29 abril 2008

ZORAN MUSIC

Em vaig trobar la seva mirada trista en un cartell. Fins a aquell moment ni tan sols sabia qui era ni que va fer. Fins i tot el seu nom – Zoran Music – em va dur a una breu confusió.

Desprès vaig saber que en realitat va ser un pintor. Va néixer l’any 1909 a Gorizia (antic territori austrohungarès, avui Itàlia) i morí el 2005 a Venècia.

En acabar els seus estudis d’Art a Zàgreb, va traslladar-se a Madrid i també visqué durant un temps a Barcelona. Quan va esclatar la Guerra Civil el 1936 marxà de Barcelona per a establir-se finalment a la seva ciutat natal.

I va ser com sortir del foc per a caure a les brases, perquè, acusat de col·laborar amb la resistència, va ser deportat a Dachau.

Sobrevisqué i desprès d’acabada la guerra va començar a pintar el que havia vist en el camp de presoners. I aquestes son les pintures que vaig veure a l’exposició de les obres d’en Music que han instal·lat a la Pedrera. I en contemplar-les va ser quan se’m va eriçar el pel, perquè aquesta atmosfera ominosa, aquesta exposició de l’horror jo ja l’havia copsat en la visita que vam fer a Dachau, havent viatjat a Munich el 1993.

Només entrar en el camp, per la porta on es llegeix la sinistra divisa “El treball us farà lliures” es com si entressis en un altra dimensió. Tot ben ordenat, net, cada cosa en el seu lloc, els arbres, els parterres, les tanques...els forns crematoris.

Novament vaig veure les piles de cadàvers esquelètics de les fotografies que hi ha en el museu del camp, però aquesta vegada vestides amb el dramatisme que la mirada de l’artista afegia a les imatges, sobretot per haver-ho viscut en directe.

Una vegada mes em vaig commoure davant de les despulles d’aquells a qui els havien pretès arrancar no només la vida, sinó també la dignitat i la humanitat, tractant de convertir-los en simples membres d’un remat camí de l’escorxador.

Es innegable la influencia que tot això va tenir en la seva obra dels darrers temps, que sense tractar directament del tema, es una referent constant al que va viure en aquells malaurats anys, reflectint el deteriorament físic del ser humà, per mitja de autoretrats.

Mai mes, mai mes l’horror hauria de ser fons d’inspiració per a artistes. Però tal com van les coses sembla difícil creure que el ser humà sigui capaç de rectificar. Massa odi, masses discrepàncies motivades per interessos econòmics o per l'afany de poder.

Aquests dies estic llegint el darrer llibre d’en Paulo Coelho, que es una recopilació d’articles publicats en diaris. No tot el que escriu en Coelho m’agrada, però m’he quedat amb el contingut d'un article que toca de prop el que comento:

Es refereix l’escriptor a una màxima apresa de petit en el seu Brasil nadiu: “Contra la força no hi ha argument”. I a continuació comenta el mite de Pandora, en el que l’únic que queda dins de la capça es l’esperança.

“Dons, malgrat que tot indica el contrari, malgrat la meva tristor, la meva sensació d’impotència, malgrat estar en aquest moment convençut de que res millorarà, no puc perdre l’única cosa que em manté viu: l’esperança...aquesta paraula sempre tan ironitzada per els pseudo- intel·lectuals, que la consideren un sinònim de engany per algú. Aquesta paraula tan manipulada per els governs, que prometen, sabent que no van a complir i esquinçant encara mes el cor de les persones. Aquesta paraula moltes vegades ens acompanya per el mati, es ferida durant el dia i mor a l’enfosquir, però ressuscita amb l’aurora”

Video realitzat per Jordi Manzanera

21 abril 2008

Una travesía incomoda

El mar estaba más o menos calmado. Soplaba una ligera brisa y se oía el leve rumor de las olas contra el casco.Nuestro velero se deslizaba suavemente por el mar.
Hacía unas cinco horas que habíamos dejado el puerto de Badalona en dirección a Mallorca y la tranquilidad hizo que los otros tres tripulantes se decidieran a bajar a los camarotes para echar una cabezadita, quedándonos JB y yo en cubierta.
En concreto nuestro destino estaba en llegar a la isla por Formentor y navegar a lo largo de la costa Noreste para acabar recalando en Cala D’or.Poco rato antes habíamos perdido de vista las luces de popa de un gran carguero que se nos cruzó rumbo Noreste y en estos momentos navegábamos con media vela. A la salida el capi quiso intentar navegar solo a vela, pero la falta de viento hizo que cayéramos a unos 4 nudos, por lo que decidió volver a poner en marcha el motor, dejando tres cuartos de mayor y media génova.
Yo contemplaba una vez más extasiado el increíble espectáculo del firmamento tachonado de luces, espectáculo que la contaminación lumínica impide apreciar en las zonas habitadas. El resplandor de Barcelona se puede ver en la noche incluso cincuenta millas después de haber dejado el puerto en dirección mar adentro. A nuestro alrededor una oscuridad vibrante y sensual. Siempre me ha sorprendido cuando navego por la noche, esta sensación de estar como dentro de una estancia o dentro de un espacio muy delimitado, cuando la verdad es que más allá de la poca iluminación que derraman los indicadores de navegación y una pequeña lámpara sobre cubierta, se abre un enorme espacio.
Estaba pensando en la cría de delfín que nos había despedido poco antes de cerrarse totalmente el ocaso de la tarde anterior, saltando alegremente a estribor de nuestro barco, cuando note que la vela que llevábamos tendida empezaba a flamear. Me sorprendió, dada la tranquilidad con que estábamos navegando, pero pensé que sería alguna pequeña ráfaga que acabaría sin más.Volví a ensimismarme en mis pensamientos, no sin antes mirar hacia donde estaba JB, que parecía dormitar apoyado en la escotilla de acceso al interior del barco. Al rato sin embargo las ráfagas no parecían remitir y el mar, aquietado hasta entonces, daba señales de mayor movimiento con un ruido de olas creciente.Eso fue el preludio, porqué tras unos momentos el viento rugía con notable furia, mientras que el anemómetro se situaba en 35 nudos.
A esas alturas ya íbamos notablemente escorados y la regala de estribor tocaba el agua. Llamé a JB – Oye, quizás deberíamos de arriar trapo, ¿no te parece? – y la emprendimos con los winches para quitar toda la génova y dejar menos de un cuarto de la mayor. Pero ahí no se acabó el problema, porqué estábamos recibiendo un fuerte oleaje transversal por la aleta de babor. Calculamos que las olas serian de más de 5 metros.
Los demás tripulantes, a quienes habían despertado los fuertes bamboleos, asomaron por la escotilla y lo primero que hizo el capi fue sacar los arneses para que nos atásemos, ante el peligro de salir despedidos por la borda. Previamente nos equipamos como pudimos para soportar las mojaduras desde la cubierta, vistiéndonos con ropa impermeable que afortunadamente habíamos llevado a pesar de los buenos augurios que teníamos sobre la travesía. A continuación rectificó el rumbo para que empopáramos las fuertes olas que recibíamos, lo cual equilibró ligeramente el navío e iniciamos una navegación por bordadas, tratando de que perdiésemos lo mínimo con respecto a la ruta hacia nuestro destino.
Se nos presentaba una larga noche y efectivamente fue larga en duración y porqué a nosotros nos pareció una eternidad. El mar no se calmó hasta que doblamos la punta de Sa Dragonera, sobre las 13 horas del día siguiente, ya que el cambio de rumbo nos había llevado al Suroeste de la isla.Solo entrar frente a Andratx, el panorama varió radicalmente y pudimos descansar un poco de la tensión acumulada.
Cabe también destacar el magnífico comportamiento del barco, un Jeanneau 39, que cada vez que recibía la embestida transversal de una ola y tras la correspondiente escorada, recuperaba majestuosamente la verticalidad y con un ligero popeo reemprendía su marcha, lo cual se repitió constantemente a lo largo de aquella interminable travesía.

08 abril 2008

¿De que sexo hablamos?

Cuando era joven me gustaba leer novelas de ciencia ficción. Cosas de la fantasía que inunda la cabeza de algunos, y que en mi caso venía estimulada ya desde pequeño con los tebeos de Diego Valor.

Me acuerdo del contenido de una novela especialmente, bueno, de un pasaje de la novela, porqué en realidad no me acuerdo ni del nombre del autor ni del título, ni siquiera del resto de la historia, que debía de ser como la mayoría de las del genero, con grandes viajes interestelares, horrendas criaturas cuyo único designio era el de terminar con la especie humana y bellas aventureras espaciales, en fin con todos los condimentos adecuados para excitar la imaginación de una forma barata y fácil.

Dicho sea esto con todos los respetos por los grandes novelistas de ciencia ficción como, entre muchos, H.G. Wells, Frank Herbert (Dune), el recientemente fallecido Arthur C. Clarke (2001, una odisea del espacio), Asimov o los actuales Stephenson Neal y el más cercano a nosotros, Domingo Santos.

Pero es evidente que se trata de un género en decadencia, rescatado un poco por las versiones cinematográficas, por ejemplo la epopeya de la Guerra de las Galaxias. Adam Gopnik, periodista del New York Times, manifestó en un análisis de la evolución de los novelistas que se dedicaban a ciencia ficción, que en los sesenta la mayor parte de ellos cambiaron a la pornografía. Curiosa evolución.

Hace mucho tiempo que dejé de leer ciencia ficción, porqué la realidad es más fascinante y capaz de satisfacer las ansias de fantasía más desbocadas.

Y con ello enlazo el aludido pasaje de la novela con la actualidad. El protagonista de aquella historia podía cambiar de sexo a voluntad. Bastaba con que se sometiera a las manipulaciones especializadas en una ¿clínica? del futuro para que se convirtiera en hombre o en mujer, según las apetencias que su libido le sugería alternativamente.

En estos días ha aparecido la noticia de que un hombre está embarazado: Thomas Beatie. En realidad no creo que sea un hombre, porqué pese a tener algunas características masculinas: barba, carece de pechos, etc. (características que algunas mujeres tienen, sin que por ello dejen de serlo) lo cierto es que mantiene los órganos reproductivos femeninos. Ni siquiera debe de gozar de su sexualidad como un hombre, pese a que ella crea que “siente” como un hombre.

Lo mismo debe de ocurrir con los transexuales, aunque hayan cambiado sus características físicas de nacimiento hormonándose o testoteronándose e incluso se les haya operado para dotarles de órganos masculinos a ellas o femeninos a ellos.

Pienso que por ahora la sensitividad masculina en mujeres o femenina en hombres es una cuestión que se desarrolla en el interior del cerebro, con una emotividad especial, condicionada por el equilibrio en el grado de masculinidad o feminidad que cada ser humano tiene.

No voy a entrar en la moralidad del tema, sobre lo cual me siento ajeno e incapaz de valorar. Hay voces que claman que esto es una posición egoísta y hedonista, puesto que cuando las transexuales quieren tener un hijo, lo que les importa no es este hijo sino satisfacer sus ansias de maternidad. Sin embargo esto ¿no sería achacable también a muchas mujeres?

Quizás no este tan lejos el siguiente paso, es decir que tras someterse a una operación total de cambio de sexo un hombre pueda metamorfearse completamente en una mujer y viceversa, según le apetezca experimentar, con camino de regreso cuando se canse de su vigente condición sexual. Curioso.