14 septiembre 2008

Mañana 15 de setiembre...


El verano ha pasado en un soplo y aún me parece que ayer era cuando preparaba las cosas para marchar…de vacaciones.

Durante este tiempo he consumido algunos libros, mar, mucho mar, algo de Internet y periódicos. He hecho un montón de anotaciones marginales, con la intención de escribir algo, pero luego, analizando cada tema me decía ¿y que demonios voy a añadir yo a lo que parece tan evidente sobre los temas que “apasionan” a los ciudadanos?:

- La crisis. Casi parece que ya se llama así. Nos vuelven locos: unos dicen que estamos fatal y otros que no hay para tanto. Mientras, los combustibles suben mucho y rápido cuando el barril de petróleo sube pero bajan poco y muy lentamente cuando el precio del barril desciende. Todo se encarece, se vislumbran problemas laborales en un otoño enrarecido, cuando muchas empresas ya no puedan mantener al personal porqué no tengan ingresos suficientes (o porqué les parezca que no los van a tener) y la repercusión en cascada que tendrá todo esto en la economía…Sin embargo hay quien dice que las empresas que van mal no son representativas del estado global de la economía, que el sacrosanto Ibex es la muestra únicamente de 35 empresas y que son muchas más las que no cotizan en Bolsa y en cambio van bien. Pero lo que yo veo es que cuando ese Ibex entra en picado, a muchos les entra el tembleque, los bancos cierran los créditos, y el lobo de la recesión va tomando cuerpo. Esa es otra. Parece que en este país la mayoría de las empresas no tienen recursos financieros e inversores suficientes y trabajan mayormente a crédito; así claro que al menor soplo desfavorable todo se desmonta como un castillo de naipes mojados.

- Las “gracias” de nuestros queridos políticos. Esto se merecería por si solo un libro entero para hablar de los “dije digo y digo diego”, de a ver quien dice la frase más punzante (¿a que ha venido aquí?, por ejemplo), de los que pretenden hacer ver que se cabrean y en realidad sabemos que acabarán sometiéndose, de los que dicen vociferantes que todo lo hacen en bien de “quienes les han elegido”, cuando en realidad lo único que quieren es aferrarse al poder, de los que se gastan alegremente el dinero de los ciudadanos invirtiéndolo en cosas destinadas solamente a darles lustre a ellos, mientras que las verdaderas necesidades de la mayoría de los habitantes del país se quedan a medio camino: subvencionitis (que además después falla o discrimina, Ley de dependencia, 400 Euros, caso Eroski-Caprabo…¡uff!), instalaciones innecesarias (delegaciones para ser ocupadas por algún pariente o cliente cercano), gastos de representación suntuarios (coches, chóferes, viajes…) y un largo etc.


- El incivismo que no para, la violencia de los humanos entre si o hacia familiares inmediatos (esposas, hijos, padres), la falta de respeto, la mala educación, el creer que la esclavitud aún existe… claro que viendo los programas que hacen en los múltiples canales de T.V., donde el colmo de la progresía es llamar a alguien “gilipollas” o confesar al novio delante de los espectadores que aquella que él se creía la novia y futura compañera para toda la vida en realidad es un “novio”, pues así va. Y mientras tanto las autoridades mirando a otro lado, no se si por falta de interés en su trabajo o por cansancio: ejemplar la sentencia a favor de un ciudadano barcelonés harto de que los ocupas de una finca cercana le montasen día si y día también fiestas incontroladas que no le dejaban pegar el ojo. Lastima que encima la sanción irá a cargo del erario público, es decir de los bolsillos ciudadanos y no de quien ha renunciado a su obligación de controlar. Cuando los ciudadanos se hartan y tratan de organizar patrullas urbanas es que algo funciona muy mal. El último caso en la Barceloneta por ejemplo, donde el Ayuntamiento ha tenido que correr ante la advertencia de la Asociación de Comerciantes cansados de los cada vez más agresivos indigentes que se instalan en aquel barrio y que en ocasiones llegan hasta a robar comida de los platos de los clientes de las terrazas de los restaurantes.

- La nueva guerra fría. O caliente vete a saber. Como Chaves siga mandando al carajo a la mierda de yanquis, o en lugar de jugar a canicas, los “niños” se dediquen a invadir o reconocer países para reforzar respectivas áreas de influencia político-económica, (Kosovo, Osetia – Abjasia, Afganistán, Irak, etc.) en cualquier momento salta la chispa. A mi personalmente me merecían mayor confianza en que sabrían controlar mejor sus apetencias de apretar el botoncito rojo, los Kennedy, los Kruschev, los Gorbachov, los Jhonson o incluso los Xiaoping, pongamos por caso.

- La inmigración. Que haya seres humanos que se jueguen la vida para encontrar una mejor situación, me merece demasiado respeto como para frivolizar con alguna frase sarcástica. Pero esto es un volcán. Sino vean lo que está ocurriendo en el Barrio de las Doscientas Viviendas de Roquetas, en Almería.

- De la premura con que quienes deberían reconocer que son responsables de algo tratan de sacudirse las pulgas de encima. Y de la suciedad de trabajo de muchos periodistas, sobre todo de medios televisivos, que con el afán de sacar una noticia y en nombre del sacrosanto derecho a la información, no tienen escrúpulos en invadir sin misericordia la intimidad del dolor. Vease accidente de Spanair por ejemplo. Aunque ya se han aprendido algunas frases conmiserativas para dar la sensación de que son los primeros preocupados por lo que está ocurriendo y lo que sufren por tener que hacer esta labor.

- De los tertulianos que se discuten a sangre y fuego a través de medios televisivos o radiofónicos, que todos ellos saben más que el sabio de Mojacar y que en terminando se van a tomar un café con leche tan tranquilos, mientras dejan al personal soliviantado con sus mensajes y discusiones de mala leche.

- De la delincuencia, sobre la que por fin parece que cierta parte de la sociedad y también responsables de estas cuestiones en la administración de justicia, se están dando cuenta de que hay casos en los que no puede pensarse en la rehabilitación, sobre todo a la vista de la cantidad de delincuentes que reinciden incluso estando de permiso carcelario. Como en el famoso caso del asesinato de las dos policías en l’Hospitalet , el del “presunto” asesino de Mari Luz, en el de los pederastas en general, el de los que atracan el primer banco que encuentran a la salida de la prisión o muchos otros que periódicamente salpican las páginas de los diarios. Y otra cuestión es la del comportamiento de algunos de tales responsables de la administración de justicia, que se escudan en que no tienen medios suficientes, aunque ya se los han reclamado al Ministerio de Justicia – nuevamente caso del juez que dejó que el “presunto” asesino de Mari Luz estuviese libre y a quien se ha sancionado con una pírrica multa. Pues estimados jueces y juezas, si consideran que sus peticiones razonables y razonadas no son admitidas por quien debe de hacerlo y el Gobierno destina medios y recursos a otras cuestiones que no son tan importantes, sean honestos y si no pueden hacer huelga, ¡dimitan por favor! Seguro que una acción de este tipo haría correr a quien correspondiese para solucionar estos problemas, pero por favor que lo hagan de una manera seria y no de la forma a que nos tienen acostumbrados a los ciudadanos últimamente, es decir, prometiendo y no cumpliendo. Otra cosa es el espectáculo que ofrecen instituciones como el Consejo General del Poder Judicial, repartiéndose los componentes de tal organismo en función de las influencias políticas de turno. Y ya lo último, de pena si no es que es realmente risible, tener que enterarse que un juez ha sido sancionado por ¡dictar sentencias mientras meaba, con la puerta del baño abierta! ¿Se imaginan a este juez teniendo que juzgar un caso de despido por conducta similar de un empleado de una empresa, comportamiento que se puede considerar como una falta grave?

- De los responsables de la gestión de los temas públicos, que se han blindado ante las quejas de los ciudadanos, porqué viven en un pueblo, una ciudad o un país virtual, donde la opinión de tales ciudadanos no les llega. ¿Que hay que perforar la ciudad y se ocasionan miles de situaciones de molestias (aparte de los riesgos)?, pues nada, se pide paciencia y todo resuelto. ¿Que las calles quedan más bonitas sin coches? Se hacen amplias aceras para aprovechamiento de las bicicletas, que campan a sus anchas. ¿Que los ingresos derivados de las transmisiones patrimoniales por viviendas han descendido debido a que como hay crisis no se venden pisos? Pues se aumentan las posibilidades de sanciones por infracciones de tráfico o aparcamiento, para compensar.

Pero bueno, un verano malo lo puede tener cualquiera. Por cierto, ¿Dónde escribe ahora Trallero? Aunque no estaba de acuerdo en todo lo que escribía, echo a faltar su crítica entre irónica y sarcástica.

Como veis, muchas cuestiones referidas brevemente. Como lo hace Carmen Machi (Aida, por más señas) en la obra de teatro que ayer fuimos a ver: La Tortuga de Darwin, en la cual mete apretujadas referencias a grandes temas sociales devenidos en Europa durante casi doscientos años, los de vida de la tortuga que Darwin se trajo desde las islas Galápagos. Hay que descubrirse ante esta actriz que durante casi dos horas copa la atención del público en un seudo monólogo – los demás participantes en la obra quedan muy lejos de la actuación de Carmen – en el cual nos muestra una comicidad de un registro muy alejado del que nos tiene acostumbrados por su presencia en series televisivas, si bien no profundiza excesivamente en los temas que apunta, por evidentes razones de tiempo.

Recomendable verla.

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