28 enero 2012

Aguas menores

Seguramente alguien pensará que soy un carcamal. O que como ya voy siendo mayor, se me va la olla, porqué lo que a mi me ha molestado en realidad es lo más natural del mundo. Y que anda que no les ralle.

Pero es que habiendo un lavabo a pocos metros de donde he dejado el coche, en el interior de un parking, ¿por qué demonios alguien ha tenido que mearse detrás, en el rincón de la plaza donde lo he aparcado? 

Claro que esto es lo mismo que tirar las latas de bebidas chafadas, tiradas por el suelo a escasos metros de las papeleras. O dejar las cagadas de perro en las aceras, sin recogerlas, mientras se mira disimuladamente a ver si alguien lo ha visto.

Paiiiiiiiiis.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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jeronimo carrera dijo...

Recuerdo en los noventa, en mi estancia en León, que de manera reincidente aparecía mi rueda izquierda trasera bien meadita, copn el charquillo al rededor. Aquello llegó a sacarme de juicio hasta que un día, de manera imprevista, vi al puto perro de la señora del tercero B meando tranquilamente en mi coche y en mi rueda, (bueno el coche y la rueda eran de la empresa, pero para el caso es lo mismo). Ante mi airada protesta me contestó doña Elisa que no me enfadara que incomprensiblemente a su perro, por alguna razón le atraía mi rueda y en ella depositaba sus incontinencias. La solución me la dió un paisano y amigo. Pon un poco de azufre alrededor de la columna, cerca de la rueda y ya verás como se acabó el problema. Dicho y hecho y santo remedio.