30 de juny 2006

Conversaciones imposibles

Oiga, que mire, que ando un poco perdido y no se llegar hasta el pueblo. Ya sabe la jodida manía de no querer preguntar que tenemos los tíos.

¿Vd. cree que si sigo por esta carretera tengo posibilidades? No, si ya veo por su cara que Vd. tampoco parece saber por donde queda esto.

Y es que fíjese, estaba tan bien en casa y a mi mujer que le entraron las ganas de darse un garbeo. Yo ya le decía que mira, que están haciendo lo del mundial y además, con eso de que empiezan las vacaciones, las carreteras estarán llenas, pero ella erre que erre: Que si no vamos nunca a ver a la familia, que eres un asocial, se te van a poner los ojos cuadrados de tanta pantalla de ordenador.

Bueno lo del mundial es que era una excusa. Total, para lo que hay que ver. Y más ahora que ya no hay jugadores del país en la liza. Claro que siempre queda poder ver a los que de verdad juegan en la liga: los Ronaldinhos, los Zidanes, los Beckham; anda este, que menudo gol que marcó. De los que aquí no marca. ¿A Vd. le gusta el fútbol? A mi la verdad no demasiado, pero como socialmente hay que saber, si no eres un ignaro.

A mi lo que me gusta de verdad es navegar por los blogs. Es que ahí te das cuenta de cómo es el mundo de verdad, déjate estar de salsas rosas y chorradas por el estilo. El insatisfecho, el obseso, bueno y también la obsesa, el aguerrido palabrador, el presunto escribidor, el coleccionista, la de ahí me las den todas y ¡eh!, gente de todas partes, de aquí, mucho de América del Sur (me encantan como escriben los/las chilenos), wasps, orientales. Que pena no entender a los japoneses, estoy seguro que también dicen cosas muy interesantes, pero esos símbolos solo me gustan pintados en la piel de alguna geisha.

Bueno, que aquí le estoy distrayendo yo con mi chachara y mientras he dejado el coche en la esquina, con mi mujer dentro y se va a poner buena. Lo del pueblo, ¿lo sabe o no? ¡Por lo menos dígame algo hombre! Vd. tiene pinta de buena persona. ¿Esta carretera a donde va?

¿Sabe?, si es que esto de viajar en coche hacia donde hace calor es un poco pesado. Yo le dije a mi mujer que si quería que saliéramos nos fuésemos al Norte, que allí hace más fresquito, pero me contesto que ni hablar, que esta semana son los San Fermines en Pamplona y las carreteras por allí aún estarán más llenas. Pues me he quedado con las ganas de dar una vuelta por el Barrio Viejo en San Sebastián o por Zarautz, por Hondarribia, Guetaria, Lekeitio y eso si, ponerme hasta el culo de pinchos y txacoli, que uno es un tripero de cuidado.

Y eso que ahora por allí se respira otro aire. No sé, como más diáfano y le veo (estuve no hace mucho) a la gente como con una sonrisa más esperanzada.

Oiga, si no puede decirme para donde he de ir para llegar a este pueblo, pues nada, pero me parece de mala educación que no me haya dicho ni palabra. Además, le veo como muy amarillo. Si le molestaba con mi conversación, habérmelo dicho hombre pero no hay porqué sulfurarse de esta manera. Vd. lo pase bien.

15 de juny 2006

MALDITA PRISA


Viernes, 7 de la mañana. Enfilo la calle Aragón, como cada día. Sé que si mantengo la velocidad de unos 30 a 40 Km. / hora y no hay mucho tráfico iré pasando todos los semáforos en verde.

Casualmente por la radio van explicando la puesta en marcha del carné por puntos y ante la enumeración de las acciones, omisiones y circunstancias que pueden hacer perder puntos, pienso que van a tener trabajo los de tráfico y los que deban de “reciclar” a aquellos que la resta de puntos les lleve a perder el permiso de conducir.

A mí alrededor se va formando el habitual enjambre de motos que van apurando los semáforos y cruzando en diagonal la calle para ir a buscar los huecos que les permitan pasar sin detenerse.

Ayer precisamente estuve en un curso de prevención donde nos explicaron a los participantes que hacer en caso de verse en la necesidad de atender a un motorista accidentado y recuerdo que pensé que sí, que me podía ver en esta situación, pero lo que no imaginaba era lo pronto que me iba a ver envuelto en tales circunstancias.

De repente, a punto de atravesar un cruce de calles, oí un estrépito. No vi exactamente que ocurrió en el momento en que se produjo la colisión, pero a continuación sí que, asombrado, vi como uno de los motoristas que me había adelantado pocos momentos antes, daba vueltas en el aire con los brazos y las piernas extendidos en X, cayendo estrepitosamente al suelo, pocos metros delante de mi vehículo.

Me detuve y salí corriendo tratando frenéticamente de recordar “A ver, que dijeron, no hay que quitar el casco, hay que ver si está consciente, no tratar de incorporarlo, ¿Qué más hay que hacer?”

Cuando llegué, el conductor del vehículo que había colisionado con el motorista, se estaba discutiendo con otro motorista que había parado también y a su alrededor los coches seguían su camino, esquivando como podían el accidente. “¡Dejadlo estar ahora, hay que llamar a una ambulancia, ya!”

El motorista en el suelo estaba consciente y con los ojos velados por el dolor intentaba decir algo, alargando un brazo hacia mí. No se le apreciaban heridas externas, aunque podía tenerlas internas. En aquel momento llegó la policía que se hizo cargo de la situación. El conductor del coche se dirigió a mi, muy nervioso “¡Tiene que venir a testificar a mi favor, Vd. lo ha visto todo. Yo no me he pasado el semáforo en rojo. Es mi vida, me van a quitar el carné y yo me gano la vida con el coche!

En realidad yo no había visto más que las consecuencias del accidente. Pensé en la vida del que estaba tendido en el asfalto y me pregunté si había valido la pena la prisa, de unos y de otros y en aquello que nos genera la ansiedad de la prisa. Pensé en como todo puede cambiar en un momento: el trabajo de los protagonistas en aquel viernes, el programa de compras por la tarde o la salida a cenar por la noche, sustituido todo ello por las estancias de un hospital, por las declaraciones en comisaría o la negra sombra de la inquietud y eventualmente de la responsabilidad de que te haya ocurrido una cosa así.

“Lo siento, no he visto como ha ocurrido el accidente y no puedo declarar sobre lo que no he visto”.
Viendo que gente con experiencia se había hecho cargo de todo, me alejé, subí de nuevo a mi coche y muy lentamente me reincorporé al tráfico de la calle Aragón.

14 de juny 2006

CREURE O NO


Una vegada em vaig creuar amb ella a l’aeroport de Sevilla. Caminava de pressa i amb força, amb “poderio” com diuen per aquelles terres.

Era mes be baixa, o potser m’ho va semblar a mi, al veure-la amb aquells talons d’agulla. Espero que descansi en pau i no s’hagi adonat del circ mediatic que s’ha muntat al voltant de la seva mort, tot i que ella i la seva família hi han viscut d’aquest sistema de xafarderia afavorida per la “premsa rosa”, en allò que en dic “les sagues dels escàndols”.

Us heu fixat que aquesta continua presencia en els mitjans sempre ronda a unes quantes persones, i que s’expandeix cap a altres que hi tenen relació familiar o d’amistat amb aquestes, però que sempre tot queda gairebé en el mateix entorn? Mireu si no els d’Ubrique, des de el propi torero, passant per la seva primera dona i per el seu pare, fins a la Campanario i els seus presumptes problemes amb la S. Social, etc. etc.

I la pròpia família de la Jurado, el seu primer marit amb ramificació a la perruquera, la filla i el seu ex- Guardia Civil, les amistats amb la Pantoja, que també hi es abonada ella o el seu fill per no parlar del seu ex alcalde de Marbella... o de la seva relació amb la desapareguda Encarna Sánchez... i anar fent.

Be, no era d’això del que volia escriure avui. Volia referir-me a aquella reflexió que el Papa Benedect XVI que va fer a Auswitch: On era Deu quan va passar tot allò? En si es un greu qüestionar-se l’existència de Deu per part del seu primer representant a la terra.

Qui creu dons en Deu? En Pere Lluís Font, professor d’Història de la Filosofia de la Universitat Autònoma de Barcelona, que participà en un curs a la Fundació Joan Maragall, orientat a repensar 16 conceptes clau de la teologia es planteja “Perquè crec? Perquè finalment em sembla mes raonable aquesta postura que la contraria.”

Com el mateix Font diu, “Si Deu estima, com pot haver un infern?

Jo penso que tan dolent es creure cegament, com no creure i utilitzar la manca de fe com a pretexta per el tot val. A aquestes alçades, creure en una Divinitat impregnada de bondat, es com creure que algú te a l’humanitat dins d’una proveta de laboratori, fent continus experiments per veure el comportament de unes criatures subjectes a les seves passions.

Si per un moment creguéssim en això, hi hauria que pensar que estem en un moment àlgid dels experiments, perquè miris per on miris només veus mostres de les exacerbacions negatives d’aquestes passions humanes. La crueltat, l’egoisme, les guerres, l’enveja, no son passions negatives que porten a molts i molts inferns en aquesta existència?

Jo no crec en l’Església, però si en una religió com a forma de convivència i millora social.

Aquesta religió no te perque revestir formes sectaries. Em valen la cristiana, el budisme, l’hinduisme, fins i tot la musulmana, o qualsevol, quan no pretenguin imposar res a ningú, que prediquin la tolerancia i la convivencia, que no embarquin a ningú en guerres santes Potser com ens assenyalava en Thomas Mann a la “Muntanya Màgica”, els manaments en definitiva son pautes de conducta civilitzada, revestida de “autoritat divina”, perquè la gent en faci cas. La preocupació ha de ser que la gent tingui prou capacitat per ser la seva propia Iglesia

Sembla que quan el ser humà pensa en aquestes qüestions amb profunditat es produeixen oscil·lacions neuronals de 40 herzts en una zona del cervell. Els cientifics en diuen “l’inteligencia espiritual”. Serà que de manera inconscient ens estem intentant conectar telepaticament amb alguna Divinitat en pla de preguntar, que hi ha algú?

O mes be simplement que el pensar en coses trascendents ens produeix mes neguit ?

27 de maig 2006

IMAGINA


La parte posterior del escenario se levantaba lentamente, mientras en los oídos de los espectadores resonaban los versos que fluían con cadencia pausada de la boca de los rapsodas ocasionales:

Imagina que no hay países
No es difícil de hacer
Nada porqué matar o morir
Ni tampoco religión
Imagina a toda la gente, viviendo en paz

El mar aparecía majestuoso y el sol se reflejaba en los ligeros rizos despertando ecos lumínicos brillantes que dibujaban trazos cambiantes en el techo del auditorio.

Imagina nada de posesiones
me pregunto si puedes
ninguna necesidad de avaricia o ansias
una hermandad del hombre
imagina a toda la gente
compartiendo todo el mundo...

Me deje arrastrar por las palabras. Todo alrededor parecía alcanzable y un estremecimiento me recorrió la espalda. Quería creer en esas palabras que alguien creo cuando no sabía aún que moriría poco después a manos de un ¿loco?
Cerca de allí sin embargo se acercaba navegando por aquel mar, que se me antojaba tan cercano y acogedor, la demostración de que a pesar de la esperanza y de las palabras motivadoras siempre hay algo que se encarga de contradecir la buena voluntad. Miles de personas arriesgando su vida para huir de la miseria. Ahora ya no se les llama pateras, se llaman kayukos.
No se muy bien cual es la diferencia del medio de transporte, pero la doliente carga humana que transportan tiene la misma característica común, el miedo. Ese miedo que producen aquellos que no saben unir palabras para lanzar mensajes de esperanza y que solo saben transmitir MIEDO

Puedes decir que soy un soñador
pero no soy el único
espero que algún día te nos unas
y el mundo será uno

Después, el mar ya no me pareció tan rutilante

24 d’abril 2006

Sequia


Sequía. Sequía casi total. Hace días que no publico nada y hoy casi me tengo que obligar a escribir para que no se oxide este tímido intento de expresar lo que pienso.
No debe ser tan difícil. Solo hay que coger carrerilla y pulsar una tecla tras otra. Y otra. Y otra.

Pues no. El agua no mana.

Para distraerme un poco, he metido en el ordenador un video que hice en Praga hace tres años. Bonita ciudad. Es de aquellas que no me importaría volver a visitar, incluso con alguna frecuencia.

Puede ser que fuera coincidencia, pero los días que estuve allí tenían un color especial, luminoso y transparente. Y también las noches.

He intentado encontrar esta atmósfera en “Las siete Iglesias”, uno de los libros que compré ayer, por San Jordi (ya se sabe, rosas, libros, miríadas de personas arriba y abajo y famosillos firmando libros que pretenden haber escrito), pero por el momento y hasta donde he llegado, no he sabido encontrarla. Puede ser que Milos Urban, buen escritor checo de trhillers, al utilizar su ciudad como escenario para la novela ha querido destacar precisamente lo que yo no vi en mi viaje, es decir una ciudad tenebrosa y lúgubre como la portada del libro, donde el puente de Carlos parece más bien un cadalso.

Lo que si he hecho en estos días de sequía, ha sido dedicarme a navegar por otros blogs y cavilar sobre lo que la gente dice protegiéndose en el anonimato Muchas veces me sorprende pensar que alguien con quien me cruzo en la calle es quizás aquel que en su bitácora dice pestes de la vida, de la sociedad y de su mierda de empleo o que el chico con aspecto de rapero y sendos piercings horadándole orejas y cejas, se muestra en su blog como un muchacho sin recovecos, con gran afición a la música clásica o que el hombre de la corbata deslucida y el traje gris, es el aventurero que narra viajes a remotos y exóticos lugares.

La modosa chica que está sentada en la cafetería leyendo y amparada tras sus gafas, mientras discretamente y de vez en cuando mira a quien pasa por la calle, puede ser la que firma con seudónimo lúbricas inventivas sobre arriesgadas prácticas sexuales, que a lo mejor no ha practicado nunca.

En cuanto a procacidades escritas y gráficas por muchos y muchas en el terreno sexual, ¡que cantidad de blogs dedicados a estos temas¡ Muchos de ellos los firman mujeres y no es que yo me espante de nada, pero ante lo que se manifiesta y se fotografía en alguno de ellos me cuesta pensar que realmente detrás de la escritura está una mujer.

No porqué piense que no haya mujeres que sean capaces de escribir sobre temas eróticos, sino porqué incluso en algunos libros que he leído, de los que sí se cierto que sus autores son mujeres, he encontrado siempre un determinado estilo en el enfoque del erotismo, alejado de la vulgaridad que exhiben algunos de los blogs que he visitado.

Hablando de erotismo, más bien de pornografía, hace dos semanas apareció la noticia de que la Generalitat de Catalunya subvencionaba el doblaje de una película pornográfica al catalán. No tengo prejuicios en contra de la pornografía. Debe de ser un grandísimo negocio, por la abundancia que hay en películas, revistas y por Internet. Encuentro censurable en una parte de esta sociedad hipócrita que haga aspavientos ante ella, pero que en cuanto puede sintoniza los canales donde se exhibe.

Lo que me preocupó es que en la misma semana y cadena de televisión en la que apareció esta noticia, pasaron un reportaje sobre las personas ancianas que no tienen una pensión digna y sobreviven con dificultades para comer o habitar una vivienda, mientras que en algunos casos también son victimas de malas prácticas de cuatro desaprensivos, por llamarles suavemente, que pretenden hacerse con sus viviendas y/o sus escasos bienes.

¡Esto si que es pornografía!

Ya se que lo que haya costado el doblaje de la película en cuestión no soluciona el problema de los que no llegan a final de mes. Pero dar este dinero y además publicarlo a los cuatro vientos, justificando el porqué, coincidiendo casi con la transmisión del anterior programa, me parece una exhibición impúdica.

Y repito, no pienso que la pornografía se deba de prohibir – salvo, claro, en lo que pueda suponer de explotación, abuso, corrupción de menores, etc. y cuidando siempre además que su visionado esté reservado para personas adultas - pero, ¿alguien puede decirme que diferencia hay entre los gemidos en catalán y en castellano?

En fin que no, que no digo que no se doble al catalán, pero que se gaste el dinero quien pueda suponer que así tendrá un mayor mercado y que se lo cobre a los usuarios que estén dispuestos a pagarlo gustosos.

Para acabar y evocando otro tipo de navegación, estas pasadas vacaciones he pasado un par de días navegando en un velero de un amigo. Sentir el viento y el sol en la cara y bajo tus pies el deslizar del casco sobre el agua, es una de las sensaciones sensuales por las que hay que dar las gracias. La foto es auténtica.

Por cierto, no he vuelto a ver al amigo disfrazado. Menos mal.

Jordi Nounou.

11 de març 2006

THE PACIFISM

The curiosity drove me to attend the meeting called by Thubten Wangchen, who is a Buddhist monk, living in Barcelona, and representing his Holiness the Dalai Lama.

My interest was based on my aim to meet personally a man who says that Tibetan people consider weapons not as the best way to reach the freedom for Tibet, in spite that his country was invaded by Chinese in 1959.

For the present there are about 6 million original Tibetan inhabitants in this country, and 7, 5 million of Chinese people who live in Tibet, what consider really a part of China.

A comment included in a interview to Wangchen called my attention. He said that never the Buddhist religion justified a holy war like Muslims, Sijhs or even Christians in the past.

The question is ¿what will happen with Tibet? I’m afraid that in the future the culture, the political orientation and the identity signs of Tibetan people, in general, will be water downed inside the Chinese environment. In fact, the Chinese authorities are making efforts to build god communications with Tibet, railway, roads, oriented to facilitate the immigration of Chinese people to this country.

Some difficulties of Mr. Wangchen speaking Spanish, minimized the message, but what I understood was that finally they are not asking for a really freedom, but for a determined kind of autonomy inside China.

I think that it has a lot to do with the pragmatic behaviour of Orientals and especially of the Buddhist. ¿Is it possible to oppose against the human tide that threat Tibet? ¿Or perhaps the best could be to reach enough power to protect the Tibetan interest, not only cultural or identity signs, but possibilities to improve the quality of life for them?

However I want to underline that my impressions are based only in the few knowledge I have about them, even that every day I become more and more interested on their philosophy.

On the other hand, I don’t know if this feeling is the same for all Tibetan People. Maybe there are some of them disposed to fight.

The weather in Barcelona, and of course in the San Jaume’s Square, was windy and uncomfortable. Despite of this, a window in the town hall was opened and the light shined inside the room. Maybe the Barcelona’s Mayor was listening to Mr. Wangchen’s speech, trying to find parallelisms between the request of autonomy for Tibet and the process of the “Estatut” for Catalonia.

After the meeting end, we walked across Ferran Street, towards Las Ramblas, and decided to eat something in a new Oyster Taverna. I thought in the new book by Arturo Perez-Reverte, “The painter of battles” and some words that he pronounced in the presentation of his book:

“¿What do you think about de pacifism?”.

“I don’t like the war, but there are inevitable wars. In the war you can’t put the other cheek. The tanks cannot be stopped with flowers. The dialog between civilizations and the good manners doesn’t drive to somewhere. All of us have a gun against the head; we can choose between remaining stopped or run fifteen meters. Fifteen meters that means a full life of love, freedom, dignity and culture”

At the time I was preparing an oyster to eat I thought in what is the best way: the pacific one, but trying to reach more power to control or the fight. I gave a sight around the Taverna. The seats were not very comfortable and I prefer the Cambado’s oysters, but the rest of food and the wine were not bad at all.

And then I saw him again. That time I felt that there were too many coincidences: the airport, last Thursday and yesterday. He was seated alone five or six meters away from our table, at my left, clearly looking to me, with very shining eyes, as he was little drunk.

His clothes were the same than the last time I saw him. The only difference was that he didn’t wear the New York’s cap. The waitress passed in front off me, and in the next second he was not there anymore.

This situation began to bother me a little.

03 de març 2006

El cupón


Ayer acabe temprano. Tuve una reunión fuera de la oficina y por una vez empleamos el tiempo necesario y no más. ¿Y ahora que hago? ¿No tenéis la sensación, cuando os sacan de la rutina normal, de que no sabéis que hacer?

Bueno, seguro que hay muchos que sí sabéis que hacer, pero en este caso es que aún no estáis intoxicados. Decidí dar un paseo desde donde estaba hasta la Plaza de Catalunya, para coger allí el tren y dedicarme de paso, por el camino, a una de las cosas que me gustan mucho y que es pararme en alguna librería tipo FNAC o Vips, para curiosear entre los libros expuestos.

La tarde empezaba a tener este ambiente grisáceo que precursa la noche, pero aún había claridad y las luces de los comercios sin embargo estaban ya abiertas, así que me auto confirmé mi decisión de hacer caso omiso de mi impulso genético para estar haciendo algo “de provecho” y empecé a andar, procurando no ir acelerado como siempre.

No notaba que hiciera frío, a pesar de que se veían caras ateridas entre las personas con quienes me cruzaba. Iba andando por el paseo central con parsimonia, contemplando como algunos ciclistas que circulaban por encima de la acera del paseo hacían verdaderas fintas para evitar a los transeúntes que caminaban por allí.

A mi me gusta circular en bicicleta, aunque no la he considerado nunca como medio de transporte, sino de deporte o de diversión. Ello no quiere decir que rechace esta posibilidad, pero creo que Barcelona en general no está preparada, como lo están otras ciudades, para la utilización de la bicicleta. No hay suficientes carriles “bici” y en muchos sitios, como por ejemplo en la calle Tarragona, no existe una clara separación entre la zona reservada a los peatones y los carriles destinados a los ciclistas, con lo cual son frecuentes las broncas.

Recuerdo cuando hace muchos años estuve en Holanda, cómo quede sorprendido por la masiva utilización de este medio. También en otras ciudades, caso de Hamburgo, Munich o Berlín, donde también se usa bastante intensivamente, pese a las malas condiciones climatológicas que se dan en ellas durante una buena parte del año.

Decidí pasarme a una acera lateral, para seguir caminando con tranquilidad y de paso chafardear en los escaparates de las tiendas. Observé que algunas personas que se cruzaban conmigo me miraban con cierta fijación, por lo cual pensé que quizás tenía algo en la cabeza o en la cara. Me palpé reiteradamente el pelo y las mejillas y no notaba nada raro.

Por el rabillo del ojo vi un espejo que formaba parte de las instalaciones de un comercio y todo lo disimuladamente que pude me aproximé para mirar si había algo indeseado en mi apariencia, yo que se, una cagada de paloma por ejemplo. Pero no veía nada más raro de lo usual y ya sin percatarme de donde estaba me acerqué aún más.

Nada, por lo que concluí que debían de ser manías mías. Me desplacé un poco más a la derecha, con lo cual entré en la luz del escaparate, sin dejar de mirar el espejo a mi izquierda y así estuve un poco aún, tratando de detectar algún desaguisado.

Cuando desvié la vista hacia el contenido del comercio que tenía delante de mí, me encontré con una mirada entre divertida y enfurruñada, enmarcada entre un sujetador fino finísimo y un tanga aún más liviano. Me había parado ante una tienda de lencería y la dependienta, observando mi comportamiento y visajes, debía creer que estaba ante un viejo verde reprimido que fantaseaba con el contenido del escaparate.

En lugar de sonreír y pasar de la escena, quedé un poco cortado, me aparté y seguí andando, sintiéndome un tanto incomodo. Bueno, no pasa nada, hacer un poco el ridículo tampoco es tan malo.

Un poco más abajo, vi un kiosco de la ONCE y llevado de esa sinrazón repentina que como un fogonazo te sacude, me acerqué para comprar un cupón. No es que confíe mucho en que me toque alguna vez, pero ¿y si toca? ¿Creéis en la suerte? Yo si. Creo que hay personas que tienen suerte y otras no o no tanta.

Debe ser una cuestión de conjunción astral (en lo que no creo, pero de vez en cuando leo los horóscopos, como todo el mundo), o genética o de guapura intrínseca, o…¿Cuánto es tener mucha suerte o poca suerte? Para unos, tener mucha suerte es despertar cada día otra vez. Otros creen que tienen poca suerte si su ego no se reafirma unas cuantas veces al día con las cosas que les vienen de cara. En fin, hoy no quería ponerme trascendental.

No obstante si creyera en este tipo de suerte a pies juntillas, nunca compraría un cupón o un décimo, porqué de esa “suerte” si que no he tenido nunca. A veces me pasa que tras comprar un cupón o hacer una “primitiva” dejo pasar los días sin comprobar si ha tocado algo o no, como con temor de verificar que no me ha tocado nada.

Claro que en otras cosas si que he tenido suerte, pero ya sabéis como somos los depresivos, siempre pensamos que la suerte tiene vedados sus efectos en nosotros.

El kiosco estaba atendido por una mujer de mediana edad, rellenita, pero atractiva y de aspecto cuidado, aparentemente invidente, por la forma de fijar su mirada con abstracción. Le pedí un cupón para el sorteo del viernes. Si ha de tocar, que toque algo sustancioso ¿no? Ella me preguntó que qué numero quería.

Cualquiera – le dije. ¿Para que voy a ponerme a pensar si es mejor que acabe en 7 o en 9?

- Aquí está, son dos con cincuenta.

Le alargué un billete de cinco euros, que palpó con profesionalidad y me preguntó - ¿No tiene suelto?, es que ando mal de cambio.

Eché mano al bolsillo y saqué el monedero, abriéndolo, con tan mala pata que las monedas que había en el interior salieron disparadas, desparramándose por el suelo.

- Vaya, un momento por favor que se me han caído, pero creo que sí tengo suelto.

- No se preocupe, no hay prisa.

Me agache para recoger las monedas y al incorporarme me di en la cabeza con la plataforma que subrayaba la ventanilla del kiosco. No me hice daño, salvo en mi autoestima. ¿Por qué me pasarían tantas cosas inusuales en un solo día?

La mujer seguramente se dio cuenta por el ruido que hice y me preguntó - ¿se ha hecho daño?

No, no - mentí avergonzado - es que he golpeado con el maletín la pared del kiosco – E inmediatamente me pregunté por qué había dicho esto.

La mujer sonrió, mirándome sin verme me alargó el cupón y dijo – Aquí está el cupón, que tenga mucha, mucha suerte, señor. Bueno, de alguna forma ya era un premio.

Me volví, dispuesto a seguir mi camino y ahí estaba. Que casualidad, pensé. Ahí estaba, al otro lado de la Rambla el individuo disfrazado, que me llamó la atención en el aeropuerto de Madrid,

Ayer no iba con el niño, ni llevaba a rastras la maleta, pero vestía casi igual que el día que le vi en Barajas, gorra incluida. Estaba hablando con otra persona en la entrada de un portal de esos típicos en el ensanche barcelonés, arquitectónicamente muy historiado, de estilo modernista y con grandes lámparas de hierro forjado en los laterales, enmarcando una amplia escalinata de mármol.

Por un momento creí que me miraba, pero solo fue una ilusión, porqué aquel rey de carnaval parecía muy entregado a la conversación que mantenía con la otra persona.

Bien, cosas más raras se han visto. Proseguí mi camino hacia la estación del tren, dándome cuenta que ya había oscurecido y sin más ganas de pasear.