04 agosto 2010

Segador, los taurinos, los antitaurinos y el griterío.

- ¡Otro catalán!


Vaya, ya tenemos lío, pienso. Dejo la caña encima del mostrador y me vuelvo a ver quien me está hablando. Pero no veo a nadie. Bueno, si, veo una cabeza de toro disecada colgada de la pared y entonces caigo en la cuenta.

- Andaaaa, si tú eres o eras el “Segador”.

- Menos mal que me has reconocido, porqué mira que pasáis catalanes por aquí y solo el Juliana, ese chico paisano tuyo de Badalona y algún que otro escribidor de cartas a periódicos me habéis reconocido.


- Bueno yo, es que eso de los toros no es lo mío, lo siento. Y si te he reconocido es porqué leo los artículos del “Juliana”. Pero ni me acordaba que este era tu bar. Me alegro de conocerte en “persona”. ¿Qué tal?


- Joder macho, eres tan educado que pareces un papanatas. Bueno, ya que estas aquí y aunque el oráculo soy yo, respóndeme a una pregunta, ¿por qué habéis organizado los catalanes la que habéis organizado con eso de las corridas de toros?


- ¿Y yo que seeeee? Ya te he dicho que a mi los toros ni fu ni fa. Solo fui una vez a ver una corrida, cuando tenía seis años, figúrate. Y ya no he vuelto más. Bueno, alguna vez los he visto por televisión. Pero es como los pies de cerdo, que si hay que comer los como, pero no son mi plato preferido. Y como nunca me han obligado…


- Pero alguna posición tendrás sobre la cuestión.


- ¿Y porqué he de posicionarme? ¿Me permites que pase de posicionarme? Estoy de vacaciones. Bueno, quiero decir que estoy en otro sitio distinto del habitual. Y lo que ocurre de actualidad me llega como un fragor lejano, como un griterío, un rumor sordo y salvaje.


Así es como me llegan los ecos de la contienda taurinos – antitaurinos. Y no deja de sorprenderme la vehemencia, la violencia incluso, con que unos y otros se defienden y acusan o acosan a los otros.


A unos, no se exactamente que es lo que los motiva. Puedo imaginarme mil cosas y se me antojan como en un circo las imágenes de los Mosterin, los Anselmi, la Rahola, las caras llorosas de alegría de las antitaurinas tras la decisión en el Parlament y las tetas de las que se han desnudado en defensa de los toros.


Y por otro se me vienen a la mente las imágenes de los que sobre todo ven peligrar sus fuentes de ingresos, léase propietarios de plazas, promotores de corridas, apoderados, toreros, etc. etc. y un largo etc. Aunque dicen que los van a indemnizar, por lo menos en Cataluña. ¿Ves?, eso si que me jode.


- ¿Por qué?, si lo demás te trae al pairo.


- Es que vas a decir que me asoman los entresijos catalanes. Porqué en definitiva ¿de donde van a salir estas indemnizaciones? Del mismo sitio de siempre, o sea, que a rascarse el bolsillo a través de los impuestos.


- Va, va, no seas tacaño. Deberías estar contento de la tradición y la cultura que incluso para Cataluña ha supuesto desde siempre la fiesta de los toros. Y yo, a pesar de estar aquí, más “colgao” que un fuet como decís vosotros, me siento orgulloso de la forma como pasé a la historia y a la fama en su día.


- Pues que quieres que te diga. A la fama has pasado gracias al Juliana. Lo que si me alarma y perdona que te lo diga, es que tras de estos movimientos antitaurinos ya asoman la pata algunos cretinos, que después de lo que consideran una gran victoria ya apuntan a otros objetivos, como prohibir el consumo de carne de cualquier tipo por el “cruel trato que se da a los animales en el proceso de convertirlos en alimento para los humanos”. Y digo que perdones, porqué me han venido a la memoria gustativa algunos rabos de toro comidos con mi amigo Mariano, en restaurantes de su Córdoba natal. ¡Y por esa prohibición si que no paso!


- Bueno y entonces, ¿de las implicaciones políticas, qué?


- ¿Qué implicaciones políticas, ni que historias? Es que en este país se da demasiado pábulo a la política, como se le da a la Esteban. En realidad los que mueven todas estas historias son bien pocos. Pero claro, tienen el altavoz amplificador de los medios de comunicación.


- ¡¡Me decepciona!!


- Porqué imbuido de la importancia que se te ha dado como oráculo, también lo ves todo en clave política. Que si las elecciones, que si las encuestas, que si los partidos políticos…A la gente en realidad todo esto le importa menos de lo que los políticos se creen, aunque traten de manipular e influenciar la opinión pública con argumentos esfériles. Si leyeses los resultados de las encuestas populares que se hacen en algunos medios – que no tienen base científica, claro - te darías cuentas de que las preocupaciones de la gente son otras. Llámale desafección o llámale pasotismo gracias al descrédito de los políticos en general, que aparentan preocuparse de cosas que a la mayoría les tiene sin cuidado, mientras que en otras les dan por salva sea la parte. Fíjate si no en el resultado de la famosa consulta sobre la Diagonal de Barcelona. Que no, que no, que están a lo suyo, es decir, tratar de mantenerse a toda costa en el poder.


Bueno Segador, encantado de conocerte. Ya pasaré otro día a tomarme una caña y a verte. Anímate que te veo decaído.

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