18 de gener 2010

ATENAS

Este fue el punto final de nuestro viaje. Llegamos al puerto del Pireo de buena mañana, pero en lugar de abandonar el barco en ese momento nos inscribimos a una excursión de las ofrecidas, pensando que eso nos permitiría hacer una breve pero organizada visita a los puntos más importantes de la ciudad.
 
El primer lugar que visitamos fue la Acrópolis. Yo ya había estado en Grecia hace 22 años y la Acrópolis es un enclave que no aburre verlo, pero, tras 22 años ¡todavía están allí los andamios que vi en 1988! Se lo dije a la guía, que encogiéndose de hombros comentó que seguramente era muy laboriosa la reconstrucción de aquellos monumentos. Me pareció detectar un tanto de ironía en su comentario.
 
¿Qué voy a contar sobre la Acrópolis? Debe ser seguramente el monumento antiguo más visitado del planeta. O por lo menos eso nos sugerían las miríadas de personas que en grupos, siguiendo a sus guías, deambulaban de una parte a otra de la explanada. No voy a entrar en detalles de lo que vimos, puesto que no se trata de hacer una guía turística, sino de expresar nuestras impresiones del viaje.
 
Hicimos fotografías, evidentemente para consumo propio, de aquellas que sirven para acreditar que estuvimos allí y en el futuro verlas acompañando a aquella frase de ¿te acuerdas….? Porqué seguramente debe ser muy difícil hacer alguna fotografía creativa que suponga una innovación con respecto de los millones que ya se habrán hecho y forman parte de colecciones privadas, o de exposiciones, o están en facebook, twiter, panoramio, flickr, etc., etc. ¡Hay que ver como ha evolucionado el sistema con Internet!
 
Antes lo usual era hacer álbumes con las fotos familiares o de viajes y se conservaban en casa para enseñárselos a la familia y a los amigos cuando nos visitaban. Pero ahora no, ahora es muy sencillo publicar estas fotos para conocimiento urbi et orbe, con lo cual se da satisfacción al ánimo exhibicionista latente de cada cual.
Bien, dimos vueltas por allí, escuchando distraídamente las explicaciones de la guía (difíciles de escuchar en medio del gentío) y admirando los Propileos, el Partenón, el Erecteion con sus Cariátides, el Teatro de Dionisos…y las maravillosas vistas de Atenas que se divisan desde allí.
 
Luego seguimos haciendo un tour por la ciudad en autobús, durante el cual visitamos el antiguo estadio Panatinaikos, la plaza Sintagma y un poco del barrio de la Plaka, aunque no paramos demasiado tiempo en ninguno de esos sitios. Aun cuando acabamos satisfechos del viaje, no pudimos eludir el rememorar aquella famosa película: “Si hoy es martes, esto es Bélgica”. De todas maneras, habíamos concertado un día más de estancia en Atenas, por lo que regresamos al barco, esperando seguir con la visita por la tarde.
Comimos en el Grand Mistral e hicimos un pequeño recorrido de despedida antes de abandonarlo definitivamente. Tratamos de coger un taxi para que nos llevase al hotel y después de algún incidente – viéndonos con maletas trataban de cobrarnos por el trayecto más de lo habitual, hasta que dimos con uno que nos llevó por el precio correcto – llegamos al alojamiento previsto. En este punto no puedo dejar de recomendar vivamente que cuando se reserve un hotel en un destino que no se conozca, se averigüe el ámbito en que esté situado el establecimiento y si este es concordante con las expectativas que se pretenden y el precio por el que se paga.
En esta ocasión el hotel era muy correcto, tal como había apreciado en la web. Rehabilitado en ocasión de las olimpiadas del 2004, la habitación y las instalaciones eran amplias y confortables, pero el entorno lamentable. Cerca de la plaza Omonia en una calle sucia, llena de basura, calle en la que deambulaban algunos personajes de inquietante aspecto. Nada que no pueda encontrarse en muchas ciudades de este mundo, pero mejor saber antes donde vas meterte ¿no?
Tras dejar el equipaje en el hotel nos fuimos a la Plaza Sintagma para ver el cambio de guardia, con un calor de plomo derretido. Pensamos en lo que deberían de estar soportando aquellos jóvenes en su exótico uniforme. Todos ellos lucían marcadas roderas de sudor, mientras practicaban los característicos “pasos de la oca”.
Ese calor sofocante nos quitó las ganas de ver más cosas y dejamos pasar el tiempo resguardados en una cervecería, en espera de acercarnos al barrio de la Plaka para buscar alguno de los típicos restaurantes de la zona, para cenar.
 
Mientras paseábamos de camino, mi mujer exclamo “¡mira, mira, mira…!”, pero por más que miré no vi más que un trenecillo de esos turísticos que se alejaba entre los paseantes.
¿Pero no los has visto?
 
¿A quien?
 
Pues a la reina Sofia, a las princesas, a los principitos, en fin, a toda la familia real española o casi.
 
Anda – pensé – pues también es casualidad que nos los hayamos encontrado aquí. Luego supimos por la prensa que en esos días habían estado en Atenas para asistir a una comunión o a una boda, no me acuerdo muy bien.
 
Finalmente encontramos un restaurante de esos que están en la azotea de algunos edificios en el barrio de la Plaka, donde cenamos razonablemente bien, platos típicos griegos. Bien regada la cena con el clásico vino de retzina, que recomiendo beber solo allí, porqué en cuanto sale del ambiente heleno encuentro que pierde sus cualidades. También disfrutamos desde donde estábamos de unas excelentes vistas de la Acrópolis iluminada.
 
Paseamos un poco por el barrio de Plaka, que es la zona urbana pegada a la Acrópolis y centro de atracción de los turistas por sus restaurantes, tabernas y centenares de tiendas de “souvenirs”. El barrio tenía un bullicioso ambiente en la noche veraniega, con abundante colorido.
 
Al día siguiente, cogimos un funicular para subir al monte Licabetos, donde está la capilla de San Jorge y desde donde se distingue una amplia perspectiva de toda la ciudad en 360 º y especialmente de la Acrópolis. Más allá también se vislumbraban los bosques que apenas diez días más tarde serían pasto de las llamas en el voraz incendio que asoló los alrededores de Atenas a principios de Agosto. ¿Quién lo iba a pensar en aquellos momentos? Quizás teníamos más presente los que se acababan de producir en Horta de San Joan con su trágico desenlace y del cual apenas recientemente van apareciendo noticias sobre lo realmente ocurrido.

Descendimos del Licabetos y por poco nos da un pasmo andando como autómatas, a causa de la increíble calor, sobretodo a mi mujer. Así pues decidimos refugiarnos en una cervecería de la Plaza Sintagma, donde dimos buena cuenta de unas cervezas griegas, que si bien no son posiblemente las mejores del mundo, si que nos refrescaron y nos permitieron recobrar aliento.
Y de allí nos fuimos al hotel para recoger el equipaje y luego al aeropuerto, donde cogimos un avión de regreso a Barcelona.
 
A titulo de colofón de estas narraciones, el crucero como sistema de vacaciones en plan relax es muy recomendable. Por si solo el hecho de no tener que trasladar equipaje de un sitio a otro resulta de lo mas interesante. Y te permite tener un contacto aunque somero con los destinos previstos en las singladuras.
Pero si lo que interesa es el conocer con profundidad los lugares que se visitan, mejor escoger otro sistema, ya que en un crucero difícilmente se puede dar satisfacción a inquietudes culturales, visitas de museos, conciertos, espectáculos, etc., excepto naturalmente los que se proporcionan en el propio barco.








Rodas

El individuo que estaba sentado en la arena intentaba abrigarse del fuerte viento tapándose la cara con el embozo de su clámide, pero ni por esas. Eolo soplaba con mucha fuerza y aunque la temperatura no era fría, la sensación de helor la sentía como si estuviese en algún lugar de las lejanas provincias germánicas. Ni siquiera el espeso vino de Rodas aromatizado con miel, contenido en la cratera que reposaba a su lado sobre la arena, conseguía aliviar aquella sensación.
En aquella playa la oscuridad era casi total, porque con el viento era imposible que las antorchas se mantuviesen encendidas y las pocas lucernas que habían llevado consigo tampoco servían de mucho. Pero su maestro, Molon de Rodas, le había dicho que las condiciones eran perfectas para que aprendiese a dominar el arte cuyo perfeccionamiento había ido a buscar a la isla.
Claro que no en vano había sido discípulo de Diodoto y estoicamente se puso de pie para enfrentarse al viento y empezar un discurso. Molon le había dicho que si era capaz de hacerse oír en aquellas circunstancias, ¿quién dudaría que fuera capaz de convencer a los ruidosos padres conscriptos en el senado romano? Por eso su preceptor se había alejado, a fin de valorar si era posible oírle de forma inteligible en medio de aquella ventolera.
Cicerón pensó que a su regreso a Roma ya tendría ocasión de disfrutar con su amigo Pomponio Atico, el epicúreo y se dispuso a engrasar su mejor arma, la oratoria, porqué…”No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable”.
Bueno…volviendo a nuestro viaje, en Rodas tampoco estuvimos mucho tiempo y el que tuvimos quisimos emplearlo de una manera distinta ya que empezábamos a estar un poco cansados de ver piedras. Y en Atenas nos esperaba otro atracón.
Así que nos fuimos a la playa. No se si era la playa en que Molon le daba sus cursos de oratoria a Cicerón, pero en cualquier caso las circunstancias eran totalmente distintas a las que reflejo más arriba. Un agua cristalina y tranquila, una arena blanca, una atmósfera límpida y agradable. En fin una ocasión de ensueño, que disfrutamos saboreándola hasta el último minuto; nos procuramos sendos “cubatas” y nos metimos en el agua dejando pasar el tiempo ante aquella luminosidad apacible.
Sin pensar que Rodas ha sido históricamente escenario de numerosas confrontaciones, como corresponde por su situación geoestratégica, tan cerca de la costa turca. En casi todas las épocas, pero especialmente en la Edad Media, cuando los musulmanes y los caballeros cristianos se la disputaban y cambió de dominación frecuentemente, hasta que en 1537 los otomanos consiguieron hacerse con la totalidad del territorio de la isla, dominándola hasta 1912,año en que fueron expulsados por los italianos. Estos la mantuvieron en su poder hasta que tras la Segunda Guerra Mundial, en 1948 pasó a control griego, bajo el que continua.
Antes de nuestro regreso al barco tuvimos oportunidad de hacer un rápido recorrido por algunas de las calles de la ciudad medieval. Las piedras de la muralla, los edificios, las plazas, los restos de la Catedral antigua, todo ello habla de ese pasado histórico al que me refería. Lástima que esta breve visita fue tan breve.
Más tarde, desde el barco y ya rumbo a Atenas, contemplaba la cercana costa turca de Licia. Otro paraje con abundantes reminiscencias históricas, que me gustaría visitar a bordo de un velero…En algún lugar de esa costa fue donde unos piratas al mando de Polígono ocultaron a Julio Cesar, a quien secuestraron para pedir un cuantioso rescate. No sabían con quien se la estaban jugando…
Una vez liberado, Julio Cesar se fue a Rodas y consiguió que le prestasen varios trirremes y tripulación. Con ellos regresó a la guarida de Polígono y capturó a los piratas, a quienes llevó a Pérgamo, donde les hizo crucificar a todos

Mykonos

Cuando llegas a Mykonos vienes como muy preparado para lo que vas a ver. Tanta es la fama de esta isla, que quizás depositas en ella más expectativas de las que después encuentras.

Puede ser que los aficionados a la lectura nos hayamos hecho un poco la imagen a través de los numerosos autores que las han elegido como escenario para alguno de sus libros, como por ejemplo Durrell (Islas Griegas) o incluso Murakami, en Sauce ciego, Mujer dormida.
O también puede ser que al tener en el otro lado del Mediterráneo lugares muy parecidos, no nos llama tanto la atención. Ibiza por ejemplo, o Mijas en Málaga, o Sitges, o tantos otros fuertemente turísticos.

Sin embargo, no quiero decir que el lugar no sea atractivo, pero seguramente lo valoraría más si fuese capaz de verlo con ojos centroeuropeos o japoneses, pongamos por caso.
Uno se espera encontrarse a Anthony Quin bailando un sirtaki en la playa, para recibirnos, pero la única referencia a Zorba que pude encontrar fue el nombre de un restaurante cercano a la villa. Lo que si nos recibió fue una ristra de pulpos delante de u restaurante playero, puestos a secar al sol como paso previo a su condimento.

Por lo demás, callejones laberínticos llenos de tiendas orientadas al turismo (mucha tienda de alto standing). Plazas pequeñas y recoletas, sombreadas por buganvillas y llenas de restaurantes, cuyos menús estaban escritos mayormente en castellano. Cosa sorprendente ¿no?

No estuvimos mucho tiempo en Mykonos puesto que prácticamente era una escala del barco y por tanto no pudimos apreciar la isla en su conjunto, pero voy a señalar dos cosas que si nos gustaron:

  • Los molinos de viento, que nos recordaron otros molinos manchegos o también similares situados en las Baleares y,
  • La puesta de sol, auténtico espectáculo – también en Ibiza se puede contemplar en parecidas circunstancias – seguido con arrobo por los turistas y aplaudido vehementemente al finalizar.

Y poco más… Intuimos playas de aguas claras y arenas blancas, pero solo se nos quedó en eso, en una intuición. Llegamos a las 6 de la tarde y estábamos nuevamente en el barco a las 9 de la noche. Eso si, nos dio tiempo para hacer algunas fotografías de las que dejamos una muestra.






21 de desembre 2009

Nadal ha arribat!!

Hi ha que veure la que està caient! I el Nadal altre vegada ha arribat.

Cada any hom s’enfronta al paper per a felicitar les festes i pensa, que hi posaré? El mateix de sempre?

De vegades penso que aquests formulismes no serveixen de gaire. De vegades penso – serà cosa de anar-se fent vell i mes escèptic – que potser tinguin raó aquells que volen canviar les motivacions de les festes nadalenques per conceptes com “Vacances d’hivern”, o com vulguin anomenar-ho, sense cap vinculació amb la tradició. Aquests pensaments se m’acudeixen quan passo per davant d’uns grans magatzems on se sent musica de nadales a tota pastilla, o quant la televisió m’ensenya les misèries que passa molta gent, sense oblidar les escenes que hom pot apreciar directament.

Desprès però, em fixo en els ulls il•lusionats dels nens que admiren les llums dels guarniments nadalencs, o escolto gent que pot fer cants corals amb les cançons típiques de l’època. O persones que encara tenen il•lusió per a retrobar-se amb la família o amb els amics.

I a mes penso en tots vosaltres, els qui conec personalment i els qui només conec de trobar-nos en aquest espai virtual. I m’ho repenso. Veig que el Nadal te valors positius per a molts i això em fa trobar prou arguments per a desitjar-vos que passeu unes magnifiques festes i que el 2010 us porti tota mena de felicitat i oportunitats.

Una abraçada.

¡Con la que está cayendo! Y la Navidad otra vez está aquí.

Cada año uno se enfrenta al papel para felicitar las fiestas y piensa, ¿Qué voy a poner? ¿Lo mismo de siempre?

A veces pienso que estos formulismos no sirven para mucho. A veces pienso - serán cosas de ir haciéndose mayor y más escéptico - que quizás tengan razón aquellos que consideran que habría que cambiar las motivaciones de las fiestas navideñas y que se conviertan en las vacaciones de invierno, o como quieran llamarle, sin vinculación alguna a la tradición. Estos pensamientos generalmente me sobrevienen cuando paso por delante de algunos grandes almacenes, donde tienen la música de los villancicos puesta a tope, o cuando la televisión me muestra las miserias por las que atraviesa mucha gente, sin soslayar las escenas que uno puede apreciar por si mismo..

Pero luego me fijo en los ojos ilusionados de los niños que contemplan las luces de los adornos navideños, u oigo gente que es capaz de cantar a coro las canciones típicas de esta época. O personas que todavía tienen ilusión por reencontrarse con la familia o los amigos.

Y además pienso en todos vosotros y vosotras, aquellos a quienes conozco personalmente y aquellos a quienes solo conozco de encontrarnos en este espacio virtual y recapacito. Veo que la Navidad aún tiene valores positivos para mucha gente y es por ello que encuentro argumento suficiente para desearos que paséis unas magníficas fiestas y que 2010 os depare toda suerte de felicidad y oportunidades.

Un abrazo.

01 de desembre 2009

YO NO DIGO NADA

Yo no quiero decir nada. Porqué si lo hago, (algunos, algunas)

- Me tacharán de xenófobo
- Me calificarán de antipatriota (los unos o los otros).
- Objetaran mi discernimiento político.
- Me dirán que soy políticamente incorrecto.
- Me incluirán dentro de una minoría que…
- Dirán que soy machista.
- Pensarán que soy poco tolerante.
- Afirmarán que no entiendo nada.
- Cuestionarán mis conocimientos sobre economía.
- Me tratarán de ateo, o de infiel, o de pagano, o…
- Dudarán de mi sentido sobre el arte.
- Pensarán que tengo demasiado acento.
- Sugerirán que tengo tendencias radicales.

Y con eso queda todo dicho.

Mejor me estoy callado.

30 de novembre 2009

SANTORINI

Poseidón se quedó mirando la fea montaña que se alzaba delante suyo. No se lo podía creer. ¿Quién habria sido el cenutrio que había instalado aquella monstruosidad en medio de su bello mar Egeo? Porqué mira que aquel enorme pedazo de terruño, falto de toda gracia, se cargaba la armonía que el dios de los mares quería para sus dominios.

¡Anda un dios! - Se volvió al oír esta exclamación y vio detrás suyo a la ninfa Tasifane, que tal y como la parieron estaba contemplando expectante a la no menos desnuda divinidad marina, eso si adornada con su corona y sosteniendo el tridente símbolo de su carácter náutico.

Con mal disimulada libidinidad Poseidón examinó a la ninfa que trataba de ocultar sus vergüenzas, consiguiendo con sus gestos el efecto contrario, o sea poner de relieve lo que ya sin el menor empacho su interlocutor contemplaba ávidamente.

Oye…¿tu sabes quien ha puesto aquí esta porquería?

Pues no. Por no saber, no se ni siquiera como he aparecido aquí, aunque tampoco me sabe mal haber venido. ¿Siempre llevas así esa lanza?

Ah, el tridente, bueno pues si, es la herramienta que me distingue y me confiere autoridad como dios de los mares – y diciendo esto Poseidón blandía el tridente con energía.

No, si no me refiero a lo que llevas en las manos, sino a lo que tienes ahí delante. Y señalaba directamente al centro del cuerpo del dios, al lugar que Da Vinci tan magistralmente definiría como tal centro siglos más tarde, en su hombre de Vitruvio. Y es que de tanto contemplar las morbideces de Tasifane, el dios de los mares exhibía un alterado y potente estado ereccionado.

Poseidón, embarazado intento ocultar su desazón, pero Tasifane ya se había acercado y cogiendo suavemente entre sus manos aquella temible arma empezó a acunarla con mimo entre ellas, diciendo entre suspiros – Hay que ver a lo que lleva a los dioses la pesada carga de sus responsabilidades. Esta tensión no puede ser buena para el equilibrio divino y al final quien lo paga son los sufridos mortales, que soportan las consecuencias de sus iras. E insistía con dulzura en sus manipulaciones.

Poseidón estaba ya totalmente cardiaco y sin poder contenerse expulsó lejos de si una tremenda cantidad de su líquido esencial, que fue a derramarse justo donde el agua delimitaba la tierra de aquel engendro de montaña. De las salpicaduras se elevaron inmediatamente sendas columnas de vapor que cual geiseres se elevaron hacia el cielo, dando lugar después a colosales explosiones de fuego y lava que envolvieron a los dos atónitos espectadores, a quienes solo su condición divina preservó de tanta destrucción.

Al final una última explosión lo hizo retumbar todo y el dios de los océanos pensó que Zeus habría agarrado uno de sus habituales cabreos por culpa de los celos de Hera y estaba cargándose al planeta.

Pero no. Lentamente se fue desvaneciendo el humo y apareció ante los maravillados ojos de la pareja un escenario absolutamente distinto. La aborrecible montaña se había desvanecido y en su lugar se veía un paisaje bellísimo, unos acantilados que formaban las paredes del cráter del volcán, que se había hundido con la explosión, salpicando de rocas como estatuas las aguas de un intenso color azul, todo ello en una armónica conjunción.

Poseidón pensó con un estremecimiento que la última vez que había visto algo parecido, fue cuando Crono le cortó los genitales a su padre Saturno y los lanzó al mar, lo que dio lugar al nacimiento de Afrodita y se congratuló de que el procedimiento hubiera sido bastante distinto. Cogió de la mano a Tasifane y le dijo con una sonrisa aviesa – Vamos, que hay una futura isla cerca de aquí que necesita de nuestra intervención. Se llamará Capri…

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Bueno, me he permitido el lujo de hacer un poco de mitólogo clásico para dar entrada a narrar la impresión que nos causó Santorini. A veces sucede que la destrucción más terrible da lugar a una insuperable belleza. Esto debió ser lo que ocurrió en este caso.

Cierto es que en algunos aspectos la contribución humana también ha aportado elementos para esta armonía que se visualiza en la isla, pero esto es así porqué el ojo humano se ha saturado de esta conjunción de tierra, cielo y mar, para fabricar estos elementos que han reforzado el increíble paisaje de Santorini.

De esto nos apercibimos inmediatamente cuando llegamos y el barquito lanzadera nos trasladaba al muelle, puesto que el desplazamiento del Grand Mistral impedía que pudiese acercarse para desembarcarnos directamente en tierra y tuvo que dejarnos en medio del mar.

No obstante, como las imágenes pueden revelar mucho más que todos los adjetivos que yo quiera aplicar, os dejo con las fotografías. En cuanto a anécdotas solo cabe destacar que me mordió un perro. Un pobre perro al que pisé andando hacia atrás cuando intentaba tomar algunas de estas fotografías y que desafortunado soportó mi peso. Sentí remordimientos y me agaché para acariciarle la cabeza mientras me miraba con unos inmensos y dolidos ojos. A pesar de lo ocurrido y lejos de rechazar mi caricia, se mostró amistoso y me lamió la mano.

Os juro que en ese momento no tenía ni idea de que apenas mes y medio más tarde adoptaríamos a nuestra perrita Nuba.











27 de setembre 2009

CRETA

El ruido era ensordecedor. Tuve que taparme los oídos para atenuar la sensación de irrealidad que me provocaban los roces de las patas de miles y miles de grillos, aunque desde donde estábamos no podíamos ver ni uno.

Cerré también los ojos y entonces lo vi. Ahí estaba monstruoso, enorme, un toro erguido sobre dos patas, el cuerpo de un hombre corpulento y musculoso y la cabeza de un toro, con unos enormes cuernos. Miraba con ojos enrojecidos a su presa tendida en el suelo y se aprestaba a hacer la última acometida, la que le permitiría disfrutar en una parafernalia antropófaga (o casi) de la comida que Minos le destinaba.

El hombre en el suelo, el ateniense Teseo, estaba aturdido y se encontraba indefenso tras la anterior embestida de aquella bestia, fruto de las antinaturales relaciones entre Pasifae y el bellísimo toro blanco que había eludido el sacrificio, por gracia de Dédalo, insuperable tramoyista de la época.

Pero en aquel momento y aparecido de la nada, un niño cayó encima de Teseo. Asterión, el minotauro, asombrado, vaciló unos instantes que fueron suficientes para que Teseo se recuperase levemente y acertase a lanzar un venablo que hiriendo mortalmente a la bestia, la hizo derrumbarse pesadamente sobre el suelo emitiendo horrendos bramidos, hasta que lanzando un último estertor, quedó inmovil y muerto.

Teseo - Connery miró perplejo al niño y sin dejar de mirarlo recogió su espada para cortar la cabeza del tremendo minotauro, cargándola después sobre su caballo, para poder demostrar fehacientemente después que tenía todo el derecho del mundo griego clásico para reclamar la mano de la bellísima Ariadna, la hija de Minos.

Siguió mirando al niño mientras recogía del suelo un enorme ovillo y tiraba del hilo que se perdía en la distancia de aquel polvoriento desierto, el más complejo laberinto que ser humano se había podido imaginar hasta la época, donde Dédalo había confinado al minotauro siguiendo órdenes de Minos.

Teseo subió al niño a la grupa de su caballo y emprendió un trote vivo. Me aparté para dejarles pasar y abrí de nuevo los ojos, para encontrarme delante del palacio de Knossos, residencia del rey Minos.

Mentalmente agradecí a Monty Pithón la recreación de esta escena en su estupenda película “Los héroes del tiempo”. Seguramente no es la más fidedigna reproducción de la leyenda mitológica sobre la historia del laberinto, del minotauro, del rey Minos y de su hija Ariadna, de Dédalo y de Teseo. Sin embargo es genial. Esta leyenda es posiblemente la “madre” de muchas historias y fábulas generadas posteriormente, como la propia de San Jordi, caballero defensor de damas ante horrendos dragones.

Y nos dispusimos a seguir la cola que finalmente se puso en marcha tras la guía, posiblemente muy enterada de la historia de la civilización minoica o de la mitología griega, pero no muy experta en transmitir estos conocimientos a los que bajo un sol aplastante la escuchábamos. Por lo menos en español.

Viendo los restos del palacio de Cnossos quise hacerme una idea de cómo debía ser aquel entorno hace 3.700 años, pero la realidad es que resulta difícil aún recurriendo a los pocos elementos gráficos que se han conservado o a la iconografía generada a partir de lo que los arqueólogos han ido descubriendo. La documentación encontrada, unos 5.000 textos sobre tablillas o jarrones es esencialmente administrativa y no revela más que parcialmente la forma de vida de la época.

Evidentemente la civilización minoica es un hito importantísimo en la historia de las naciones del área mediterránea y las ruinas que Artur Evans puso al descubierto a principios del siglo pasado nos hablan de un elevado grado de civilización contemporánea con el Egipto de la XIII dinastía. No obstante buena parte de los restos de edificios que se aprecian durante la visita no son originales, sino reconstrucciones basadas en las trazas que los cimientos han dejado.

Tampoco son originales los frescos o las pinturas que se exhiben en algunos puntos del recorrido, cosa fácilmente comprensible si se tiene en cuenta la dureza del clima en aquella zona, que seguramente las destruiría en poco tiempo. Para ver los originales hay que acudir al museo de la cercana Heraclion o al Museo Nacional de Atenas.

No obstante, el lugar impresiona por lo que se ve, pero mucho más por lo que se adivina.

La isla fue asolada por la explosión del volcán de la cercana Santorini, sobre el 1.400 A. C., lo que marcó el fin de la civilización minoica. El gran valor estratégico atribuido a este territorio lo ha convertido históricamente en escenario de muchos otros sucesos: invasiones de romanos, de árabes (andaluces desterrados de Córdoba), ocupaciones, calamidades, refugio para piratas, el celebérrimo Barbarroja entre ellos…

En Creta también nació en 1541 el pintor toledano de mayor raigambre en España, Doménikos Theotokopoulos , por ello conocido como el Greco.

El último suceso más importante se refiere ¿cómo no? a hechos ocurridos durante la 2ª Guerra Mundial. Considerada tanto por los alemanes como por los británicos de esencial importancia, fue lugar de violentos combates. Los alemanes la ocuparon en una espectacular operación paracaidista, que ocasionó más de 15.000 bajas en el bando británico y 6.500 en el alemán

Tras haber realizado la visita, salimos por el lugar que la guía nos identificó como posiblemente el primer “camino de Europa”. No lo se, pero en esos momentos lo que más echábamos a faltar era beber algo y ese deseo lo pudimos satisfacer en el bar que hay a la salida del recinto, donde nos bebimos unas deliciosas y fresquísimas naranjadas. Por cierto, la mayoría de los visitantes eran españoles, cosa que encontramos en todos los puntos del viaje, incluso en Atenas. Así no fue extraño que el camarero del bar se nos dirigiera con un buen español, preguntando ¿naranjada helada señores?

Luego nos dirigimos a Heraklion que es la capital de la isla, con poco tiempo para visitarla, puesto que apenas nos quedaba una hora y media para regresar al barco. Así pues solo pudimos recorrer un par de calles y aunque la guía nos indicó que era un buen sitio para compras, a mí personalmente me pareció que la oferta comercial era casi calcada a la que habíamos visto en Corfú.

Bueno sí, mi mujer se compró una pulsera con diseño de greca que es típica en toda Grecia. Hubo que regatear un poco con el vendedor, cosa normal en estos pagos. Siempre me he quedado un poco perplejo ante esta pantomima de regateo, que se considera como norma de obligado cumplimiento en estos sitios y en la mayoría de países árabes o musulmanes. Me encontré con ello en Egipto y en Turquía, donde el celo por practicar este juego me llevó en ocasiones a situaciones un poco chungas. Pero esto son otras historias.

En el barco, por la noche asistimos a un show de risas y magia a cargo de Roberto Vara, en el teatro Ibiza. Este showman es experto en llevar a situación límite sus pretendidas disputas con algunos miembros del público, lo que ocasionaba la desazón de saber si algunas de las frases pronunciadas o de los sarcásticos comentarios realizados iban de veras o se trataba del guión del espectáculo.

De todas maneras los espectadores involucrados tampoco se andaban con chiquitas.