20 noviembre 2011

Renoir

Hay un cuadro de Renoir que me llama mucho la atención y precisamente no fue pintado por el. Fue pintado por Marie-Felix Hyppolite-Lucas en el año de su fallecimiento, 1919 y muestra un retrato del pintor con aspecto un tanto quijotesco, luciendo una barba blanca y puntiaguda, debajo de su nariz aguileña, tocado con un sombrero blanco y convenientemente abrigado.
Pero lo que destaca en el rostro de Renoir son los ojos. Unos ojos sumamente expresivos e intensos, como los que el mismo hacia resaltar en los retratos que pintaba.

Unos ojos que supieron captar las formas y llevarlas a los lienzos, pero sobre todo supieron gobernar la luz y traducirla a pinceladas. Unos ojos que ya estaban de vuelta casi de todo, pero que aún guardaban la agudeza y la energía que permitieron al pintor captar y plasmar lo que su genialidad creaba.

Y esto viene a cuento de que esta mañana hemos hecho una visita a CaixaForum, donde tiene lugar una exposición sobre Impresionismo, con la aportación de numerosas obras pertenecientes a la Fundación Clark.

No había solamente cuadros de Renoir, los había también de Monet, de Pisarro, de Sisley, Degas, Bonnard, etc. Pero yo he salido con la luz, con las figuras, con los paisajes de Renoir en mis retinas.

Esta fundación tiene sus raíces en las adquisiciones realizadas por un matrimonio de coleccionistas norteamericanos, Sterling y Francine Clark, que desde principios del siglo pasado iban comprando cuadros de pintores impresionistas. A su fallecimiento la fundación siguió ampliando su fondo de arte,  que reside en el museo de su nombre ubicado en Williamstown, EEUU.

Como ya he comentado otras veces, la belleza me conmueve y debo reconocer que la contemplación de las obras vistas esta mañana me ha conmovido. Si bien no soy precisamente un admirador de La Caixa como entidad financiera, no puedo por menos de dejar constancia de mi respeto por su gestión de estas exposiciones que divulgan las expresiones artísticas y las aproximan a la ciudadanía.

No será la única visita que haré a esta exposición.

18 noviembre 2011

Votos para el 20-N a 1 duro


Mi abuelo me había comentado alguna vez que en tiempos remotos, cuando este país vivió algún asomo de democracia, había partidos que se presentaban a las elecciones y que compraban el voto de los ciudadanos.

La cotización en esas épocas estaba a 1 duro el voto, o sea, cinco pesetas, o dicho en moneda de hoy, 0,030 Euros.

Independientemente de la ética del asunto (consideración ética entonces, porqué actualmente es un delito previsto en la Ley de Régimen Electoral General), la verdad es que no parece que percibiendo esa cantidad nadie fuera a hacerse muy rico.

Igual que ahora. Y lo digo porqué ayer entrevistaron por la radio a un individuo, un tal Rómulo, que puso un anuncio en la calle, con su número de teléfono, ofreciendo la venta de su voto para las próximas elecciones del 20-N.

El tal Rómulo manifestó que, algún partido se había puesto en contacto con él, llegando a ofrecerle 150 Euros por su voto. Más o menos el valor actualizado a día de hoy de los 0,030 Euros que se pagaban en la época a que se refería mi abuelo.

Con esa cantidad Rómulo no solucionará muchos problemas, pero igual puede comer algunos días, porqué se trata de un parado que no tiene ningún tipo de ingresos.

En este caso, se me ocurren tres posibles culpabilidades:

  1. La del vendedor, con la atenuación que comportan sus circunstancias actuales. 
  2. La del partido que compra los votos, sobre el que, de conocerse cual es,  debería recaer una inhabilitación total para ejercer la política.
  3. La de los políticos, que inmersos en su continuo debate para descalificarse entre si, no son capaces de  ponerse de acuerdo a fin de paliar la situación de paro y desprotección social.

Mi abuelo no llego a conocer la actual etapa de la democracia, pero seguramente le habría encontrado muchos puntos de contacto con la de su época ¿La solución para después del domingo?


15 noviembre 2011

La Noria

En Jordi González està molt empipat. I diu que les empreses que han retirat la publicitat de “La Noria” estan equivocades . Afegeix que aquestes empreses han provocat que l’equip de professionals involucrats (es referirà a ell mateix?) està tocat i ferit per aquesta decisió “desproporcionada, desmesurada, injusta i molt hipòcrita”.

Curiosa manera de referir-se als responsables de les entitats que en definitiva paguen quantioses xifres per anunciar-s’hi i patrocinar el seu programa. I jo em pregunto si es que quan es fan aquests patrocinis no existeix per part dels anunciants cap control sobre el contingut.

Perquè possiblement aquesta darrera ha estat la gota que ha fet vesar el got, però d’escàndols i provocacions, utilitzant les tècniques de periodisme mes burdes,  fa temps que la cadena ens ve oferint un complert repertori.

Però hi ha que reconèixer que aquestes formes son les que  configuren l’estil de la cadena, segurament influenciat per l’estil de qui son els seus propietaris italians, Mediaset, de la que el major accionista es en Silvio Berlusconi...ves per on.

Es l’estil de periodisme i de presentacions cridaner, que busca despertar la reacció fàcil en l’espectador, mitjançant el morb i l’enfrontament continu de persones o grups de persones que competeixen a veure qui xiscla mes fort i trepitja els arguments de l’altre.

Saludo la decisió d’aquestes empreses i convido en general als anunciants a que no contribueixin amb el seu patrocini a la generació d’aquesta mena d’espectacles. Estic ben segur que això no els farà perdre vendes, tot el contrari.

Ah!, també estic tip de que quan es censura a un periodista,  sempre s'argumenti el dret dels ciutadans a ser informats. D’aquesta manera nooooooo!!

06 noviembre 2011

DEBATE RAJOY - RUBALCABA

He leído y oído mucha información sobre el debate de mañana entre Rajoy y Rubalcaba. Y en toda esta información destaca el coste de este debate y toda la paraferrnalia añadida, que si mesa, que si sillas, que si canapes, que para qué hacerlo en un plató especial montado al efecto en el Palacio Municpal de Congresos en Madrid...

En este país existe un criterio muy extendido, el del gasto compulsivo, sobre todo con dinero que no es propio. Es decir, poner cara compungida mientras se afirma “esto hay que hacerlo, es inevitable”. Este es uno de esos gastos, como tantos otros, que te llevan a pensar ¿hay alguien que se beneficia de ello?, me refiero en el sentido crematístico.


Yo no pienso ver el debate, ya  he visto suficientemente  a los protagonistas en las sesiones del Congreso y no creo que vaya a ser algo distinto al lanzamiento mutuo de puyas. Para utilizar un lenguaje muy de moda en los “reality”, no creo que me aporte nada.
 
Y menos si tenemos en cuenta que se tratará de un debate polarizado entre dos partidos, como si no hubiese otros con algo que decir.
 
Volviendo a la necesidad o no de hacer este gasto, esto me lleva a pensar en un comentario de Francisco Longo, Director del Instituto de Dirección y Gestión Publica de Esade, sobre la eficacia de la administración pública de nuestro país:
 
"La despreocupación por los resultados es uno de los males endémicos de nuestro sistema público, que mide poco y mal lo que hace y apenas usa indicadores de output y del impacto para asignar recursos, controlar la gestión, rendir cuentas y exigir responsabilidades. Introducir una batería consistente de incentivos a la eficiencia, incluyendo más transparencia y control social, es vital en los tiempos que corren, obligados como estamos a hacer más cosas con menos recursos.”
 
Suena con mucho sentido común ¿no? ¿Cómo es que este sentido común no parece inspirar a políticos y funcionarios?