20 diciembre 2008

La velocidad y los caballos

- Hola Mario, ¿qué estás leyendo?

Mario levantó la mirada de la revista que estaba ojeando y con un gesto invitó a Manolo para que se sentase a su lado. - Ya ves, una revista sobre caballos.

- Bonitas fotos. Hay que ver la estampa que tienen estos animales.

- Bueno hay de todo. Los hay que tienen un porte elegante, como los árabes. Otros tienen fuerza y resistencia, como los percherones; los hay que son como un juguete para los niños, como los ponis; los frisones, que provienen de los paises bajos y suelen ser oscuros como el azabache y así...

- Vaya, todo un mundo. Yo me acuerdo que cuando era pequeño en mi barrio había una cuadra donde herraban caballos y yo cuando regresaba de la escuela me detenía un rato allí fascinado, viendo como les ponian las herraduras. Yo por lo menos lo veia en aquella época como algo mágico. Dejando aparte el fuerte olor a estiercol, me encandilaba la luz de la fragua, las chispas que saltaban cuando el herrero golpeaba para calzar a los animales, el ruido del martillo al golpear el hierro. Pensaba que les debian hacer daño, pero uno de los hombres que trabajaban allí me explicó que hubiera sido peor el que les dejasen andar o galopar sin las herraduras.
Entonces, en la posguerra, aún se utilizaban para arrastrar carros y transportar cosas. Pero ya no tardaron mucho en dejar de ser utilizados para estos fines y quedaron unicamente para carreras, exhibición o disfrute deportivo.

- Bueno, eso de las carreras aún persiste. Y mueven cantidades enormes de dinero. Aquí quizas no tanto como en otras partes, pero por ejemplo en Estados Unidos, en Canadá, en los Emiratos Arabes, las famosísimas carreras de Ascot en Inglaterra, donde al exhibicionismo de caballos y las apuestas, se une el glamour de las asistentes con sus espectaculares pamelas.

- Oye Mario ¿y porqué te atraen tanto los caballos ahora? Desconocía esta afición tuya.

- Bueno, estoy pensando en comprarme uno. Y un carro. Un tilburi de esos, elegante y ligero.

- ¡Pero tu estás loco! ¿Donde vas a meter el carro y el caballo? Ya se que lo estás pasando mal con lo de tu paro, pero a menos que quieras dedicarte a las carreras, ¿qué vas a hacer con el caballo?

- ¿Que no lees las noticias? Con la limitación a 40 km. por hora que quieren imponer en Barcelona, lo más útil para desplazarse va a ser ese carro con caballo. Gastaré menos, respetaré los límites de velocidad y espero que no me multen por las boñigas que el caballo vaya dejando por la autopista. Además, lo podré reciclar como abono.

- ¡Ostia!, no había pensado en eso. ¿Pedimos una caña?

- Vale

14 diciembre 2008

Tragedias Griegas

Todo suena a viejas referencias. Un magnate financiero que ha engañado a un montón de gente mediante el sistema de engaño comercial posiblemente más viejo del mundo, o sea pagar a los viejos clientes con lo que se recauda de los nuevos . El engaño lo realiza además una persona que desde su elevada posición y prestigio - ha sido presidente del Nasdaq Stock Market - da confianza: Si Madoff lo dice, no hay duda, se gana dinero. Y para terminar, lo han denunciado sus propios hijos.
Lo dicho, toda una tragedia griega.

05 diciembre 2008

Un paseo, la mujeres y la muerte

- ¿Quien es?

- Mario, soy Manolo ¿Te vienes a dar una vuelta?

- ¿Que hora es?

- Las 11. Y hace buen día, frio pero soleado.

- Vale, vale. Ya bajo. Concha, que me voy un rato con Manolo.

Concha estaba hablando por teléfono con su hijo- Bueno. Trae pan.

Mario bajo las escaleras y se encontró a su vecino esperándole en la puerta. Echaron a andar calle abajo.

- Vamos hasta el puerto y volvemos, ¿que te parece Mario? ¿Estabas haciendo algo? Oye, hace dias que no nos veiamos.

- Me parece bien, vamos. He estado haciendo algunas gestiones para ver de encontrar algún trabajo y ahora estaba conectado a Internet, entrando en esos portales de empleo.

- Ah, ¿y eso funciona?

- En tiempos normales quizas. De hecho mi cuñado hace unos años encontró un trabajo así. Pero ahora..no es que no haya ofertas, pero se han reducido mucho, claro. Además es que las empresas buscan perfiles con un mayor nivel de exigencia en formación, experiencia, edad. En fin que lo tengo crudo.

- No desesperes. Ya se que la cosa está dificil, pero vete a saber. Lo importante es que no bajes la guardia, ni tampoco que te estreses. Oye, con la experiencia que tienes en temas contables y fiscales, ¿no tendrias oportunidades buscando empresas pequeñas o comercios para llevarles la contabilidad?

Bajaron paseando por la calle de Cuba y pasaron al lado del mercado del mismo nombre, sorteando las cercas de las obras que lo envolvian. En el aire se notaba un cierto ambiente navideño, quizas un poco forzado. Sobre todo por los escaparates de las tiendas, que acentuaban los motivos relacionados con las fiestas para inducir al consumo a un público remiso y amedrentado por la crisis.

- Pues es una posibilidad, pero no se ni por donde empezar. Aparte de eso, es que estoy un tanto deprimido. Ya no solo por mi situación personal, sinó por el ambiente, las malas noticias que no cesan: el asesinato de ETA, los disturbios en Grecia, que se están extendiendo aquí, la intolerancia, los juicios por maltratos infantiles o agresiones continuas, la violencia, lo que nos llega continuamente por la tele o a través de los periódicos. Tu puedes decir que eso en realidad no me afecta directamente, pero en conjunto y en mi estado de ánimo si que me afecta.. Hay algo que falla, o es que el mundo está cambiando y yo no se adaptarme a los nuevos esquemas.

- Es evidente que el mundo está cambiando. Pero eso no es nuevo. El mundo está en constante cambio. Y sin embargo, lo que cambia son los escenarios, porqué el fondo es siempre el mismo. Lo que pasa es que los escenarios a los que nos acostumbramos en la juventud no son los mismos que ahora y cuanto más envejecemos más dificil se nos hace adecuarnos al cambio de estos escenarios. Mira, días atras leia un libro viejo de un tal Schopenhauer, un filósofo aleman de principios del XIX, que entre otras frases dice:

"Las cosas transcurren en el mundo como en las comedias de Gozzi, donde las mismas personas aparecen siempre con las mismas intenciones y la misma suerte. Los motivos y los sucesos cambian, sin duda, en cada argumento, pero el espíritu de los sucesos queda siendo el mismo."

- Luego resulta que el tal Schopenhauer era un misógino como la copa de un pino, cosa que en el escenario de aquella época no parecía tan raro. El propio Rousseau, padre de algunas de las ideas que inspiraron la Revolución Francesa, también lo era. Hoy en día esas ideas serían consideradas como mínimo políticamente incorrectas.

- Bueno, lo que quieras Manolo, pero hay cosas a las que no me acostumbro. Como la retransmisión que dieron ayer por televisión de un video, en el cual aparecia la muerte voluntaria de un ciudadano inglés, afectado por una enfermedad nerviosa degenerativa, que de todas maneras le habría llevado a la muerte más tarde o más temprano. Pasaron esas escenas por televisión mil veces. Y no es que yo esté en contra de la libertad de elegir en una situación como la de ese hombre, sino que estoy en contra de la utilización de esas imágenes como espectáculo.

- Vete a saber. Cuando lo filmaron, con el consentimiento de ese hombre, algún fin perseguirian. Tal vez proseguir en la lucha a fin de que el testamento vital sea una elección normal para todos los ciudadanos. El que lo pasaran tantas veces por televisión no deja de ser una vez más parte del espectáculo mediático. Fijate que las cosas que despiertan más morbo como contemplación, son las que teoricamente deberían llevar al nacimiento de los seres humanos, o sea las relacionadas con el sexo utilizado como espectáculo erótico o pornográfico y las relacionadas con violencia y la muerte de los seres humanos y de ello las novelas, las televisiones y los cines nos llenan de imágenes mediante sus series y sus películas más truculentas. Claro que como ya te he dicho en otras ocasiones, la realidad supera con creces a cualquier estampa fruto de la imaginación. Bueno ya hemos llegado al puerto.

Manolo y Mario se detuvieron a contemplar los pantalanes del puerto de Mataró. No había demasiada actividad en aquella mañana laborable de Diciembre. Más allá del contradique el mar respandecía bajo el sol, con una tranquilidad engañosa, echando de menos a las naves ahora resguardadas en el puerto y que hoy poco iban a abrir rumbos en sus miles de caminos líquidos.

- ¿Regresamos? ¿Y tu Manolo, que has hecho en estos días?

- Poca cosa. Bueno, ayer estuve en una reunión de la Casa Asia. ¿Te he contado alguna vez de mi afición por los temas orientales? En mi caso es una afición para gente poco ocupada, pero lo encuentro interesante. Periódicamente organizan reuniones y mesas redondas donde se pone de relieve la realidad de muchas situaciones que antes nos parecerían lejanas pero que hoy en día nos resultan muy próximas, sobre todo con la inmigración. La reunión de ayer mismo fué acerca del papel de las mujeres musulmanas en Europa, en la que dos ponentes, ambas mujeres, una de cultura occidental y otra musulmana pero nacida y educada en el Reino Unido exponian sus criterios sobre la situación de dichas mujeres.

- ¿Te das cuenta? Tu mismo has dicho una de cultura occidental y otra musulmana. Creo que falta mucho camino por recorrer, porqué la de cultura musulmana en realidad pertenece también al mundo occidental. ¿En que se diferenciaba de la otra?

- En nada aparentemente. Ambas vestian a la occidental y dominaban las técnicas de comunicación y presentación - en inglés, eso si - habituales para los occidentales. Quizas lo que las diferenciaba fuese la religión, pero esa elección pertenecería a su esfera privada. Claro que había presentes mujeres de origen de aquí, que se presentaron como musulmanas y desde luego no iban vestidas con las vestimentas clásicas de las mujeres inmigrantes. Aunque algo que salió a relucir en el debate posterior es que muchas mujeres han empezado a vestirse así cuando se han incorporado a esta sociedad, quizas con la intención de adoptar símbolos identitarios, porqué anteriormente en su pais vestian a la occidental.

- ¿Realmente tiene importancia como vistan? Porqué si esto fuese así habría que contemplar como visten o se desvisten muchos de los ciudadanos o ciudadanas de los paises occidentales. No quiero mencionarte a ese que se pasea por Barcelona, en pelotas y montado en bicicleta. Quizas ahora con este frio se haya resguardado un poco.

- Una vez más creo que la cuestión es de educación para inculcar valores que eviten la intolerancia. Resulta curioso que muchas de las voces que se dejaron oir en el debate fueran de hombres. Una de las ponentes dijo que en sus investigaciones había encontrado poco eco en las mujeres, quizas temerosas debido a sus ancestrales usos y costumbres. También habría que distinguir, no es lo mismo la observación del conjunto de normas y leyes derivadas del Coran, en el Libano por ejemplo, o en Afganistan.

- Por cierto, ¿sabes que dias atras unas locutoras de una emisora de radio se disfrazaron con sendos burkas y se pasearon por las Ramblas para observar el efecto que ello provocaba en los transeuntes? Preguntaban una dirección como medio de obtener una impresión por parte de las personas presentes.

- ¿Y que conclusiones obtuvieron?

- De todo, desde la manifestación de pena por que se vieran obligadas a vestirse así, hasta la ignorancia ante sus preguntas. Pero la que más me llamó la atención fué la de un hombre de aspecto magrebí, que insistió en preguntarles si no tenian señor para que cuidase de ellas.

- Lo que te digo, hace falta mucha educación. Pero seguramente se debe de primar la educación de los hombres para que contemplen a las mujeres de otra manera y con otro respeto, sean de la cultura o de la religión que sean. Mira, ya hemos llegado al Cami de la Geganta. ¿Hace una cañita?

Vale. Oye, ¿puedo venir contigo a alguna reunión de esas?










01 diciembre 2008

Conversaciones en el bar

Mario contempló la superficie del velador frente al que estaba sentado. Imitaba a un taraceado de estilo clásico, pero el tacto era más bien plástico. Estaba en el bar donde solía tomarse una cañita de vez en cuando, con su vecino Manolo.

Esta vez sin embargo estaba solo y tomándose un cortado. Demasiado temprano para ducharse el higado con cerveza.

Echó un vistazo a su alrededor, mirando con detenimiento el viejo mostrador y las paredes recubiertas de madera color roble viejo, cargadas de humo y de historias. Historias vulgares, cotidianas, hechas de miles de retazos de conversaciones de los clientes que recalaban en el bar y que en su mayor parte eran también vecinos de los alrededores. Historias de barrio salpicadas con ecos de actualidad, cotilleos, asombros y escándalos varios.

Hacia tiempo que Mario acudía ocasionalmente a aquel bar, y no se le podía considerar un cliente habitual. No obstante casi siempre encontraba a alguien o a algún grupo con quien comentar que si el futbol, que si los gobiernos, que si lo caro que estaba todo, que si lo mal que se hacian las cosas. En fin, que aquel bar, como tantos otros similares era un verdadero centro social, próximo, amigable y sin otras cuotas que el precio de las consumiciones.

Hoy Mario se lo miraba como si fuese la primera vez que lo visitaba. No había estado nunca allí a esa hora tan temprana y presentía que en lo sucesivo lo iba a frecuentar más.

Temprano había hecho algunas llamadas. Había tocado algunos contactos, a ver si conseguia alguna orientación para encontrar trabajo. El resultado no había sido muy positivo, pero tampoco podía esperar que se resolviese su situación el primer día. Buenas palabras, simulación de sorpresa por la noticia de su baja de la empresa, augurios de que pronto encontraría algo - ¡ hombre! un tio como tu, con la experiencia y los conocimientos que tienes, con lo bueno que eres en lo tuyo.

Lo suyo. Lo suyo era haber trabajado en una inmobiliaria y administración de fincas de Santa Coloma de Gramanet durante muchos años, resolviendo tanto un roto como un descosido. Entró allí porqué conocia al dueño, que había sido compañero suyo de escuela, pero hacia ya años que la inmobiliaria la había comprado otra más grande, cuando el dueño se había visto ahogado por deudas de otros negocios que había montado y que llevaba su mujer. Entonces tuvo suerte y él permaneció en su sitio, porqué conocia al detalle las claves del negocio y tenía buenos contactos con las fincas administradas.

Pero ahora...

Sintió el peso de una mano en el hombro y se volvió con un gesto reflejo y nervioso, para encontrarse con su vecino Manuel, que estaba de pie a su lado.

- Hola Mario, ¿que tal? Bueno, no me lo expliques, ya te veo la cara ¿Cómo ha ido el fin de semana?

- Bueno, fuimos a Cambrils, a ver si podemos poner en venta el apartamento. Lo hemos dado a una Agencia de un amigo que conozco allí, pero nos ha dicho que no nos hagamos muchas ilusiones de venderlo rápido, que en aquella zona ocurre lo mismo que en todas partes y que la prueba de ello es la cantidad de carteles que se ven anunciando pisos y apartamentos en venta y que llevan mucho tiempo anunciados. ¿Y vosotros?

- Fuimos a una calçotada con unos amigos. No estuvo mal.

- ¿A una calçotada? ¿No es demasiado temprano para los calçots? Yo creia que la época para esto empezaba a finales de Enero.

- Pues ya ves, cada vez más pronto. Por lo visto se adelantan los cultivos y se puede disponer de ellos antes. Lo cierto es que el restaurante estaba lleno, sobre todo con gente de grupos que acudieron allí en autocar. Y lo demás, el inicio de la temporada navideña, comida, comida y comida.

- Toma, aquí tienes el periódico ¿quieres echarle un vistazo? Te recomiendo leer la entrevista de la última página.

- ¿Entrevistan a alguien importante?

- Depende de cómo te lo mires. Se trata de una joven de origen etiope, ciega y sorda, que no puede comunicarse más que con signos y leer a través de Braille. Fué adoptada, cuando tenía 7 años tras una etapa infantil penosa, abandono, miseria, hambre y la trajeron aquí. Pese a todos sus graves condicionantes para desenvolverse dentro de la sociedad, cursa estudios universitarios y se declara feliz por poder estudiar y comunicarse aún dentro de sus precaria situación. Claro que las expresiones vertidas en el artículo parten del lenguaje de signos que utiliza, pero revelan una gran madurez.

Una mujer de mediana edad y vestida toda de negro les había estado escuchando desde un velador cercano. Se levantó y fué hasta donde estaban los periódicos del bar; tras elegir uno regresó a su mesa y se puso a leer la última página. Manolo que se había dado cuenta, la observó con curiosidad y le pareció ver lagrimas en los ojos de la mujer.

Volviéndose hacia Mario, dobló el periódico que este le entregaba y le dijo

- Ya lo leeré luego. ¿Pedimos ya una cañita?

- Vale.