28 enero 2006

¡VAYA GALVANA!

No se si es el frío de fuera, mi brazo chungo tras la luxación del hombro, las pocas ganas de hacer nada y un cierto cansancio ante el espectáculo socio-económico y político que deprime bastante, lo cierto es que hace días que no me entra el gusano para escribir.

En una de mis últimas publicaciones en la blog, puse que hablaría de Harold Pinter, el Premio Nobel de Literatura. La verdad es que lo hice como consecuencia de haber leído el discurso que pronunció ante la Academia cuando fue a recoger el Premio conteniendo a mi modo de ver, unas muy lúcidas manifestaciones sobre el papel de los políticos y de los EEUU en grandes crisis, como Nicaragua, El Salvador, Cuba, Irak, etc. Vamos, que utilizó el magnífico pulpito que la entrega del premio le ofreció, para lanzar una espléndida crítica en contra del papel que el presidente Bush se ha arrogado y la forma como lo está haciendo, decidiendo quien es terrorista, donde y como lo va a perseguir e involucrando a otros países en esta cruzada..

Como para reafirmar estas manifestaciones, leía precisamente esta mañana que 22 miembros de la CIA., están incriminados por el secuestro de un ciudadano en Italia, que no tenía nada que ver con ninguna conjura ni actividad en contra del Imperio. Estos chicos, de tanto hacer películas de espías con permiso para matar, han confundido la realidad con la ficción y eso es peligroso, muy peligroso.

Volviendo a Pinter, su discurso me llevo a leer su único libro publicado, porqué es más bien dramaturgo. Supongo que el Premio se lo habrán dado por el conjunto de su obra y en cuanto a la de teatro la desconozco. Por lo que se refiere a la novela, Los Enanos, de larga gestación, puesto que empezó a escribirla en 1952 y la terminó en 1989, debo de confesar mi desorientación.

No es una novela al estilo de las que estamos habituados a leer, con un argumento, una descripción de los personajes y de su entorno, una evolución dramática y un desenlace. La calificaría de un tanto surrealista, pero lo cierto es que, y de ahí le intuyo al autor una gran capacidad como dramaturgo, crea un escenario en el que sus personajes se mueven y al que el lector se incorpora como un espectador que contempla la obra desde el mismo ámbito donde se desarrolla la ¿acción?.

El reconocimiento del Premio, por lo menos en lo que atañe a este libro y sin entrar a valorar la obra teatral, que desconozco, me da la impresión de que en los últimos tiempos la Academia busca premiar estilos de escribir distintos. Y si no véase el Premio anterior, reconocido a la austriaca Elfriede Jelinek, escritora, rara donde las haya, desde mi punto de vista. Leí de ella Los Amantes y la verdad, es que no he podido terminarla y ello sin negar el valor de de su crítica social sobre la condición de las mujeres en Occidente, pero el estilo me resulta difícil.

Bueno, ya está bien por hoy, que eso de darle al espaciador con el meñique y escribir con un solo dedo se me hace algo pesado. Ah!, otro día hablaré de lo que significa la foto.

07 enero 2006

UN BARRIL DE POLVORA


No hace mucho, en mi nota llamada “Admirado Gregorio Moran” decía:

“A estas alturas, creo que no necesitamos incitaciones. La guerra civil termino hace 60 años y lo que me preocupa es que cada día sale algún elemento dispuesto a resucitar el conflicto. Ya se, ya se que alguien me dirá, a lo mejor tu mismo, que el riesgo ahora no es el de entonces, que la sociedad ha evolucionado y ahora no podría ocurrir aquello.”

Pues mira, ya ha salido uno: Un Teniente General advierte sobre la “obligación” del ejército de intervenir en el caso de que se vea en peligro la unidad de España, con motivo del Estatuto Catalán. Cierto es que se han apresurado a tomar medidas (ver http://actualidad.wanadoo.es/carticulos/113638.html), pero la amenaza, “en nombre de numerosos sectores del ejercito, preocupados por la situación”, ya flota en el ambiente.

Y me ponen nervioso los esfuerzos que los medios informativos y políticos o editorialistas hacen para poner de relieve que no pasa nada, como la frase “El Ministro de Defensa rechaza que España esté de regreso a las épocas de la lucha fraticida” (textualmente).

La cuestión es que, como dice mi admirado Gregorio Moran, estamos sobre un barril de pólvora y no solo por este desafortunado mensaje de alguien, cuyo deber es muy distinto del de cuestionar lo que los políticos hacen. Si nos parece bien o mal cómo lo hacen es otra cuestión y para eso tenemos las reglas de juego democrático.

Estamos sobre un barril de pólvora por lo que ocurre en la calle, por la inmigración, por los gobiernos de otros países que se arrogan el papel de gendarmes mundiales, aunque nadie se lo haya pedido – bueno, no siempre - por la violencia gratuita, por el maltrato, por la explotación humana, por la explotación económica, por la intolerancia, por la corrupción, por, por….Y mientras tanto, vamos de rebajas.

Me contenta leer de vez en cuando alguna observación lúcida, como las de Manuel Castell en torno a la Inmigración. Castell afirma que en esta materia puede haber políticas más inteligentes, realistas y eficaces, como por ejemplo que exista una ayuda efectiva al desarrollo del planeta, para que la gente tenga alternativas en su tierra.

Arduo problema este de la inmigración. Ahora parece como si hubiera un despertar y la gente empezase a darse cuenta de que una inmigración no controlada puede llegar a constituir un problema para el país de acogimiento. Entre la pusilánime postura de quienes dicen ¡que vengan todos con o sin papeles! , y la cerrazón de los que dicen que aquí no tiene que entrar nadie, hay como siempre un término medio que seguramente será más apropiado.

Una sugerencia para la reflexión. Los inmigrantes van cubriendo los puestos que los españoles no quieren, ¿no quieren? Una vuelta por los almacenes, tiendas, grandes superficies, etc., etc., me ha permitido ver dependientes que durante todo el mes de diciembre del pasado año han estado trabajando intensivamente, incluso sábados y festivos, y hoy y mañana, domingo también trabajarán, porqué han empezado las rebajas.

El sistema de retribución por el trabajo en dichos sábados y festivos para estos empleados, la mayor parte de las veces, se limita a una compensación por tiempo libre equivalente, cuando la empresa lo decida, es decir, habrán sacrificado festivos en época navideña a cambio de tiempo libre, naturalmente cuando el impacto del aprovechamiento de este tiempo libre suponga la menor carga para la empresa. Ello aparte de la precariedad laboral y de unos salarios de miseria.

¿Y porqué empresas importantes pueden mantener estas condiciones en oferta? No están las cosas como para rechazar un empleo aún de estas características, y esta postura no hará variar las constantes de oferta/demanda en el mercado laboral para este segmento de habitantes del país, porqué el empresario siempre puede recurrir a contratar a otro personal que está esperando a encontrar empleo con estas condiciones, inclusive inmigrantes, ya que estos están dispuestos a trabajar con ellas.

Y la prueba está en que cada vez hay más personas extranjeras en tales puestos de dependientes, camareros, etc.

¿Con ello se favorece a los inmigrantes? Creo que con ello se favorece más bien a las empresas, que en aras a la sacrosanta competitividad, mantienen niveles salariales muy bajos y unos regímenes laborales precarios, mientras que obtienen elevadas ganancias (si la bolsa es un reflejo de cómo van las empresas, echen una mirada a cómo ha ido la bolsa en el 2005 y cómo ha empezado el 2006)

Por tanto el que vengan muchos inmigrantes aquí sin un control adecuado, es cierto que en lo inmediato puede favorecer soluciones para situaciones penosas de hambre y miseria, pero a medio plazo supone el mantenimiento de comportamientos empresariales reprobables, no soluciona el problema en origen, es decir se mantienen las causas que en sus respectivos países de origen producen los motivos por los cuales la gente se ve impulsada a inmigrar y empobrece a los habitantes autóctonos de nuestro país.

Para entender esto, me remito a un comentario que me hizo días atrás un amigo irlandés, contrastando los problemas de la vivienda entre Dublín y cualquier ciudad española. Me decía, claro que las viviendas en Irlanda han subido mucho de precio. Pero también los salarios han subido en consonancia, cosa que no ha ocurrido en España, donde el diferencial entre el coste de vida y los ingresos sigue incrementándose. Y seguirá incrementándose, entre otras cosas, por los motivos apuntados anteriormente.

¿Quiere decir esto rechazar el que vengan los inmigrantes? Yo creo que más bien lo que habría que hacer es velar porqué los empresarios no apliquen prácticas que favorezcan estas situaciones. Por ejemplo, ¿es necesario que los grandes comercios y superficies abran en tantos días festivos?

Y mientras tanto, por otra parte, el grado de endeudamiento de las familias sigue aumentando. Como es propio en tiempos de crisis, aparecen los “vendedores de duros a cuatro pesetas", esas empresas que te ofrecen “rebajar” tus deudas concentrando los préstamos y pasando a pagar una mensualidad inferior. Pero, ¿es que a estas alturas aún consiguen engañar a incautos? O es que la gente anda muy desesperada entre letras del piso, más y más inalcanzables cada día ante la pasividad del gobierno (¿alguien recuerda siquiera las soluciones habitacionales de 30 m2.? ¿Se ha vuelto a hablar de este grave problema?), la cesta de la compra, los gastos escolares y el desaforado consumismo a que nos aboca la machacona publicidad que nos invade.

Puesto que aparecen como setas en Octubre lluvioso, será que les va bien. A sus clientes ¿se les ha ocurrido mirar que es lo que acabarán pagando y relacionarlo con el montante real de sus deudas?

Deberían de estar prohibidas estas empresas. ¿Veis?, Esta es una formación que echo a faltar en los colegios, que los adolescentes aprendieran sobre economía familiar: qué les va a suponer la contratación de una hipoteca en relación a sus ingresos, como gestionar adecuadamente su patrimonio o sus ingresos, que riesgos corren cuando estampan su firma en un contrato, etc., etc.

Pero mientras tanto, mañana iremos de rebajas. A propósito, ¿porqué nadie le ha comprado en las rebajas una chaqueta para Evo Morales?
Otro día escribiré sobre Harold Pinter.
Jordi Nounou



02 enero 2006

¡Qué pena!


Cuando hoy he puesto el periódico encima de la mesa, una noticia ha saltado inmediatamente a mi vista: Lorenzo Gomis ha fallecido.

Hace unos días en mi cuaderno escribía sobre este periodista, poeta y escritor, comentando su equilibrada y ponderada manera de ver las cosas y como sabía transmitirlas en un lenguaje sencillo y cotidiano, que te llegaba como te llega la conversación con ese vecino, con quien llevas tantas y tantas vivencias de cercanía compartidas.

Aparecía también sus artículos póstumos, “Boicots, políticos y estruendos” y “El descubrimiento del barrio”, escritos antes de su fallecimiento el pasado día 31. Parece como si Lorenzo hubiera preferido quedarse en el 2005.

Ambos artículos son muestras de esa tranquilidad y ecuanimidad de las que sabía impregnar sus mensajes. Lamento no haberle conocido personalmente, porqué estoy seguro que su conversación tenía las mismas virtudes que su palabra escrita y hubiera confirmado la buena impresión que me causaban sus artículos.

Solo quiero destacar una frase de uno de esos artículos póstumos, que encierra toda una filosofía sobre qué sería bueno que hiciesen los seres humanos: “Conocerse es bueno para comprenderse”.

Parafraseando al inefable Krahn, “Querido Lorenzo, te echaremos de menos. ¡Que vueles muy alto!”.

Siento tener que terminar este paréntesis que había abierto en la publicación de mis elucubraciones, comentando esta noticia, pero por otra parte, ya es hora de que reanude mi particular visión de lo que ocurre.

Hoy los periódicos en general se hacen eco del civismo con que se han desarrollado los actos festivos de celebración del inicio del año en Barcelona. Si entendemos como un buen desarrollo cívico el que no haya habido muertos en peleas callejeras (como ha ocurrido en otras ciudades), pues sí. Pero la verdad es que mirando las fotografías que acompañan estas glosas, me asusta pensar cómo sería la falta de civismo: Ha habido basura en cantidades industriales, jóvenes tirados por la calle en pleno coma etílico y botellas de cava utilizadas como proyectiles por encima de la gente, en plena Plaza Catalunya. (¿Una forma de resolver el superávit derivado del boicot?).

Y lo curioso del caso es el comentario de un joven de 24 años que acudió a la celebración en esta plaza: “No parece que esté en mi país. Todo son extranjeros”. Franceses, muchos italianos, algunos ingleses y alemanes, familias marroquíes, pakistaníes, japoneses… ¿Hay un efecto llamada a la fiesta en nuestro país? ¿Hay aquí más permisividad que en otros sitios?

No creo. La gente tiene derecho a divertirse y los entes públicos deben de procurarles condiciones adecuadas para la diversión. Pero ¿es necesario que esta diversión se haga en pleno centro de la ciudad, en la Plaza Catalunya? Hay en Barcelona infinidad de sitios para poder llevar a cabo estos actos, sin tanto perjuicio para la limpieza, el mobiliario urbano, los costes que todo ello supone, las molestias para otros ciudadanos.



Y lo mismo considero con respecto de todas aquellas fiestas que utilizan espacios públicos de uso compartido para todos los ciudadanos. Tanto derecho tienen aquellos que quieren divertirse, como los que solo quieren pasear. No cuesta tanto que los juerguistas se desplacen por ejemplo al Forum, al Moll de la Fusta o a Montjuic, donde el impacto ambiental y las molestias a otros vecinos puede ser minimizada.

Jordi Nounou