de delincuentes que reinciden incluso estando de permiso carcelario. Como en el famoso caso del asesinato de las dos policías en l’Hospitalet , el del “presunto” asesino de Mari Luz, en el de los pederastas en general, el de los que atracan el primer banco que encuentran a la salida de la prisión o muchos otros que periódicamente salpican las páginas de los diarios. Y otra cuestión es la del comportamiento de algunos de tales responsables de la administración de justicia, que se escudan en que no tienen medios suficientes, aunque ya se los han reclamado al Ministerio de Justicia – nuevamente caso del juez que dejó que el “presunto” asesino de Mari Luz estuviese libre y a quien se ha sancionado con una pírrica multa. Pues estimados jueces y juezas, si consideran que sus peticiones razonables y razonadas no son admitidas por quien debe de hacerlo y el Gobierno destina medios y recursos a otras cuestiones que no son tan importantes, sean honestos y si no pueden hacer huelga, ¡dimitan por favor! Seguro que una acción de este tipo haría correr a quien correspondiese para solucionar estos problemas, pero por favor que lo hagan de una manera seria y no de la forma a que nos tienen acostumbrados a los ciudadanos últimamente, es decir, prometiendo y no cumpliendo. Otra cosa es el espectáculo que ofrecen instituciones como el Consejo General del Poder Judicial, repartiéndose los componentes de tal organismo en función de las influencias políticas de turno. Y ya lo último, de pena si no es que es realmente risible, tener que enterarse que un juez ha sido sancionado por ¡dictar sentencias mientras meaba, con la puerta del baño abierta! ¿Se imaginan a este juez teniendo que juzgar un caso de despido por conducta similar de un empleado de una empresa, comportamiento que se puede considerar como una falta grave?
- De los responsables de la gestión de los temas públicos, que se han blindado ante las quejas de los ciudadanos, porqué viven en un pueblo, una ciudad o un país virtual, donde la opinión de tales ciudadanos no les llega. ¿Que hay que perforar la ciudad y se ocasionan miles de situaciones de molestias (aparte de los riesgos)?, pues nada, se pide paciencia y todo resuelto. ¿Que las calles quedan más bonitas sin coches? Se hacen amplias aceras para aprovechamiento de las bicicletas, que campan a sus anchas. ¿Que los ingresos derivados de las transmisiones patrimoniales por viviendas han descendido debido a que como hay crisis no se venden pisos? Pues se aumentan las posibilidades de sanciones por infracciones de tráfico o aparcamiento, para compensar.
Pero bueno, un verano malo lo puede tener cualquiera. Por cierto, ¿Dónde escribe ahora Trallero? Aunque no estaba de acuerdo en todo lo que escribía, echo a faltar su crítica entre irónica y sarcástica.
Como veis, muchas cuestiones referidas brevemente. Como lo hace Carmen Machi (Aida, por más señas) en la obra de teatro que ayer fuimos a ver: La Tortuga de Darwin, en la cual mete apretujadas referencias a grandes temas sociales devenidos en Europa durante casi doscientos años, los de vida de la tortuga que Darwin se trajo desde las islas Galápagos. Hay que descubrirse ante esta actriz que durante casi dos horas copa la atención del público en un seudo monólogo – los demás participantes en la obra quedan muy lejos de la actuación de Carmen – en el cual nos muestra una comicidad de un registro muy alejado del que nos tiene acostumbrados por su presencia en series televisivas, si bien no profundiza excesivamente en los temas que apunta, por evidentes razones de tiempo.
Les ales s’em desfan a les ones. Mar amic, vent enemic, blau estimat. El cor se m’atura en els roquers. I jo ho veig tot clar, molt mes clar. Aquella gavina volandera, que segueix la meva barca Em fita desconfiada i em crida fugissera. I jo em buido en l’aire infinit
Tras leer la carta publicada en el periódico “El Mundo” por un ciudadano apedillado Valderribas (curioso, el corrector de Word me señala un error para apedillado y me sugiere aperrillado), mi confianza en la capacidad proactiva del ser humano ha sufrido otro duro golpe.
Tan solo ayer en una reunión con amigos me esforzaba en recordarles aquello de que entre seres humanos de todas las razas y de todos los orígenes es más lo que nos une que lo que nos separa. Pero hay quien se empeña en que no, que no es así y hace esfuerzos para que se incrementen las restas, las distancias. Esta es la verdadera Torre de Babel bíblica y no la del idioma, porqué estoy convencido que las personas son completamente capaces de comunicarse sin que hablen el mismo idioma. Aunque sea por signos. Pero no de entenderse.
¡Y cuando llego a casa me encuentro con la nota de esta publicación, que me remite un amigo y que incluyo más abajo! Aparentemente incluir esta nota parece que pueda darle más publicidad a los infames comentarios del cretino que la suscribe, pero creo que precisamente la lectura de los mismos lo que suscita es rechazo.
Este desprecio me duele, como me duele igual la cretinez del concejal que publica en un blog una llamada para herir gratuitamente a personas de otra autonomía, invitando a adoptar niños de allí. Por cierto, ¿no pertenecía este concejal al partido político cuyo máximo representante en Catalunya se ha allanado a las pretensiones del partido en el Gobierno español a fin de que no tenga que presentarse su Presidente a dar explicaciones sobre financiaciones en el Congreso?
Se empieza así y se inicia una espiral de odio y una soflama de “nacionalismos patrióticos” en defensa de no se que esencias, absolutamente innecesarias para una sociedad equilibrada y plural.
A mi modo de ver todas estas manifestaciones parten (como ha sido siempre históricamente) de intereses económicos y de poder, de quienes alientan a la gente de tendencias más radicales o también más crédulas, para que exacerben el ambiente y sacar así beneficio.
La cuestión es ¿cómo los ciudadanos que no compartimos estos criterios podemos librarnos de los políticos ineficaces, cuyo interés reside en mantenerse como sea en el poder? ¿Cómo podemos librarnos de los personajes vociferantes que en lugar de dialogar para aproximar criterios e intentar comunicarse para conocer y entender, se limitan a insultar y a descalificar? ¿Cómo podemos librarnos de aquellos que individual o corporativamente solo buscan beneficios a costa de la indefensión, de las penas y de las miserias de los seres humanos?
La democracia es el mejor sistema político que existe, pero adolece de ciertas debilidades que deberían de corregirse para evitar las sevicias de quienes aprovechan los intersticios para lucrarse de ello. Hay muchos ejemplos, pero me viene a la memoria uno inmediato, el del “nombramiento” de un embajador (¿embajador?) sobre la persona de un hermanísimo. ¡Y nos quejábamos del hermanito de Alfonso Guerra! Eso si, ahora la cuestión tiene cobertura.
No me olvido de quienes están al acecho para sacar provecho de todo este desbarajuste y que ahora quieren pasar por corderos cuando en el pasado han sido también instigadores, tradicionalmente situados en la “derecha” y que cuando les ha interesado han venido corriendo a llamar a la puerta haciendo manifestaciones de hablar catalán en privado para congraciarse. Aunque en la actualidad para mi esto de derecha e izquierda no tiene mucho sentido y yo la división la establecería más bien entre los que detentan el poder (de cualquier tipo: político, económico, fáctico), los que no y los que pretenden detentarlo, ofreciendo el oro y el moro.
Me maravilla que con la cantidad de información de que se dispone actualmente no seamos capaces de ser más objetivos en nuestras apreciaciones y obrar en consecuencia. Al fin y al cabo somos los “clientes” quienes tenemos la última palabra, pero para ello haría falta que la sociedad no primase tanto lo inmediato y supiese mirar más hacia el futuro, eligiendo a quienes realmente fuesen capaces de gobernar en interés de la sociedad y no de si mismos y también aislar a los viloentos y a aquellos que se creen originales y cuya única originalidad es el insultar a los demás.
Pero me temo que la sociedad o está escasamente interesada para involucrarse (la ignorancia ya les va bien a quienes gobiernan) o está excesivamente fragmentada.
El ámbito de los intereses es cada vez más reducido: estado, autonomías, comarcas, ahora posiblemente veguerias, ayuntamientos, barrios, urbanizaciones, manzanas de casas, asociaciones, lobbies, grupos de interés, mi rellano, etc., donde cada cual tira por su lado. Cada vez impera más aquello de ¿Qué hay de lo mío?, menospreciando la posibilidad de hacer frente común contra aquellos problemas que realmente acosan a la humanidad: el hambre, las enfermedades, la denigración de la naturaleza, la pérdida de calidad de vida, las rebajas de bienestar social, los políticos ineptos, los insultadores profesionales, etc., etc..
El mundo está loco…Hay alguna parada para bajarse?
Carta publicada en la sección de Cartas al Director del periódico "El Mundo", firmada por J. Valderribas
Vaya por delante que mi simpatía por vascos y catalanes es la misma,es decir, ninguna. Pero al menos sé distinguir entre un adversarioválido y otro que no lo es. Dicha distinción es muy importante para todo español que se precie, cuyo objetivo en la vida debe ser dar por riclitados los nacionalismos periféricos. Aunque el nacionalismo vasco está emponzoñado por los crímenes abyectos de la banda etarra, son un rival de mucha más enjundia para la nación española que los siempre timoratos catalanes. Y voy a tratar de explicar el por qué. Mientras los vascos han sido siempre un elemento incómodo en todas las invasiones que ha padecido la península, (romanos, godos, árabes), los catalanes se han dejado siempre conquistar por el primero que ha pasado por allí.A un lado la resistencia al invasor, al otro, los fenicios que por un plato de lentejas dejan que se mancille su honor. De hecho, un castellano recio siempre se sentirá más identificado con el carácter rudo y batallador del vasco, dejando momentáneamente a un lado el episodio repugnante que lleva a cabo una banda de asesinos desalmados, que con la falta de carácter, el "acongojamiento", el rechazo al enfrentamiento y el amor por el dinero y no por lo propio que caracteriza a nuestros particulares judíos.
oPor todo esto, no me extraña que al primer ataque serio que se leplantea al nuevo gobierno de la Generalidad, sean los propios catalanes los que sacrifiquen a Carod. Mientras los vascos recibieron una presión incomparablemente superior durante el periodo previo a las últimas elecciones autonómicas, y por desgracia para la nación española con resultado nefasto para nuestros intereses, en Cataluña no han sabido resistir ni el primer achuchón.Era de esperar, no tienen sangre. Ellos mismos destruyen a suslíderes. No tengamos ninguna duda de que con un par de escaramuzasmás, el gobierno de la Generalidad caerá, se convocarán elecciones anticipadas y volverán a gobernar CiU y el PP. Todo debe estar bajo control. Dicen mis contactos en Cataluña que ERC, de hecho el único intento mínimamente serio de ponernos un poco nerviosos, va a quedar electoralmente diezmada el 14-M, mientras que los siempre dóciles chicos de Pujol van a salir ganando de este embrollo. Y ya sabemos que a esta gente con un par de contactos económicos seles tiene más que domesticados. De hecho, encarnan al auténtico fenicio. En definitiva, y para apagar los temores de un buen amigo mío, nuestra auténtica preocupación debe estar centrada en el norte. Los catalanes se anulan ellos mismos, y si se ponen un poco nerviosos, sacamos la tontería del fútbol (el Barsa, ese gran narcótico) y ya están entretenidos para unas cuantas semanas.
Dicen que las nubes configuran caprichosas imágenes en las que puedes encontrar multitud de parecidos. Llevo días mirando al cielo y no encuentro ningún parecido a algo o a alguien...¿Será que estas nubes son muy poco explicitas, o que mi imaginación hace aguas?
Leo una entrevista realizada a un tal Giacomo Marramao, catedrático de filosofía en Roma (¿le habrán hablado a este señor las connotaciones de su apellido italiano en este nuestro país?). Marramao ha publicado un libro, Apología del tiempo oportuno, donde enuncia cosas tan interesantes como:
“…el futuro no existe, nosotros existimos. El futuro depende de nuestra acción, de la interacción con las condiciones. En la historia siempre existe la experiencia de la bifurcación…”
No estoy completamente de acuerdo, porqué en sí su afirmación de que el futuro no existe queda contradicha acto seguido, cuando afirma que depende de nuestra acción. Por tanto, el futuro existe puesto que lo estamos elaborando con nuestras acciones a cada momento.
Lo que si pueden haber, examinándolo desde el momento presente, son varios futuros distintos. Si la visión de futuro se analiza de ahora hacia adelante, puede ser que el futuro sea incierto, pero en todo caso será o uno u otro. Otra cuestión será el resultado que produzcan las opciones elegidas que habrán dado como resultado este futuro, que en ese momento ya será presente o pasado.
Si Hitler no hubiese llegado al poder, es decir si no hubiera obtenido el soporte necesario para ello, en base a las elecciones de futuro que hicieron en aquel momento tantos y tantos ciudadanos que le apoyaron, posiblemente no hubiera habido que lamentar tanto horror.
Si el futuro se analiza a toro pasado, lo que se puede hacer es sacar experiencia de lo ocurrido para no incurrir en nuevos errores. Aún así hay que contar con la resistencia humana a aprender de la experiencia y también con una serie de imponderables que entran en juego y que pueden abortar cualquier intención de mejorar el futuro: las circunstancias concatenantes. Pero eso es otra historia.
En cambio sí estoy de acuerdo con la afirmación que hace Marramao de que la felicidad es un concepto que incluye en si mismo la capacidad de hacer experiencia intensiva de todo, incluso del dolor.
Por otro lado, me gusta su idea de que deberíamos de tratar de vivir el presente más intensamente. La prisa, la ambición, el afán por conseguir cosas, sea en propio o inducidas por otros nos marcan constantemente, haciéndonos vivir cada instante en función de lo que tiene que suceder en el futuro.
Gran parte de la culpa de que esto sea así la tienen las exigencias derivadas de la globalización y de una economía de mercado orientada hacia un consumo galopante en los paises occidentales. La sociedad se ve constantemente presionada para ir más y más deprisa: hay que producir más, hay que conseguir más objetivos, hay que vender más, hay que gastar más, hay, hay, ay ay ay.
Y como muestra de concepto de futuro, aquí podeis ver una imagen de las publicaciones que en mi niñez llamábamos "tebeos o historias del futuro". Se ve anacrónico ¿no?.
Me ha llamado la atención una fotografía publicada hoy en los periódicos, como consecuencia de la visita del príncipe Felipe a Afganistán. En ella unas niñas pequeñas sonríen al príncipe mientras le estrechan la mano, seguramente preguntándose “y este a quien nos han dicho que saludemos amablemente ¿Quién debe ser?”
Sonrisas infantiles, como las de cualquier niño o niña en otras partes del mundo. Pero detrás se ve el destino de esas niñas. Una mujer adulta (se supone) está detrás de las niñas, vistiendo el “burka” tradicional en aquellos pagos, de un vistoso color azul, sí, pero que no deja al descubierto ni un milímetro de piel de la mujer que viste esa prenda sometiéndola a un verdadero calabozo ambulante. Incluso sus ojos están ocultos detrás de una rejilla de la misma tela del vestido.
Dicen que muchas mujeres en ese país eligen libremente ese tipo de vestimenta, pero la verdad, no me lo puedo creer. Vamos a suponer sin embargo que sea así. Los occidentales tenemos derecho a opinar que eso no nos guste, pero ¿tenemos derecho a pretender cambiar sus sistemas culturales o sociales y occidentalizarlos?
Yo creo que no, siempre y cuando esas pautas de comportamiento no supongan humillación, esclavitud, maltrato, etc. Pero si ese fuese el caso ¿Qué hay que hacer? ¿Invadir ese territorio como en una cruzada y en nombre de nuestros valores imponer otras pautas culturales y sociales distintas?
Gran dilema este, que me trae a la memoria unas declaraciones de Paul Collier, Director del Centro de estudios para el desarrollo del Tercer Mundo, de la Universidad de Oxford, en las cuales defendía la ingerencia armada en determinados países, los que él llama “El club de la miseria” para hacer posibles mejores condiciones de sanidad, educación y alimentos.
Es evidente que una intervención de este carácter tendería a modificar los rasgos propios del país intervenido, convirtiéndose en un neocolonialismo, ello suponiendo que se consiguiera eludir la penetración de intereses económicos ajenos al propósito en si. No hay más que ver lo que está ocurriendo en Irak, por ejemplo.
Pero por otra parte, ¿es lícito permitir la persistencia de situaciones de hambruna y explotación en determinados países como consecuencia de la corrupción reinante?
Yo creo que antes de abordar una intervención armada, cómo sugiere Collier, los países occidentales deberían de hacer un examen de conciencia y tratar de erradicar dentro de ellos mismos todas aquellas conductas, acciones y corruptelas, que muy posiblemente estén perseguidas o penadas en los propios países, pero que son practicadas de cara a esos pertenecientes al club de la Miseria.
Ventas de armas, trabajo en condiciones de esclavitud, explotación de materias primas…sobornos. Hay que perseguir a quienes desde los países occidentales fomentan estas situaciones.
El problema es que hay demasiados intereses por en medio. A guisa de ejemplo, ¿hay alguien que crea que las bombas de racimo son un beneficio para la humanidad? ¿Cómo alguien puede defender su fabricación y utilización? (de esta o de cualquier arma) Y sin embargo ahí están los tibios resultados de la Convención celebrada recientemente en Dublín, para tratar de suprimirlas, Convención a la que no han asistido los países donde se localizan los principales fabricantes de estas armas: Estados Unidos, China, Rusia, Israel, India y Pakistán, a cuyos gobernantes es patente que les importan un bledo las terribles consecuencias de la utilización de esas bombas.
¿Sería pedir la Luna que se eliminen de una vez?