26 junio 2009

¿Nucleares si o no?

A - Hola Mario.

M - Hola Antonio, ¿que tal?

A - Mucha calor ¿no?

M - No me hables. Este es un año raro. Será el cambio climático.

A - Vamos, no me vengas con topicazos. Será que hace calor y ya está ¿no?

M - Bueno, bueno, yo sí creo que algo está cambiando y que el clima se ha vuelto un poco loco, ahora, si esto es o no influencia del hombre, pues ya no lo se. Aunque pienso que alguna influencia tendrá la actividad humana, industrial o doméstica en el recalentamiento del planeta.

A - Seguramente, pero lo que no es de recibo es la demagogia que utilizan unos y otros, usando el tema como arma política, en lugar de ponerse de acuerdo para afrontar de una manera seria el problema, dilucidar si se trata de una amenaza que la humanidad pueda conjurar y aplicarse de una manera coordinada a ello. Y teniendo en cuenta esto, creo que incluso para los escépticos sería mejor que los gobiernos se aplicasen a tomar medidas para paliar el problema aún en el caso de que después resultase que no hay tanto motivo para ello o que el control del cambio climático se escapa de las posibilidades humanas.

M - Como en casi todo hay que buscar el motivo económico que se esconde tras la utilización política. ¿Qué intereses hay detrás de las manifestaciones a favor o en contra? Lo jodido es que los ciudadanos somos meros espectadores de ese constante intercambio de reproches y acusaciones y poco más podemos hacer. Mira lo de las centrales nucleares, que si hay que cerrar Garoña, que si no hay motivo, que puede permanecer diez años más, que si Vd. dijo que la cerraría y Santa Rita Rita. A mi todo eso, amenizado por la frivolidad de quien gobierna o de quien se opone, me da un poco de miedo.

A - Es una papeleta difícil, teniendo en cuenta que el cierre de las centrales ha sido utilizado como promesa electoral. ¿Qué justificaría ahora el cambio de posicionamiento y que no se realizase el cierre prometido?

M - Vamos a ver, un compañero de trabajo me decía siempre que los experimentos hay que hacerlos con gaseosa, tratando de indicar que con las cosas fundamentales no hay que jugar. Y el suministro de energía es una cosa seria con la que no se debe de jugar, puesto que compromete no solamente el bienestar social del país, sino también su desarrollo. En general los políticos deberían exhibir prudencia y no jugar cartas maximalistas en sus campañas electorales. Si existen posibilidades alternativas suficientes y de garantía, pues se afronta el problema una vez consolidadas estas posibilidades, pero no antes con promesas que encajan bien en una parte del electorado, pero que pueden comprometer el futuro. A mi lo de las centrales nucleares no me hace demasiada gracia, pero los hospitales necesitan energía, las industrias necesitan energía, la educación y la investigación necesita energía. Y la sociedad demanda también energía para su ocio o para su bienestar: agua caliente, calefacción, ordenadores, etc... Son cosas a las que es difícil renunciar a estas alturas de la civilización, con sus avances tecnológicos. Lo que los gobiernos deben de hacer es tener instituciones que supervisen de una manera adecuada si la explotación de los medios se hace con las garantías suficientes, instituciones que no estén mediatizadas por las influencias que unos u otros puedan pretender.

A – Eso es difícil Mario, porqué quienes deberían de ejercer estas funciones serían seres humanos. Si fuesen máquinas seguramente podrían tratar las cuestiones objetivamente, pero es inevitable que los seres humanos sean influenciables o elijan en función de criterios que muchas veces escapan a esa objetividad necesaria. Mira solo lo que ha ocurrido con esa pretendida “empresa” que tenía en plantilla (es un decir) a un boliviano sin papeles, que perdió el brazo en un accidente laboral. ¿Tú crees que los cuerpos de inspección del trabajo no pueden detectar estos casos? ¿Tú crees que los sindicatos no podrían denunciar la existencia de estas situaciones? Lo saben perfectamente, pero unos y otros seguramente estarán empleados en temas “más importantes” en la esfera de las grandes empresas – que no digo que no haya de ocuparse de ellos - pero no podemos olvidar que el 80% del tejido industrial de este país se encuadra en la pequeña y mediana empresa…

M – Tienes razón Antonio. Pero el calor sigue. ¿Sabes que me ocurrió ayer?

A – No, cuenta, cuenta.

M – Como hacía este calor pegajoso, a media tarde salimos con Concha a ver si encontrábamos un soplo de aire que nos permitiese respirar un poco y paseando nos llegamos hasta la playa. Echamos a andar por el paseo, al lado de mar, pero no andamos mucho y pronto nos sentamos en unas rocas. Aunque el sol picaba bastante, una ligera brisa de levante nos producía una sensación más soportable. Ahí estábamos ensimismados, cuando una mujer de mediana edad apareció andando por el paseo y bajó a la arena, cerca de donde estábamos. Era una mujer vestida con una cierta elegancia, con aspecto de ejecutiva, un pelin entradita en carnes. Una larga cabellera morena de pelo rizado y grandes gafas de sol. Llevaba un bolso pequeño y un maletín de esos típicos para ordenador.

Lo primero que hizo cuando bajó a la arena fue descalzarse y se acercó hasta la orilla, donde estuvo un rato contemplando el mar. De pronto levanto los brazos hacia el cielo y estuvo un buen rato en esta posición. Luego retrocedió unos pasos y dejo en la arena el bolso, el maletín del ordenador…la chaqueta, la blusa, los pantalones, el sujetador y las bragas. Y así, como vino al mundo, regresó a la orilla y volvió a enfrentarse al mar, entrando poco a poco en el agua.

De nuevo extendió los brazos hacia el cielo y se estuvo así otro buen rato. De vez en cuando se inclinaba poniendo de relieve su trasero de notables proporciones y recogía agua con las manos, que se derramaba por encima, como si hiciese unas abluciones.

Concha y yo nos mirábamos, no porqué nos extrañase el ver a una mujer desnuda en una playa normal, sino por la extraña liturgia que parecía ejecutar. Finalmente se volvió y andando lentamente salió del agua, mirando con fijeza hacia adelante y con una sonrisa abstraída en la boca. Se acercó al montón de sus cosas encima de la arena y mojada como iba, sin secarse, se vistió. Atravesó la arena dignamente, reincorporándose al paseo cerca de donde estábamos sentados. Cocha me preguntó que qué me parecía y yo le respondí:

“Nada, esta es una comercial que hace días que no se lleva nada al bloc de pedidos y hoy seguro que ha vendido algo. Por eso estaba dando gracias a los hados marinos y, de alguna forma, ofreciendo un sacrificio”

Concha me miró con sorna y me dijo “¡Estás tu bueno!”

A – Oye Mario, mira que te pasan cosas raras. ¿Hace una caña?

M – Vale.

12 junio 2009

Millor es riure



Ahir vam anar a veure l'espectacle del Tricicle "Garrick". No es nou ni molt menys. Però fa riure i això en els temps que corren es un exercici molt sa. El seu humor es un humor senzill que fa esclatar el riure primari, sense haver de pensar massa. Diuen que es inspirat per l'humor d'en Garrick, humorista angles de començaments del segle XVIII, que tenia la facultat de fer riure amb un posat tot seriós i que tot plegat devia ser l'inspirador del que en diuen l'humor angles.


Tornant a casa vaig posar la TV i les primeres imatges que vaig veure corresponien a la sèrie d'humor Aida i concretament apareixia el personatge de l'amo del Bar Reynolds, en Mauricio. I se m'ha acabat el bon sabor que m'havien deixat els del Tricicle, perquè no he pogut per mes que relacionar el reflexe de les seves relacions a la serie amb l'empleat del bar (El Machupichu), amb la noticia del dia, sí, la del bolivià empleat en una panificadora de Real de Gandia que va tenir un accident laboral que li va costar el braç i que no estava donat d'alta com empleat i que el patró el va deixar tirat a 200 metres de la porta de l'hospital...I que, en fi, que aquest segueix sent un país de "paragüeros impresentables" (veure anteriors entrades del meu blog).