25 mayo 2013

Cosas de familias mal avenidas

El padre miro a sus hijos y les dijo, todo va mal. La crisis y demás ya sabéis. Además, tenemos muchas deudas, que hemos gastado mucho en finanzas y otras historias. Deudas que hay que devolver con sus intereses que cada vez son mayores. Por lo tanto aquí todo el mundo deberá de ajustarse y aplicar recortes en sus gastos.

En seguida se oyeron voces airadas. Uno de los hijos chilla: ¡Yo no voy ajustarme a nada! ¡Yo quiero seguir teniendo lo mismo, faltaría más! Además, ya tengo previsto que he de compartir parte de lo que me das con mis amiguetes y he de hacerles algunos regalos. O sea que ni hablar.

Ah! Dice otro, yo he de comprar un coche nuevo,  no es que lo necesite, pero ¿Qué eres si no tienes coche nuevo? Y así larga serie de protestas.

Oye, oye, dijo uno de los hermanos, todo esto está muy bien, pero aquí los que trabajamos somos pocos. Y no tengo inconveniente en compartir mis ingresos con los demás pero es que joder, no tengo ni para el billete del metro para ir a trabajar. Además, es que como me ponga malo seremos todos lo que tendremos un problema.

Y todos al unísono, incluso aquel que este hermano creía más próximo, dicen ¡ese será tu problema!

Y el padre afirma que de entrada nada, que no habrá cambios. Y luego se lo piensa, acordándose de algunos de sus hijos más próximos, que también tienen deudas importantes y dice bueno, a lo mejor podemos hacer algún arreglillo.

Pero el hijo que ha hablado y es de los pocos que trabajan, está cansado. Se siente como la cenicienta; el padre no ha tenido ni un gesto para él, ni siquiera en la época de las vacas gordas. Aún le debe la asignación de varios años con el pretexto de que no hay dinero, pero la verdad es que se lo regatea, porqué en definitiva no lo siente tan hijo suyo como los otros. Y siempre está afeándole porqué viste diferente. El hijo está pensando en emanciparse.

¿Algún día sabrá el padre reconducir esta relación?

2 comentarios:

español dijo...

¿Está Ud. seguro de lo que dice?, ¿piensa de verdad lo que dice del hermano al que le debe el padre la asignación, viste mal, etc y no tendrá más remedio que emanciparse?, si verdaderamente lo está, el asunto es muy serio, si ha calado en una persona como Ud. habrá que prepararse para lo peor.
Tenga Ud. un buen día.

xatevexo dijo...

Jordi, Has descrito la realidad. En esta mesa que presume de rica pero es pobre de solemnidad, se han sentado a través de los siglos no comensales sino voraces alimañas que se atiborraron dejando a una mayoría e compatriotas pasando hambre y calamidades. Desde la Transacción que algunos llaman Transición, EL PADRE, la democracia ha intentado igualar a los comensales saciando sus apetitos pero sin conseguirlo. El motivo lo expones tu mientras unos trabajaban para conseguir que comer otros sesteaban porque la solidaridad les alimentaria. Ahora que las viandas escasean los durmientes alzan la voz y no sueltan ni un mendrugo a nadie pidiendo un trato igual para todos. ¡Y eso que son liberales. Los mismos liberales que defienden las recompensas basadas en el esfuerzo. Claro, de boquilla. Me resulta vomitivo escuchar a Feijoo y al Monago pontificar la igualdad el deficit y poner las reglas del juego. Sin contar que Feijoo cerró las cuentas del 2012 en Septiembre, haciendo trampas evidentes. Sin contar que comparar financieramente Galicia o Extremadura o los dos juntos a Cataluña es de locos.. Ellos que se saben representantes de comunidades carcomidas por la perversión de las ayuditas de Papá Estado. Comunidades que se llevaron millones y millones en programas de ayudas al desarrollo, (¿donde los resultados? mientras Cataluña producia y contribuia. Ahora les va la igualdad. Tambien el cinismo.
Definitivamente con padres asi, mejor huérfanos.