27 diciembre 2007

¡Que mundo este!


Las paredes reflejaban las oscilaciones de las llamas que desde la chimenea calentaban la estancia. El ambiente era calido, con luz muy tenue, mientras que a través de la ventana se vislumbraban las luces de las farolas que iluminaban la Kleppergasse, donde la temperatura era francamente fría. Oberammergau en invierno es un lugar muy frío.

La alfombra que se extendía delante de mí, de tonos granates, contribuía a que la atmósfera del lugar fuese acogedora, La sala estaba amueblada de manera sobria pero confortable y los varios sillones y sofás distribuidos por ella invitaban a acomodarse y coger alguno de los muchos libros depositados en las estanterías laterales, para sumergirse en una seguramente relajante lectura. En la mesilla a mi lado había un enorme cenicero en el que descansaba un cigarrillo humeante con el filtro manchado de un carmín de color acerezado.

Pero allí no había nadie más que yo.

El único problema es que no sabía donde estaba. No es que tuviese amnesia, me acordaba perfectamente de todo, pero no sabía como había llegado hasta allí, ni que o a quien esperaba en aquella sala.

Me decidí a levantarme y coger alguno de aquellos libros. Con la yema de los dedos acaricié los lomos mientras leía los títulos y sus autores. Me sorprendió la composición de la biblioteca; prácticamente todos los libros trataban sobre filosofía, religión y sociedad y muchos de ellos eran reproducciones de obras antiguas: desde los clásicos griegos y romanos, Sócrates, Platón, Antístenes, Teofastro, Cicerón, Virgilio, Apuleyo, Varrón, Séneca, Agustín de Hipona, pasando por autores medievales o del Renacimiento, Beda, Tomás de Aquino, Gregorio Magno, San Juan de la Cruz, Erasmo de Rótterdam, Fray Luis de León, o también obras de teólogos y pensadores más modernos o contemporáneos, como Dietrich Bonhoeffer, Paul Tillich, Hans Kung, sin olvidar a Tocqueville, Marx, Weber, Sartre, Strauss o Paul Adam, entre muchísimos otros.

Al final no elegí ningún libro y me puse a discurrir sobre qué hacer, algo inquieto, pero al mismo tiempo dejándome acunar por toda aquella atmósfera agradable. Entonces se abrió la puerta y entró una persona a quien no conocía. Era un hombre alto, de unos 40 y largos años, rubio, cuidadosamente peinado - aunque su pelo empezaba a clarear - y con una frente prominente. Llevaba unas gafas con montura de carey, pasada de moda.
Vestía un conjunto de americana de tweed, pantalón marrón oscuro y lucia una corbata de punto muy clásica a juego, sobre una camisa blanca. Su barbilla enérgica enmarcaba unos labios delgados, apretados en un gesto duro.

Se acercó a mí con una expresión de enfado, como si le molestase que yo estuviese allí y me preguntó algo que no entendí. Ante mi falta de contestación se acercó a las estanterías y señalando un libro repitió la misma pregunta de antes.

Entonces, por encima de la colina que tenía a mi izquierda apareció un jinete que cabalgaba una yegua de noble porte.

La yegua andaba con un trote pausado y un poco esquinado, mientras que su jinete permanecía hierático, asiendo con una mano las riendas y sujetándose con la otra al pomo de la silla de montar. Pensé que sería un tuareg, por los colores azules de su vestimenta, que solo dejaba al descubierto unos ojos penetrantes.

Se detuvo a mi lado y me preguntó que hacía allí, alejado de las rutas habituales para los turistas como yo. Aunque me habló en su idioma, que intuí árabe, le entendí perfectamente y le expliqué a mi vez que ignoraba como había llegado hasta aquel sitio.

El cielo era de un azul hiriente y el sol resplandecía con un brillo que de no haber llevado conmigo mis enésimas gafas de sol, hubiera puesto en peligro mis pupilas. El jinete me advirtió que corría peligro si permanecía solo en aquella zona, puesto que era recorrida frecuentemente por miembros de las guerrillas integristas que no solían hacer preguntas antes de degollar a quien se les antojase. Me sugirió que le acompañase hasta el cercano oasis, donde podría esperar a que llegase una caravana que me llevase a lugares más poblados.

Accedí a ello y me encaramé a la grupa de la yegua, que reemprendió su camino, no sin pensar que tal vez estaba cayendo en la trampa que el extraño jinete me invitaba a evitar.

Al cabo de dos horas llegamos a Wadi Ghat un oasis donde estaban montadas varias tiendas en cuyos alrededores corrían niños jugando, mientras que algunas cabras ramoneaban la poca hierba que allí crecía. Más lejos se percibían los edificios de la ciudad antigua.

Con un gesto casi cinematográfico, el jinete levantó la pieza de tela que cubría la entrada de una de las tiendas y me invito a entrar. El interior estaba sumido en una penumbra que contrastaba notablemente con la brillantez del exterior. Una lámpara de aceite desde un rincón iluminaba tenuemente los pocos objetos esparcidos por la tienda, una mesita baja con un juego de te encima, un baúl, ropa amontonada desordenadamente y algunas armas, de apariencia más bien antigua, entre ellas me pareció ver un mauser de los años veinte del siglo pasado y algunos machetes que me parecieron más peligrosos que los rifles.

Sentado sobre sus piernas cruzadas, encima de una alfombra extendida por toda la superficie que encerraba aquella jaima, me examinaba un hombre tocado con un gorro sufí. Su rostro estaba adornado por una poblada barba de grandes dimensiones partida en dos, que casi ocultaba unos gruesos labios y nacía justo debajo de unos ojos expresivos, airados, diría yo mensajeros de un sempiterno enfado.

Con palabras cortantes le preguntó a mi guía que como había llevado hasta allí a un infiel. El tuareg, que en ningún momento se quitó el embozo que le cubría la cabeza le contestó con alguna referencia a la tradicional hospitalidad árabe.

El hombre sentado me examinó sin pronunciar palabra y bruscamente me alargó un documento enrollado que tenía en la mano y que yo cogí y empecé a leer. No entendía mucho su contenido, pero me parece que era un fragmento del Corán. Una vez leído, el hombre sentado me preguntó que qué tenía que decirle.

Medité unos instantes sobre qué contestar, encogiéndome ligeramente de hombros, lo que debió de provocar la ira de mi interlocutor, que con un gesto imperioso me conminó a salir de allí.
Levanté la cortina de la jaima, y nada más atravesarla cogí con las dos manos el paño caliente y húmedo que me ofrecía aquella mujer, que me miraba con sus ojos rasgados y una tenue sonrisa en los labios, al mismo tiempo que hacía una ligera reverencia.

Penetré en la sala con apariencia de recepción, frotándome manos y cara con aquel agradable paño y siguiendo las mudas indicaciones de aquella mujer anduve por un pasillo con muros de piedra sin muebles ni adornos. Al final del pasillo había una estancia más amplia, de atmósfera templada, en una de cuyas paredes había una puerta abierta que daba a lo que parecía un balcón. Me estremecí cuando una ráfaga de frío viento entró por la puerta, pero a pesar de ello salí al balcón y me sorprendió comprobar que ante mi se abría un abismo sobre un valle de rala vegetación que delataba la considerable altura en la que estaba.

Naamche Bazaar se extendía a mis pies y a lo lejos destacaba le impresionante mole del Himalaya.

Un hombre mayor estaba allí de pie, cogido con una mano a la baranda del balcón y me miraba inexpresivamente. Vestía una túnica amarilla que le llegaba a los pies, encima de la cual descansaba una prenda parecida a una estola de color morado.

Su cabeza calva coronaba un rostro estriado por innumerables arrugas y de su barbilla arrancaban cuatro pelos blancos en guerrilla, pero largos hasta la mitad del pecho. A pesar del aparente desaliño en el vestir, de su figura emanaba una serenidad que contribuía a tranquilizar al visitante, aún inquieto por entrevistas anteriores.

Cogiéndome del codo me invitó a entrar de nuevo en la estancia y cerró la puerta suavemente tras de él. Tomó asiento en un sillón de madera, señalándome otro enfrente suyo, en el que a mi vez me instalé.

A continuación me preguntó si ya había encontrado lo que buscaba. Le respondí que no estaba buscando nada, que de hecho no sabía que estaba haciendo allí, pero que su pregunta denotaba un interés específico y que a lo mejor él me podía explicar algo.

Se equivoca. Vd. si que esta buscando algo. Puede que no lo sepa, pero Vd. está esperando saber. Aunque yo se lo que en su fuero interno busca, no le voy a explicar nada. Ha de ser Vd. mismo quien se dé las respuestas, porqué ellas residen en su esencia.

Un leve ruido a mi espalda hizo que me girase y vi a la mujer que me había recibido, acercándose con una bandeja en la que descansaban unas tazas humeantes.

Aquel hombre siguió hablando pero yo ya no le oía. Me levante y rehaciendo el camino, pasé al lado del templete dedicado al Dr. Dalmasio Velez y me encamine a la entrada de la Universidad jesuita.

06 noviembre 2007

¿A donde se me ha ido la cabeza?

Estaba durmiendo, o así me lo parecía. Y con un estremecimiento me he despertado.

Ahí estaba mirándome. Una cabeza en la esquina de la pared me miraba con unos ojos redondos y una sonrisa pérfida. No había brazos, no había torso, no había cuerpo. Solo la cabeza, como pegada a la esquina, ni emergiendo, ni flotando, ahí, cerca del techo.

Intenté levantarme pero la cabeza me frenó con un exabrupto, con un chillido:

“¡Dios no existe!”

Por extraño que parezca, la situación no me pareció irreal. Era como si estuviese continuando con una conversación anterior, quizás conmigo mismo. Sin levantarme le contesté:

“Bueno, pues no lo se. Siempre he creído en la existencia de algo motor del universo. Me cuesta admitir que todo lo que hay en nuestro alrededor es solo fruto de la eclosión de la naturaleza. O acaso la naturaleza sea Dios”.

“Bah. Eso son explicaciones para tratar de auto justificarse los pseudo progres de tu planeta real. Los que creen en Dios lo definen como un ser lleno de bondad, que se sacrificó por la humanidad. Si esto fuese así, ¿cómo permite la desgracia y el infortunio que afectan a los seres humanos?

“Ahora el que cae en tópicos eres tu. Yo no pienso en un Dios bondadoso, preocupado por lo que pasa a las personas, ni en un Dios olvidadizo que ignora las desgracias que afectan a la gente, incluso a aquellos más inocentes. Ni en un Dios malvado que experimenta como científico con sus probetas. Pienso en un Dios que regula las leyes físicas, químicas o cósmicas que controlan el universo.”

“¡Pero qué simplón que eres! La mejor prueba de la inexistencia de Dios está en las múltiples iglesias que se han apropiado de esa idea divina para sus objetivos de siempre: tener controlado al personal, sujeto con el temor al castigo eterno, cuando no han utilizado el castigo en el ámbito terrenal. ¡Dios no existe!” Insistió la cabeza parlante, elevando el tono de la voz, casi chillando.

Miré a mi lado por si mi mujer estaba oyendo aquella conversación absurda, pero aparentemente no, dormía placidamente. Me volví para responder a la cabeza, decirle que la Iglesia, ninguna Iglesia, no tenía que ver con mi idea de Dios. Que pienso que el sentido último del raciocinio y de la moral está en el interior de cada ser humano y desde este punto de vista la responsabilidad de lo bueno y de lo malo que acontece reside en las personas y en sus circunstancias, que en cada individuo reside una parte de esencia divina…, pero la cabeza ya no estaba.

Como desde muy lejos oía la voz ¡Dios no existe!

05 noviembre 2007

Dando vueltas


Dando vueltas, he tratado de abordar mil veces mi punto de vista sobre temas de actualidad. Pero no he podido.

¡Todo es tan complicado y hay tantos temas! Y además, por si fuera poco he acabado de leer “Nieve” de Orhan Pamuck, que me ha sumido en un mar de reflexiones y más en estos días que los turcos andan de nuevo a la greña con los kurdos.

Por eso he decidido exiliarme de nuevo a mi particular país virtual. En consecuencia a partir de ahora todo lo que cuente no tendrá que ver con lo que acontece en esta nación, estado, unión política o económica, continente o planeta.

Ya se que esto se lo han inventado otros, los de Second Life por ejemplo, pero, ¿Quién me impide a mi el refugiarme en el único sitio absolutamente privado de que dispongo?

Al cabo de poco tiempo después de aterrizar (es un decir) me he dado cuenta de que no he encontrado aún a nadie que encaje en la descripción del occidental europeo de piel blanca. Todo el mundo luce una piel color de café con leche y facciones orientales. ¿Será esto consecuencia del mestizaje a causa de la inmigración y de las adopciones infantiles? No se cuanto tiempo habrá tardado en producirse esto pero resulta lógico deducir que este es el futuro de la humanidad – si no lo tuerce antes el ser humano.

Tampoco parece que nadie siga una pauta determinada en el vestir. Hay de todo. Hombres o mujeres casi desnudos, compartiendo espacios urbanos con seres cubiertos de la cabeza a los pies, luciendo amplias vestimentas que no revelan el sexo de quien las luce. Los hay que exhiben símbolos que tanto pueden ser adornos, como manifestaciones de creencias religiosas.

Pero no parece que a nadie le importe lo más mínimo. Bueno, voy a ver si me entero de algo.

24 octubre 2007

Un exili virtual

He tornat. Desprès d’un munt de dies sense escriure res en aquest blog, he decidit baixar dels núvols i seguir.

Fa un temps deia que només volia inserir comentaris positius i evitar caure en les critiques de les coses que arribaven al meu coneixement, per via preferentment dels mitjans de comunicació, però també per apreciació directa . De sensacions positives durant aquest temps n’he tingut moltes. Em puc considerar afortunat, perquè en aquest temps he rebut molts reconeixements dels meus companys i nombroses mostres de afecte.

He canviat de vida i per ara no hem sento ni trist ni deprimit ni m’ha arribat cap d’aquestes sensacions desagradables que diuen que afecten als pre - jubilats. M’he dedicat a navegar i a pescar (mes be amb poc èxit), a llegir, a caçar bolets (amb èxit similar al de la pesca) a recrear-me en el canvi d’hàbits... En fi, a passar-m’ho lo millor que he pogut i a tractar d’estar mes a prop dels meus.

Però això es el que m’afecta a mi en lo personal. De mentre en el mon i fins i tot en el meu entorn mes immediat es produeixen contínuament fets que son dignes d’examinar. Fets, situacions o circumstancies que podria qualificar com a curiosos, xocants, esgarrifosos, controvertits, fets, situacions o circumstancies que toquen a les persones i a la societat.

La meva manera de ser em porta a qüestionar-m’ho tot i de vegades això em fa sentir mes confós, però de tant en tant, alguna informació em fa valorar que potser no vaig massa desencaminat. Com per exemple en la coincidència de criteri amb el Conseller Castells sobre el divorci entre empresa i universitat, publicada la meva apreciació al respecte en aquest blog, el 24 d’abril passat i comentada la qüestió per part del excel·lentíssim Sr. Conseller Castell.

I es que l’estiu ha estat pròdig en noticies...que no vaig a relacionar perquè ja en son prou de conegudes, però si que vull referir-me (una vegada mes) a l’ús partidista que d’aquests fets se’n fa. M’ho ha fet pensar la carta d’un lector dirigida al diari, en la que figurava una frase que m’ha copsat: “Estoy cansado de ser catalàn”.

Segurament aquesta carta mereixerà alguna contestació, que desqualificarà a qui l’ha signat. Tampoc puc afirmar que no sigui una carta provocació. Però penso que el que algú afirmi que esta cansat de ser català es greu.

Mes enllà de la lleugeresa amb la que s’expressa, hi ha un fons d’amargor. No vaig a defendre – de cap manera - el que diu aquest remitent, però si que m’agradaria que això portes a una reflexió: anem per un bon camí?

I això que quan va escriure aquesta persona encara no havien passat alguns esdeveniments que posteriorment han succeït, con per exemple la intervenció d’en Carod al programa “Tengo una pregunta para Vd.”, o l’interminable calvari de les obres de l’AVE, amb tota mena de d’ensurts, sense parlar de les incomoditats dels qui utilitzen el transport de rodalies.

Per cert, tot i que no ho he llegit a cap lloc, si abans els afectats de la Sagrada Família estaven preocupats, ara deuen d’estar francament cagats.

En fi, he tornat d’aquest exili virtual al que m’havia anat i ja ens anirem veient. El fet que no es vegin les fotografies en el meu blog no se a que es deu. Potser al massa temps sense posar-hi res?

13 septiembre 2007

Ancho es el mar...


¡Quién cabalgara el caballo

de espuma azul de la mar!

De un salto

¡quién cabalgara la mar!

¡Viento, arráncame la ropa!

¡ Tírala, viento, a la mar!

De un salto,

quiero cabalgar la mar.
¡Amárrame a los cabellos,

crin de los vientos del mar!

De un salto,

quiero ganarme la mar.


Rafael Alberti

17 agosto 2007

Dues visions contradictòries

La del nord-americà Andrew Keen: Troba malament que la gent pugui dir el que pensa o manifestar les seves creacions a traves de Internet, mitjançant pagines web, blogs o simplement a traves de “you tube”, tot al·legant que aquesta proliferació converteix la cultura en una cosa d’aficionats.

No us sona això a el que deien aquells que estaven en contra d’en Galileo? (per a dir un cas).

En el seu llibre “The cult of the amateur” critica la democràcia cultural a la xarxa, comparant a qui escriu blogs o penja els seus vídeos a You Tube, amb una immensa redacció de micos escrivint sense to ni so. I propugna lluitar en contra d’això. I com, em pregunto?

Estic d’acord en lluitar en contra del mal us que es pugui fer de la xarxa, com la publicitat encoberta, o la pornografia infantil. Però lluitar en contra de que la gent utilitzi aquest mitja per a expressar el que pensa o fer les critiques que li sembli, penso que es una forma de censura i que introduir mesures per a evitar-ho seria com anar cap endarrera.

I parlant de censura trobem un altre personatge de pensament contrari a qualsevol forma de censura: en John Maxwell Coetzee, sud-africà nacionalitzat australià, premi nobel de literatura, que acaba de publicar en el nostre país el seu assaig “Contra la censura” i que ha vingut a la universitat de Múrcia per a, entre altres coses, llegir fragments del seu proper llibre “Diario de un mal año”. Coetzee es contrari a la manipulació i a les prohibicions, qualificant als censors de persones que tenen molt de poder i amb mentalitat burocràtica i fiscalitzadora. Diríeu que està retratant a en Keen?.

Una expressió pintoresca d’en Coetzee, tot i la seva proverbial economia dialèctica: “un censor que dicta una prohibició es com una persona que tracta d’impedir que el penis se li posi erecte.

I vosaltres, amb qui us quedeu?
De totes maneres "e pur si muove"

31 julio 2007

Y...¡31 DE JULIO!

El personaje estaba acodado en el alfeizar de la ventana, bueno, si es que puede llamarse ventana la cristalera del edificio en una de cuyas plantas se había parado. El alfeizar era en realidad una barra de madera en la que quedaba encajado el cristal. Era tarde, más tarde de lo que había esperado marchar, pero algo le retenía allí, ahora que ya no tenía urgencia alguna para hacer cosas determinadas.

Sorbía lentamente Coca Cola de una lata mientras contemplaba el patio interior de manzana a la que daba aquella cristalera. Las paredes empezaban a teñirse de una semioscuridad gris que hacia resaltar más las luces interiores de las viviendas que poco a poco iban encendiéndose, a medida que sus habitantes se iban quedando sin la claridad exterior.

El contraste entre el gris y las luces amarillas que lucían en las ventanas de las casas proporcionaba una idea de calidez, puro espejismo.

Sabía que detrás de él no había nadie;
hacía bastante rato que todo el mundo había abandonado ya sus puestos de trabajo. Pese a la imaginaria calidez, a su espalda notaba una cierta frialdad, que no era debida precisamente al aire acondicionado, aunque este funcionaba a plena marcha para el único visitante del lugar, que era él.

Oyó distintos crujidos: de los muebles, de las mamparas, de los ordenadores. En tantos años, nunca había oído tales ruidos allí. O por lo menos no se había fijado en ellos. Recordó la ocasión en que unos ruidos similares le dieron un buen susto.

Fue en Madrid. También estaba solo en la oficina, a horas tardías. En aquella ocasión era la única persona que quedaba en el edificio entero y paulatinamente había ido oscureciendo, hasta que sin darse cuenta era ya plena noche.

La misma tarde una compañera le había explicado la leyenda urbana del edificio. Años atrás cuando lo construyeron, no demasiados años, un albañil se había precipitado al vacío muriendo estrellado contra el suelo. Cuando las oficinas fueron ocupadas por la Compañía, los empleados manifestaban que en ciertas ocasiones oían ruidos en la séptima planta, hasta el punto que nadie quería quedarse solo en aquella planta.

Dada su naturaleza escéptica en la materia, nuestro personaje había sonreído y le había significado a su interlocutora que leyendas de este tipo las había a montones, pero que se trataba solo de eso, de leyendas, como la de la chica de la curva.

Cuando empezaba a pensar en recoger y marcharse empezó a oír ruidos, como crujidos y suaves golpes. Miró hacia el exterior de su despacho pensando que quizás el guardia de seguridad estaba haciendo su ronda, pero allí no había nadie. Y entonces ocurrió: un cuadro que estaba colgado de la pared de enfrente se desplomó ante su mirada incrédula, cayendo al suelo.

Un escalofrío le recorrió la columna vertebral, pero se acercó al cuadro y lo recogió, mirando si se había desprendido la alcayata que lo sostenía en la pared, o se había roto el soporte del mismo cuadro, pero nada de esto parecía haber ocurrido. Volvió a colgarlo en su sitio y se marchó.

Al día siguiente, cuando le explicó a la compañera lo acontecido en la noche anterior, esta no hizo mayores comentarios, pero le pareció detectar una sonrisa burlona en su cara.

Volviendo a la actualidad, tiró la lata de Coca Cola a una papelera y entró nuevamente en su despacho, tomando asiento en su sillón hasta hoy. Contempló el ordenador, los armarios, la planta, un tanto esmirriada…Pensó en que al día siguiente otra persona ocuparía aquel despacho y lo personalizaría a su aire.

Y pensó también en las personas a las que había conocido a lo largo de su vida laboral. ¡Tantas y tantas! Cuarenta y dos años dan para mucho, muchas vivencias, muchas anécdotas, etapas difíciles y duras y otras más satisfactorias. Seguramente decisiones suyas habrían afectado a la vida de otras personas en muchos sentidos, pero creía que el resultado del balance había sido más positivo que negativo.

También recordó las manifestaciones de afecto, verbales o escritas por e-mail, que había recibido a lo largo del día. Se sintió reconfortado por ello e incorporándose cogió la caja en la que había guardado sus efectos personales y lentamente abandonó la estancia, siendo consciente de que la próxima vez que entrase en aquel despacho su propia situación habría cambiado.

Cuando salió a la calle miró al cielo y reflexionó:


Ayer, hace cuarenta y dos años,
Abrí la ventana.
Y vi que el cielo era azul. Y el sol brillaba.
Hoy he abierto la ventana otra vez.
El cielo sigue siendo azul y el sol aún luce.

Y mañana, claro que será otro día.







22 julio 2007

16 DE JULIO - ¿QUE BUSCARIA?

Este fue el último día en que me desplacé a Madrid por motivos de trabajo.

Tanto tiempo diciendo “Cuando el AVE funcione, no iré más en avión, que ya me conocen hasta las palomas del aeropuerto”. Pues bien, no disfrutaré de esta opción, porqué parece ser que ya no me desplazaré más a Madrid por motivos de trabajo, si bien sí que podré hacerlo por motivos particulares. Evidentemente no con la intensidad con que lo hacía antes.

Por ello he querido hacer este viaje en el AVE. Ya se que es un capricho, porqué para ello me he tenido que desplazar desde Barcelona a la estación de Camp en Tarragona, que es lo más cerca de la ciudad condal que el AVE llega por ahora. (110 Km.),

No obstante el viaje en el tren es cómodo, mucho más barato que en avión y además en Madrid te deja en la misma ciudad. Por lo cual no me extraña que la llegada de este medio de transporte a Barcelona se ralentice tanto. Creo que cuando se inauguró la línea de Sevilla, el tráfico aéreo entre Madrid y esta última ciudad disminuyó en un 80%.

Bueno, pues llegué a la estación de Camp con tiempo más que suficiente y me dispuse a esperar la hora de salida, sentado en una amplia nave, donde aparte de las propias oficinas del AVE, de un mostrador con propaganda turística de la provincia de Tarragona y de un bar, no hay nada más abierto de momento. Ni kiosco de periódicos, revistas o libros, ni las acostumbradas tiendas de recuerdos, nada.

Lo que si impacta es la limpieza. Una señora, con uniforme verde se paseaba arriba y abajo con un utensilio de esos que también se utilizan en los aeropuertos, tipo fregona, pero con una especie de bayeta amplia, con la que sacaba más brillo a un pavimento ya de por si brillante.

Y entonces me fije en el individuo. Estaba de pie ante la esquina de una estructura de obra destinada a albergar las tiendas que yo echaba a faltar en aquella estación. Tenía la mirada clavada en el suelo, como si estuviese buscando algo que hubiese perdido.

Su aspecto no tenía nada de especial. Vestía tejanos, un polo azul y zapatillas deportivas. Llevaba colgando del hombro derecho una voluminosa bolsa de viaje y daba pasos adelante y atrás, deambulando a través de una zona muy iluminada por el sol que entraba a través de las amplias claraboyas del techo.

Un grupo de personas entró dentro de aquella zona iluminada y luminosa y aquel hombre siguió con la mirada las pisadas de los hombres y mujeres componentes del grupo, acaso con el temor de que pisasen el objeto perdido. No les perdió de vista hasta que salieron del espacio iluminado y se alejaron bulliciosamente hacia la entrada del aparcamiento.

Yo me lo miraba cómodamente sentado, al lado de la entrada a los andenes y por un momento pensé en levantarme para ofrecerle mi ayuda en la búsqueda de lo que presuntamente había perdido. Ya casi había descartado este gesto espontáneo que había surgido dentro de mí, cuando un repiqueteo de tacones llamó mi atención y observé que atravesando la puerta del bar dos mujeres se dirigían hacia el centro de la nave, atravesando la zona donde se hallaba el buscador penitente. Una de ellas, de media edad, vestía un uniforme azul con pantalones que me hizo suponer que se trataría de alguna empleada de la estación. Además llevaba un manojo de llaves en la mano que iba balanceando distraídamente.

La joven que le acompañaba vestía un conjunto de color beige, compuesto por una chaqueta de corte tejano y una falda corta que dejaba al aire unas largas piernas muy morenas debido a la acción del sol.

Cuando ambas se acercaron al joven de la bolsa, me fije que este seguía mirando insistentemente al suelo, por delante del caminar de las mujeres y ahí fue donde me di cuenta de que aquel hombre no había perdido nada. Simplemente estaba sacando partido visual de la luz y de lo pulido del suelo de la estación.

Me reí para mis adentros y disponiéndome a entrar en los andenes pensé que quizás el día siguiente sería otro día.

14 DE JULIO – UN PASO MAS Y DOS MENOS


Hoy hemos asistido al bautizo de una niña de la que somos padrinos mi mujer y yo. La niña es adoptada, originaria de Haití. En el mismo acto participaban otra niña y un niño, primos de la bautizada y nacidos ambos en Méjico.

Yo contemplaba la escena de los niños jugando, hablando todos ellos en castellano (los mejicanos es natural) entre ellos y con otros niños que estaban presentes en la celebración. Días atrás en la playa me llamó la atención también ver jugando a una niña de claras facciones asiáticas, con otros dos niños de piel oscura que denotaba su origen africano a quizás sudamericano y se entendían en catalán.

Me preguntaba en qué momento cambia la actitud del ser humano hacia los demás y la tolerancia y el buen contacto se tornan en falta de aceptación e incapacidad para comunicarse sin que salten chispas.

Ayer mismo presencié como dos personas, ya maduritas, se embarcaban en una agria discusión sobre porqué en unos sitios se habla un idioma y no otro. Las dos personas tenían razón y las dos estaban equivocadas. Terrible dilema. Hablaban a la vez de derechos y de imposiciones.

Recuerdo reuniones de trabajo en la que estábamos presentes personas de muchos países y a pesar de que el idioma común de comunicación en esas reuniones era el inglés, muchas veces había que echar mano de habilidades comunicativas que se escapaban de ese idioma, para facilitar la comprensión de una idea o para transmitir la intensidad de un argumento, pero lo importante era comunicarse y que esa idea o argumento llegase con claridad a los interlocutores.

Ya se que la pregunta está muy sobada, pero, ¿porqué se evoluciona casi siempre hacia lo negativo? Hay tanto y tanto por compartir. Ya se, ya se también, que puede sonar a utópico y que al leer esto muchos se preguntarán, “pero ese ¿de que va?”

Pues voy de eso y a pesar de que en estos días estoy leyendo a Bukowsky y las aventuras de su “alter ego” Chinasky, historias nada proclives a producir una imagen idílica del ser humano.

Pero mañana será otro día.

15 DE JULIOL – ASSETJAMENT?



Aquest Sarcozy està fet un figura. La seva historia sentimental ja n’és pro de remoguda, però fixeu-vos en que aprofita qualsevol oportunitat per donar testimoni del que li agraden les dones.

Es clar que es el flamant president del país galant per excel·lència, França, que ha regalat a l’historia grans afers sentimentals des de l’imaginari Obelix pretenen a lo no menys imaginaria Falbala, passant per la Leonor d’Aquitana i els desvariegis amb reis i nobles de l’època , els totpoderosos reis de la cort francesa perseguint tota faldilla que es movia, La Valliers, Montespans, Pompadours, etc, etc. I arribant a l’atmosfera que es produïa en el Paris “canaille” dels passats segles XIX i XX, quan intelectuals i artistes, com en Dumas, Baudelaire o Verlaine es disputaven els favors de les Duplessis, Savatier o Lola Montez, que per cert no era ni francesa ni espanyola, era irlandesa. I per no parlar del celebèrrim antecessor d’en Sarcozy com a president, el famós Miterrand.

Tot i així, deixant a part la possible mala intenció del fotògraf i els efectes optics, penso que en Sarcozy es candidat a que se li obri un expedient per a empaitament sexual. Només hi ha que veure la cara de la pobre navegant Maud Fontenoy i la de faune passat de voltes que posa l’inefable Sarcozy.
En fi, demà serà un altre día.

14 julio 2007

13 DE JULIOL – EL JARDI DE LES CONVERSES.


Avui he anat, com cada divendres, a buscar la verdura a la botiga habitual, en el centre de la Vila.

També com es habitual no he trobat lloc per aparcar i he deixat l’auto en un lloc no menys habitual, davant d’una casa que te un petit jardí encerclat per una tanca enreixada, que dona a un carrer semipeatonal.

No hi havia vist mai ningú en aquella casa.

Apropant-me amb cura a la paret per a deixar el cotxe el mes acostat possible, vaig notar una petita refregada que em va fer baixar ràpidament per a veure si havia ocasionat algun desperfecte i em vaig quedar tranquil al veure que tan sols havia trepitjat una fusta que hi havia a terra.

Quan estava fent aquesta comprovació, vaig sentir una veu que cridava jove!, jove! No vaig creure que ningú es dirigís a mi, cridant-me amb aquest apel·latiu, perquè estic mes be a prop de la seixantena, però en aixecar la vista vaig veure una senyora que estava asseguda en una cadira al jardí de la casa i que brandant un bastó em feia senyes des de darrera de la reixa.

Era una senyora de edat, vestida elegantment amb una jaqueta tipus cheviot, a quadres blancs i blaus i una faldilla blava plissada. La seva cara malgrat l’edat, lluïa unes faccions fermes i serenes i no duia ulleres. Tenia un abundant cabell, immaculadament blanc i brillant, que li feia un digne marc a la seva expressió viva i en aquell moment, una mica inquieta.

Al seu costat era asseguda també una noia jove amb postura indolent i els peus damunt d’un altre cadira. Tot i que no se la veia desmanegada, el contrast entre ambdues era radical.

Em vaig atansar a la reixa i li vaig preguntar: “que hem crida a mi?”.

“Si, si, que em faria un favor?”

“Dona, si està a la meva ma”, vaig contestar-li.

“Miri, jo estic aquí perquè tinc poques possibilitats de mourem i les meves amigues passaran pel carrer. Si hi ha lloc davant podran parar-se per fer petar la xerrada amb mi des de l’altre costat de la reixa. Si vostè deixa el cotxe a on es no ho podrem fer i passaran de llarg”

Em vaig mirar la dona i vaig veure en la seva mirada una suplica. Possiblement aquelles xerrades eren de les poques oportunitats que tenia per a sentir-se viva i les esperava amb ganes. D’aquí el que es vestís especialment per a una cosa tan senzilla: fer petar la xerrada amb unes amigues passavolants. O potser era tot un altre cosa i tot allò m’ho estava imaginant.

Però li vaig dir “No pateixi, encara que només haig d’anar a buscar una cosa i tardaré ben poc, ja l’enretiro” i pujant al cotxe de nou el vaig fer endarrera fins a deixar prou d’espai per les amigues de la dona. Encengué els warnings i me’n vaig anar a recollir la comanda.

Poc desprès tornava amb l’encàrrec i encara no hi havia ningú mes davant de la reixa. Vaig aixecar la ma per a saludar a aquella dona, que em tornà la salutació aixecant la ma amb el bastó.

En arrencar el cotxe i marxar lentament, agraint que no m’haguessin posat una multa, anava pensant també en la incomunicació, en la soledat, en el poc que segurament es necessita del nostre temps i de la nostra dedicació per fer contentes a altres persones. I de lo molt que ens costa fer això. Aquest deu ser també un dels motius pels que la gent no somriu quan passa per les Rambles.

Tot i així demà serà un altre dia.

12 DE JULIO – POR UNA TORTILLA DE PATATAS

Me confieso incorregible recolector de recortes. Por ejemplo, voy en el tren y leo algo en el periódico que me llama la atención. Poco importa si ha sido publicado en “La Vanguardia”, en “El País”, en el “ADN” o en el “Metro”, o en un folleto de propaganda de esos que insertan en los periódicos. Lo dejo para leerlo con mayor detalle luego, lo recorto como puedo (a veces muy mal) y doblándolo me lo guardo en el bolsillo de la chaqueta.

Luego me olvido de esos recortes y guardo la chaqueta en el armario, con lo cual puede ser que tiempo después, incluso meses si hay cambio de temporada, me los encuentre en ese bolsillo y los saque para leerlos con fruición.

Es muy curioso leer sobre cosas que han pasado o sobre criterios que se han tenido en relación a determinadas cuestiones, que durante el periodo en que mis recortes han estado durmiendo el sueño de mis bolsillos pueden haber cambiado, incluso radicalmente.

A veces no son recortes de periódico, sino páginas sacadas de Internet, que en su momento imprimí para poderlas leer con tranquilidad más tarde. Como es el caso de la que me ocupa ahora.

Se trata de una página que publicó el firmante del blog “Café de Ocata”, población vecina por la que cada día paso en tren cuando me dirijo al trabajo (por pocos días ya). Precisamente ayer la leía en ese tren por la mañana y no podía contener la risa ante su contenido, frente a una muchacha que tenía delante, portadora de una enorme bandeja de pasteles y que me miraba con curiosidad, debiendo pensar que estaba algo chiflado.

Para que compartáis mi hilaridad, os la transcribo a continuación:


COMPARECENCIA.- En........ y en el Grupo de Extranjería y Documentación de su Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía siendo las horas del día ** de ********* , ante los funcionarios del mencionado Cuerpo titulares de los carnés profesionales números *******, que actúan como Instructor y Secretario respectivamente para la práctica de las presentes,

COMPARECEN:--- Los Policías ***********, adscritos al Ayuntamiento de *******, titulares de los carnés profesionales números ********, quienes PRESENTAN DOS PARTES DE LESIONES, en los que consta haber asistido a: --- W., de 23 años, nacido en C., Colombia, hijo de ***************************, domiciliado en la calle ********** de ***************, Madrid, de las siguientes LESIONES:HERIDA EN LA BASE DEL PENE, PRODUCIDA POR MORDEDURA, DE SIETE CENTÍMETROS DE LONGITUD Y DOS CENTÍMETROS DE PROFUNDIDAD, CON PERDIDA DE DERMIS Y EPIDERMIS DE PRONOSTICO GRAVE.-------------------------------------------------------------

J. ****************, de 32 años, nacida en B., Colombia,domiciliada en la calle ******* de **************, la cual ha sido asistida de las siguientes LESIONES: HERIDA CONTUSA EN LA BASE OPCIPITAL DERECHA DEL CRANEO, PRECISANDO TREINTA Y CINCO PUNTOS DE SUTURA, Y ESCALPADO DEL CUERO CABELLUDO EN LA MITAD DEL CRANEO DE PRONOSTICO GRAVE.----------------------------------------------------------------Y en relación con dicha presentación MANIFIESTAN:--- Que sobre las quince horas del día de la fecha, cuando patrullaban por la calle ****** de esta localidad, concretamente a la altura del número***, oyeron unos gemidos así como sollozos, que salían de la vivienda citada, por lo que procedieron a acercarse a la misma y acercando la oreja a la puerta, alguien con voz débil, gemía y con voz débil y entrecortada pedía auxilio, por lo que ante tal petición, el compareciente opto por pegar una patada a la puerta y tras derribarla penetraron en el interior de la morada, al llegar a la cocina, observaron a una mujer tendida en el suelo, la cual presentada una gran brecha en la cabeza, y junto a ella, un barón en posición de cubito supino, el cual se sujetaba el pene con una servilleta, ya que por el mismo le manaba una gran cantidad de sangre Que ante tales hechos, y ante la gravedad de las heridas concretamente la del varón, ya que no se le podía hacer un torniquete, pues la herida estaba en el prepucio, el dicente opto por introducir a los dos heridos en el vehículo policial, para trasladados urgentemente al Hospital ************* de *********, Madrid.

Que como quiera que la mujer había recobrado la conciencia y podía hablar, se le pregunto, que había ocurrido en su domicilio, y quien o quienes le habían producido las heridas a ella y al hombre que se encontraba en la vivienda no contestando a dicha pregunta, el policía actuante insiste en que manifieste lo ocurrido y entre sollozos y tapándose la cara con ambas manos
DICE:-------------------------------------------------------------- Que trabaja como empleada del hogar en el domicilio citado.------------------------------------ Que sobre las doce hora del día de hoy, se ha personado el técnico de la televisión al objeto de reparar un video que la señora tenia estropeado.-------------------------------------------- Que el técnico ha empezado a arreglar el aparato y ha empezado a practicar con ella de diversos temas observando que le miraba los pechos de una forma especial-------------------- --- , Que como quiera que se encontraba haciendo la comida de los señores, concretamente una tortilla de patatas, le ha dicho al técnico que el siguiera trabajando y que si la necesitaba le llamara.
Que momentos después el chico se ha presentado en la cocina y le dice que haces, contestándole una tortilla, y este con mirada libidinosa y palabras bonitas le dice en voz baja en el oído. Cariño por que, mientras yo vigilo la tortilla que tu estas haciendo, me haces una felación, que ante tal petición ella se ruborizó, pero como el chico le atraía accedió a ello, poniéndose de rodillas y sacándole el pene empezó a mamarsela, mientras este movía la sartén con las patatas.-----------------------------------------------------------

Que en el momento que eyaculaba el muchacho y debido al gusto, parte de las patatas y aceite, se le cayeron encima de su cabeza, y al sentir el quemazón, instintivamente cerro fuertemente su boca, por lo que el chico al sentir el mordisco, y debido al dolor, empezó a golpearla con la sartén en la cabeza, y ese es el motivo de las lesiones que presentamos, y que no queremos presentar denuncia de los hechos, ya que yo, no tengo papeles en regla y el chico, se casa el mes que viene y no quiere que se entere su novia.------------------------------- Que no tienen nada mas que manifestar, por lo que leída y conforme la firma en unión del nstructor, de lo que CERTIFICO.-

Ya veis, los peligros de los accidentes domésticos en determinadas circunstancias.

Pero mañana, que será otro día, seguiremos

13 julio 2007

11 DE JULIOL – UN PASSEIG

Estava mirant la lluïssor del sol que les escames d’aquell enorme peix metal.lic rebotaven per arreu. No feia una excessiva calor, però de fet es notava que ja érem a l’estiu.

Havia baixat a la Barceloneta, tot escapolint-me de la feina, aprofitant l’hora de dinar. De vegades ho faig, quant no tinc gaire gana i em ve de gust escampar les boires mentals.

Vaig anar caminant lentament, gaudint de la suavitat del clima i sentint al meu voltant la parloria de la gent que sortia de o anava a la platja. Feia temps que no venia per el meu barri.

Els records se’n van anar endarrera, quant aquest passeig marítim va ser inaugurat. Encara veig els globus que es van deixar anar amb aquest motiu, enlairant-se cap el cel, globus que ens havien donat per aquest fi als alumnes del meu Col·legi.

Jo era ben petit aleshores i estudiava en el Col·legi Verge del Mar, davant del Mercat de la Barceloneta. Avui el Col·legi ja no existeix i en el seu lloc hi ha un solar.

El Mercat, desprès de molt de temps d’obres finalment l’han acabat. Han fet un Mercat de disseny, conservant la vella estructura metàl·lica. No em sembla malament, tot i algunes concessions a les fantasies arquitectòniques.

Passejava com dic, gaudint de l’aire, del sol i de la remor del mar, el meu vell amic. El que mes vaig trobar a faltar quan vaig viure a Madrid, això i les Rambles. En arribar a l’alçada del carrer Andrea Doria em vaig desviar i endinsant-me per aquells vells i coneguts carrers vaig anar a sortir precisament a la Plaça del Poeta Boscà, on era el meu Col·legi.

La Barceloneta ha canviat i al mateix temps segueix sent la mateixa. Ara el immigrants no son andalusos o gallecs, son – com a tan altres llocs – del magreb, sud-americans o sub-saharians. En passar al costat d’una obra vaig pogué constatar el que dic, perquè semblava una reunió internacional, que hagués decidit vestir-se amb roba de feina i casc protector.

Amb parsimònia vaig anar girant-me per a apreciar aquells indrets que jo havia trepitjat tan de nano i la mirada s’hem quedà clavada en un portal una mica desgavellat situat a la dreta de la plaça, segons es mira cap el mar. I la gana que no tenia em va venir de cop.

Sense dubtar-ho cap allà vaig anar i ja d’entrada vaig pogué veure que poques coses han canviat a La Cova Fumada. Segueix tenint el vell mostrador, les taules de marbre i la cuina oberta en la que els clients poden apreciar com es cuinen les bombes en les seves varietats de “marica” o de “mascle” (segons la “contundencia” de la salsa), els cigrons amb “morcilla” o les sardines a la planxa, àpats dels que estaven gaudint els nombrosos clients, tot regat amb cervesa o vi i desprès un cigaló.

Vaig empentar-me dons cap a dins – com diu un amic meu – una ració d’”ensaladilla” i unes “sepietes” a la planxa que vaig trobar com acostumava quan em parava fa molts anys en aquest mateix lloc, tornant de la platja, o sigui bonissimes.

Reconfortat vaig donar una mirada al meu voltant, pensant en lo xocant que es que en un lloc així, que està com ancorat a fa cinquanta anys endarrera, hi segueixi venint una barreja de persones de tota mena, que pel damunt de les comoditats o facilitats que ofereix l’establiment, venen realment per a homenatjar el seu paladar.

I en acabat vaig continuar el meu camí, amb menys boires que abans.

Això va ser la setmana passada. Però demà serà un altre dia.



12 julio 2007

10 DE JULIO – MUJERES EN LA HISTORIA

Últimamente he leído dos libros sobre mujeres y su influencia en aconteceres históricos:

El primero de ellos, escrito por Isabel Allende, fue “Inés del alma mía”, la historia novelada de Inés Suárez, una mujer extremeña que en el siglo XVI acompañó a Pedro de Valdivia en su viaje de conquista a Chile. La escritora se documentó con profundidad a través de copiosa bibliografía y además yo mismo he tenido la oportunidad de contrastar lo narrado en su libro con información buscada en Internet y alguna otra publicación, como el libro escrito por Jorge Guzmán, “Ay mamá Inés – Crónica testimonial”

De ello he podido concluir que la historia de Inés Suárez escrita por Isabel Allende se ajusta con gran fidelidad a las circunstancias vividas por aquella excepcional mujer. Enamorada de Valdivia, que estaba casado con Marina Ortiz de Gaete, a quien dejó en España, lo siguió como amante suya en un arriesgado viaje hasta Chile, donde fundaron la ciudad de Santiago de Chile y en la que actuó como “Gobernadora” a lo largo de más de 10 años.
Hasta que intervinieron la Corona y la Iglesia por medio de Pedro de La Gasca, destacado por Carlos V con el título de Pacificador, quien exoneró a Valdivia de todas las imputaciones que se le hicieron referentes a mala gestión, corrupciones y prevaricación en el ejercicio de sus funciones como comisionado en nombre del Emperador, salvo de la conducta escandalosa por su convivencia con Inés.

No hay que olvidar que Pedro de Valdivia estaba iniciando en aquella época la explotación de las minas de oro y plata en Chile y realizando importantes envios de ello a la Corona.

El resultado fue que tuvo que separarse de la mujer que tanto le había ayudado y como mal menor casarla con uno de sus lugartenientes, Rodrigo de Quiroga, con quien Inés vivió pacíficamente por más de treinta años, solución que de no aceptarla hubiera supuesto la excomunión para Pedro y para ella, con los agradables complementos que ello podía conllevar en manos de la Inquisición.

El segundo libro, que en realidad estoy leyendo todavía, es de Paul Tournier y lleva el título de “El factor femenino”. Este libro es un compendio de la vida de famosas cortesanas que han tenido influencias muy relevantes en el gobierno de países desde la antigüedad hasta nuestros días.

Una de las historias que me han llamado la atención, se refiere a Leonor de Guzmán, bella dama sevillana del siglo XIV que convivió durante más de 20 años con el rey Alfonso XI, pese a que este estaba casado con la infanta Maria de Portugal, hija del rey luso Alfonso IV y madre que fue de un niño llamado Pedro que más tarde sería conocido como “El cruel”.

Debía la tal Leonor tener sorbido el seso a Alfonso XI, gracias a sus numerosos encantos a los que se refieren las crónicas de la época, puesto que este monarca, haciendo caso omiso de las llamadas de su suegro a comportarse, la instalo cabe si en Alcalá de Henares, donde ella le dió varios retoños, entre los que destaca un tal Enrique, llamado más tarde de Tras támara.

Tras el fallecimiento de Alfonso XI debido a la peste en el cerco de Gibraltar, Leonor fue ejecutada en Sevilla por orden de Pedro I el Cruel, quien a su vez fue derrotado posteriormente por el de Tras támara y asesinado por el mercenario Bertrand Duguesclin a quien se le atribuye la famosa frase “No quito ni pongo rey, pero sirvo a mi señor”

Con el camino expedito Enrique se proclamo rey de Castilla con el nombre de Enrique II y fundó la dinastía entre la que se cuenta como figura prominente Isabel la Católica.

Llama la atención la influencia que estas mujeres han tenido por si mismas o porqué sus vidas han determinado circunstancias posteriores de gran importancia para el desarrollo de sus paises.

Otras cortesanas mencionadas por Tournier van desde Thais en la época de Alejandro el Magno y a quien se le atribuye la inducción a quemar el palacio de Jerjes en Persépolis, una de las maravillas de la antigüedad, pasando por Mesalina, Teodora de Bizancio, Leonor de Aquitania, Madame de Montespan, etc. etc., hasta llegar a mujeres más cercanas en el tiempo como Cristina Keeler o ¿porqué no? Monica Lewinsky.

Todas estas mujeres pasaron por encima de las convenciones de la época y de los lugares donde les tocó vivir, para conseguir sus objetivos, en una amalgama de intereses que oscilaban desde lo simplemente lúbrico, hasta los más complicados manejos en el terreno de la diplomacia, de la política o de la economía, siempre relacionados con la apetencia de poder para si mismas o para sus familias, hijos, etc.,

A pesar de ello en muchas ocasiones fueron favorecedoras de ayudas para los ciudadanos más necesitados, a través de la fundación de hospitales, escuelas, comedores para pobres, etc. o por su influencia en la promulgación de leyes a favor de las mujeres o de los integrantes de las capas sociales desfavorecidas.

Indudablemente no eran mujeres débiles y supieron manejar no solamente sus encantos, sino su astucia, su sentido femenino, su fortaleza…

Pero para continuar, mañana será otro día.

11 julio 2007

9 DE JULIO – LA CRITICA QUE NO PARA



He repassat les meves darreres insercions en el blog. Y no me he quedat satisfet. La major part son crítiques.

Es cert que segueixo veient motius per les esmentades critiques. Però no es pot anar per la vida fixant-nos només en els aspectes negatius. I no vull caure en aquesta línia, hi ha tantes i tantes coses positives a la vida!

No es que s’hagi de defugir de la critica, però no s’ha de convertir en una obsessió.

Per això vull canviar aquesta línia i tractar d’altres coses. Per exemple sobre la felicitat, i com l’assoleixen o no les persones.

Però demà serà un altre dia.

10 julio 2007

8 DE JULIO – EL AYUNTAMIENTO Y TU

Un día los vecinos de la calle Deu i Mata de Barcelona al salir de sus casas, encontraron algo que antes no estaba allí. Unas líneas blancas en el suelo dividían la calle en dos, pero no toda, solo el tramo desde la Av. De Sarria hasta la entrada del parking del Edificio Atalaya y en este tramo la dirección era contraria a la del resto de la calle.

Como no sabían nada de esta modificación urbanística, se dirigieron al Ayuntamiento para que les explicase los motivos de este cambio, a lo que los servicios de urbanismo les contestaron que se había hecho para evitar atascos en la Av. de Sarria.

Yo me maravillo de la capacidad que tienen los poderes fácticos de las ciudades para tratarnos de tontos, para decir algo suave.

No creo que haga falta explicarse mucho. ¿Quién se puede creer que este desaguisado urbanístico está destinado a evitar atascos? Mucho les importa en otros lugares de la ciudad y por otra parte la instalación de un doble sentido en una calle estrecha como esta, ¿no aumenta el riesgo de colisiones frontales?

Ante cuestiones de esta guisa, a uno le quedan un montón de dudas, entre ellas:

1- Un Ayuntamiento, amparado por la promulgación de normas de obligado cumplimiento para los ciudadanos, ¿puede hacer siempre aquello que le venga en gana? Ver por ejemplo el tema del TGV por el centro de la ciudad.

2- ¿A quien beneficia este cambio de sentido en la calle Deu i Mata? Sabiendo que en el edificio Atalaya hay unas oficinas pertenecientes a un Departamento de la Generalitat, ¿no será este el verdadero motivo, el de facilitar que quienes acudan a dicho parking no tengan que dar la vuelta por Travesera de las Corts y Calle Numancia?

3- Hay multitud de edificios, habitados por particulares eso si, cuyas entradas están situadas de forma que quienes acceden a las mismas han de dar importantes rodeos. ¿No tienen derecho estas personas a que se les facilite la entrada a su domicilio mediante soluciones similares a las de la Calle Deu i Mata?

En fin, no soy partidario de que las autoridades se plieguen a peticiones interesadas de minorías, pero desde luego deberían de tener oídos prestos a lo que respira la ciudadanía y no aplicar el autoritarismo para introducir cambios urbanísticos de difícil aceptación.

Porqué uno de los resultados de este comportamiento es del de convertir la ciudad en un ente agobiante, en lugar de la ciudad amable y atractiva que se pretende.

Pero seguro que mañana será otro día.

09 julio 2007

7 DE JULIO – DE QUE VA LA POLITICA?

Avui 7-7-7, o sigui, 7 de Juliol del 2007. Segurament n’estareu ben tips de sentir-ho, llegir-ho o escoltar-ho. No soc numeroleg, ni crec en aquesta mena de supersticions, però...hi han coincidències amb els números que son ben estranyes.

El número 7 es un número sagrat per el cristianisme, per el judaisme i per l’islamisme. Ves per on! I no podrien posar-se d’acord en coses mes importants i no seguir amb el fanatisme que ens han aportat sempre les religions?

Per els asiàtics es el número de la bona sort. De moment no he trovat cap dona índia o japonesa venedores de loteria, però no desespero, perquè el que es comprar-la als venedors d’aquí, de moment no m’ha fet milionari.

Apart d’això, per ara he tingut la sort de no coincidir amb la retransmissió del “encierro de los San Fermines” d’avui.

El que si he llegit es l’article de dissabte d’en Gregorio Moran, tot fent-se creus del que passa a València i preguntant-se com es que el Partit Popular arrasa en aquella Comunitat, tot i les discrepàncies internes. Tracta de explicar-s’ho invocant la feblesa del Partit Socialista al Llevant.

Jo tinc un altre criteri, mes en la línia del que diu la meva dona, que pensa que si ella estigues a València i veies tot el que el PP aconsegueix per la seva Autonomia potser també els votaria.

Les diferencies entre les promeses que els partits fan de cara a la ciutadania avui en dia no poden ser tan importants. La societat demana uns serveis i unes compensacions que no es poden etiquetar exactament com a reivindicacions de l’esquerra al davant de la dreta o viceversa, si no com a necessitats a resoldre obrin mes o menys la borsa dels diners públics. Que ho faci la dreta o l’esquerra, en una situació com l’actual, te una relativa importància i preocuparà mes als antisistema per un costat i als nostàlgics de les dictadures per un altre, espècies que afortunadament sembla que tinguin un reduït pes específic avui en dia.

Això naturalment salvant cagades que uns i altres cometen, recolzaments a guerres d’Irak, negociacions amb ETA (confesso que hi vaig creure), etc.. i totes aquelles que des de un costat o l’altre es magnifiquen com a arma a llençar envers dels contraris.

D’aquí que quan s’albira qualsevol contesa electoral uns i altres comencen les subhastes, a veure qui dona o promet mes. Veieu en Zapatero donant una ajuda de 2.500 Euros per a les famílies que tinguin fills, traient-s’ho literalment de la manega i la contestació quasi immediata d’en Rajoy: “ Si nosaltres guanyem en donarem 3.000”.

Diguem-ne allò que ja a l’època romana els qui manaven ja sabien fer prou be, el “panem et circensis”.

De mentre a Catalunya seguim mirant-nos el melic. Afortunades aquelles paraules gallegues de “sostenella i no enmendalla” per a aplicar al que fan les inclites autoritats d’aquest país. Vegeu el drama del AVE (per cert no l’hauríem d’anomenar com a TGV?), aferrissats els qui ens governen a que el tren passi pel bell mig de Barcelona, passant-se pel folro l’opinió de milers de ciutadans que tremolen només en pensar no ja els perills de tota mena que suposaran les obres per fer els túnel, sinó també els inconvenients logístics que durant anys viurà la ciutat com a conseqüència de les obres.

Però això al Ajuntament i a la Generalitat actuals no els treu el somni, tot fent gala d’un autoritarisme que era mes adient en altres èpoques. Ja parlaré en una altre post del carrer Deu i Mata.

Però, demà serà un altre dia.

6 DE JULIO – ¿HAY QUE AGUANTARSE?


A Trallero le parece mal que no se pueda entrar en Boadas vistiendo pantalón corto, porqué según afirma el mismo es un devoto del pantalón corto desde que el verano asoma sus rigores.

Bueno. Me parece bien que le guste ir en pantalón corto, pero en lugar de ir a Boadas, ¿por qué no se va a tomar su cóctel a un chiringuito de la playa?

¿Todo vale? Ya se, ya se que el mundo cambia. Y muchas de las cosas que cambian son a mejor. Pero hay otras que son a peor, o por lo menos a mi me lo parece. Hay situaciones que tienen su liturgia y a mi me gustan así y creo que como a mi también les gustan a mucha gente. No veo que deban de cambiar.

Y en todo caso, el mundo es ancho y hay cancha para todos. ¿Por qué se le tiene que poner en las narices a alguien que han de servirle obligatoriamente un cóctel en Boadas, yendo en pantalón corto, habiendo tantos sitios donde puede ir y no le van a poner ninguna pega?

Pero, pareciéndome mal la insistencia del sujeto que pretendía que le sirviesen estando vestido de esta guisa, lo que me parece fatal es la intervención del Ayuntamiento de Barcelona para obligar a la dueña de Boadas a que acepte esta situación. O sea que lo del “Reservado el derecho de admisión” no vale.

Imaginemos por un momento que se le pone entre ceja y ceja a una persona el ir a un concierto en el Palau de la Música Catalana, yendo también en pantalón corto. Hasta ahí parece que no hemos llegado, pero con este precedente ¿Quién se lo puede negar?

Ya se, ya se que parece que estoy exagerando y que más de uno al leerme pensará “anda el carca este…”. Pero, al tiempo.

Días atrás tuve que pasar por delante de “La Pedrera” en el Paseo de Gracia, más o menos hacia el mediodía y justo ante la puerta del chaflán había una pareja que se estaba haciendo una fotografía. La escena era de lo más normal, porqué había muchas otras personas que estaban haciendo algo parecido. La única diferencia estaba en que ella iba en bikini, como si estuviese en la Playa de la Barceloneta. Miré a mí alrededor para ver si se trataba del rodaje de algún anuncio, o de algún programa de cámara oculta.

Pero no, se trataba de una pareja de turistas haciéndose una foto delante de La Pedrera, edificio que la gente de esta ciudad veneramos como parte importante de nuestra cultura, sintiendo un enorme respeto hacia este edificio y hacia la memoria de quien lo creó.

No pasa nada. Porqué nadie les dijo nada y seguramente mucha gente que pasaba pensaría que era inadecuado, pero nadie dijo nada, ni yo tampoco. Eso es lo que ocurre, en definitiva no vale la pena decir nada ya que esto no es tan importante y hasta nos hace gracia.

Pero claro, si nadie dice nada, los protagonistas no se apercibirán nunca que esto puede no ser correcto o que hay personas que pueden no sentirse cómodas compartiendo espacio con otras vestidas o desvestidas de esta guisa. Y cuidado, que también encuentro mal la conducta de aquellas personas que van a una playa nudista y permanecen con su traje de baño puesto.

La cuestión está en si se lo tengo que decir yo o algún otro transeúnte. O debería ser el representante de alguien con autoridad, o sea el Ayuntamiento de Barcelona, pero claro si este alguien con autoridad a quien va a llamar la atención es a quien, como la dueña de Boadas, intentan evitar que sus clientes tradsicionales soporten esta situación…pues estamos arreglados.

Claro que seguramente los agentes de la autoridad estarán más ocupados poniendo multas a los coches particulares mal aparcados en las zonas de carga y descarga, que esto si que afea a la ciudad.

Pero en fin, mañana será otro día.

05 julio 2007

5 DE JULIOL – LA LLEI DE L’OFERTA I LA DEMANDA

Em preguntava ahir que què podem fer per a evitar pagar preus cars per a serveis insuficients i/o dolents.

Quan em faig aquesta pregunta sempre recordo l’episodi que vaig viure amb un amic meu, que juntament amb altres, vam anar a fer un mos a un bar de tapes en una zona de moda de Barcelona.

El que vaig viure abans d’ahir va ser una repetició del que va succeir en aquella ocasió, potser amb la diferencia de que l’encarregat del local va tractar de ser amable amb nosaltres:

Tot apropant-se a la nostra taula ens preguntà “Que tal, els ha agradat el que han menjat?”. El meu amic se’l va mirar de fit a fit i li va dir:

“Miri, ja que ens ho pregunta, li haig de dir que no. Els calamars estaven durs i mal cuits i les patates braves no tenien sabor mes que a oli refregit. Serà difícil que tornem a venir a aquest local”

Un silenci dens i fred ens va envoltar tot i la xafogor que feia aquella nit d’estiu, de mentre que la cara de l’encarregat anava girant cap a un color tornassolat digne d’un caramel. Amb to distant ens va preguntar si volíem alguna altra cosa i en dir-li que no va fugir el mes lluny possible de nosaltres.

Dons be, es veritat, no hem tornat a aquell local i no se – no ho crec – si l’advertència del meu amic ha servit per millorar la qualitat dels àpats que serveixen en aquella taverna. Però que ni han molts que tenen similars nivells de qualitat o carestia, es ben conegut.

L’única manera de fer-los rectificar es no consumir. I queixar-se En aquests bars de la Rambla, on sembla que no es pot demanar cafè i que les cerveses mínimes han de ser de mig litre, si no et serveixen el que vols, t’aixeques i te’n vas. Encara que ja t’ho hagin servit. Si no es el que tu demanes, no estàs obligat a acceptar-ho.

Tot i que sembla que la Llei permet negar-se a servir begudes barates a la Rambla, jo entenc que com a consumidor qualsevol persona te dret de rebutjar allò que no ha demanat.

Es com l’historia de la mantega i el pa en els restaurants. Jo rarament m’ho menjo i ara ja he optat perquè quan m’ho posen els demano que s’ho enduguin, vigilant la factura desprès, es clar.

I pel que fa a la qualitat, no hi ha que tenir por de demanar el full de reclamacions. Si no perquè serveix? El que passa es que els clients som massa porucs per a exigir el que en tenim dret o ens fa vergonya, perquè fins i tot, degut a no se quina reacció estranya, quan presenciem una situació així, acostumem a sentir una vergonya aliena.

La propina es un altre d’aquests factors. Perquè has de donar propina si no t’han donat un servei mes enllà del que s’entén normal? Que per aquest servei normal ja pagues. En això li haig de donar la raó a la meva dona i haig de reconèixer que jo tinc una mica de complexa en aquesta qüestió. I al damunt, si no dones propina et miren malament.

Dons no, traiem-nos aquests complexes i fem servir la propina per a premiar realment un comportament i un servei excepcional. Perquè es lamentable, però molts empresaris amb pocs escrúpols fan servir les propines com a part de la remuneració dels seus empleats, incrementant així els beneficis del negoci.

Se que es difícil, perquè molta clientela d’aquests bars o restaurants son estrangers, que potser es queixen desprès quan han tornat al seu lloc d’origen, però que en el moment de consumir no volen problemes o es creuen que això es normal.

Un altre es la mena de persones que et trobes en els llocs on esperes passar una bona i gratificant estona i aquí em refereixo al “cas Boadas” i a la per mi malaurada intervenció de l’Ajuntament de Barcelona, tot i la valoració que en Trallero fa del tema.

Però tot i així, demà serà un altre dia.

4 DE JULIO - AYER UN DIA RARO, LA VERDAD

Ayer fue un día raro.

Lo primero fue lo del pasaporte, si.

Mi mujer y yo nos levantamos temprano para acudir a renovar el pasaporte. A pesar de los pesares nos ha entrado la afición por visitar este verano un país de los que son muy estrictos para pasaporte y visado.

Y nos fuimos para ello a la Comisaría de Badalona, que nos pilla cerca. Cuando llegamos allí, vimos con ojos somnolientos y un tanto incrédulos que a pesar del madrugon, había ya en la calle una importante cola, cuyos componentes observaron con ojos conmiserativos como nos acercábamos .

Puesto que faltaban casi dos horas para la apertura, nos dispusimos estoicamente a esperar. Dos hombres que estaban delante de nosotros comentaban que seguramente aplicarían un cupo como mucho de 40 personas. Conté el número de pacientes esperadores que nos precedían y constate que superaban en poco las cuarenta personas, por lo cual le dije a mi mujer que si era cierto lo que comentaban aquellos hombres, más valía que marchásemos antes de esperar en balde.

Pero una señora desde detrás nos manifestó que esto no se sabría exactamente hasta que llegaran los funcionarios que realizan los trámites y que el cupo tanto podía ser de 40 como de 60. Por tanto resignadamente seguimos esperando.

Cuando finalmente llegaron los susodichos funcionarios, apareció un policía que acto seguido repartió unas papeletas a los integrantes de la cola. Alguien dijo animadamente que se iban a repartir 60 papeletas, lo cual me permitió por unos segundos pensar que la espera no habría sido en vano, pero ¡oh desolación! Cuando faltaban dos personas para llegar a nosotros, dijo que se habían agotado las papeletas.

Luego me enteré que muchas personas hacían cola por cuenta de otras que no estaban presentes y este fue el motivo de que no nos llegasen papeletas. Una señora que estaba con nosotros lanzó un tímido “¿Puedo hacer una pregunta?”, a lo cual el policía que había repartido las papeletas, con voz enérgica, que no daba lugar a mayores comentarios, espetó: “¡No hay preguntas!”

Total, que nos fuimos mohínos por la espera inútil y por como se habían desarrollado los acontecimientos. Dejé a mi esposa y me marché a la oficina. Bajando del tren recordé que cerca de donde trabajo hay otra Comisaría donde expenden pasaportes y me acerqué a ella con la esperanza de encontrar allí la solución para los nuestros. El local estaba lleno, con lo cual ya de entrada supuse que ahí tampoco podría tramitar la renovación.

A pesar de ello me acerqué a una mesa frente a la que se agolpaba una pequeña multitud tratando de conseguir alguna explicación del policía que se parapetaba detrás. Quizás con un poco de suerte aquel policía podría darme alguna orientación sobre como resolver la cuestión y fui avanzando poco a poco, a medida de que se iban despejando las consultas de la gente que había delante de mí.

Y me faltaban solo dos, pero ¡fatalidad del destino!, el policía se levantó y sin dar explicación alguna marchó a algún lugar desconocido. Estuve esperando un rato a ver si regresaba, pero paulatinamente abandoné toda esperanza y malhumorado salí nuevamente a la calle.

Me encaminaba otra vez hacia la oficina, cuando pasé por delante de un bar en el Paralelo y me dije que por lo menos, ya que hasta entonces no habían resultado muy bien las gestiones que habíamos hecho, me daría un pequeño auto homenaje, a base de un pincho de tortilla de patatas.

Ya al entrar en el bar me echó un poco hacia atrás la estruendosa música que invadía el reducido local. No obstante y dado que no tenía mucho tiempo, desistí de buscar otro lugar y me acerqué a la barra, preguntando a la camarera si tenían tortilla de patatas. “Claro que si. ¿la quiere con un poco de pan con tomate?”

Respondí afirmativamente y me senté en un taburete, esperando que me sirviesen la tortilla y un botellín de cerveza sin alcohol. “Lo siento, botellines no hay, tendrá que ser una mediana”. “Esta bien, está bien”, respondí, pensando que me iba a sobrar bastante cerveza.

Pasaba el rato y no traían lo que había solicitado, hasta que finalmente le tuve que recordar a otro camarero que pasaba, que estaba pendiente de mi servicio. Finalmente lo trajeron, pero la tortilla estaba ardiente (cosas del microondas) y francamente incomestible. Supongo que la camarera observaría el gesto de desagrado con que mastiqué el primer trozo que me había llevado a la boca, porqué se fue a la otra punta de la barra.

Sin ganas de discutir, porqué estaba ciertamente desanimado, bebí un poco más de cerveza y pedí la nota. Con aire de profesora matemática la camarera tecleo en la máquina y ahí vino la otra sorpresa: Un pedazo de tortilla incomestible y una cerveza sin alcohol, 4,80 Euros.

Yo creo que el Euro como moneda nos distrae de la dimensión correcta de lo que estamos pagando. 4,80 Euros son casi 800 ptas. y esto de golpe nos sitúa en una apreciación más realista: independientemente de si era bueno a malo lo poco comido, el coste resulta notoriamente caro.

Esto me lleva a reflexionar sobre qué es lo que permite que tengamos en general un servicio malo, caro e inapropiado para lo que queremos, como ocurre en los bares de Las Ramblas, donde ya de entrada no te sirven cafés o cervezas de dimensión inferior a medio litro, indicando que no les resulta compensatorio. ¿Qué podemos hacer para evitar esto?

Desde luego lo que no se debe hacer es lo que yo hice, es decir, marcharme del bar cabreado, eso si, sin dejar propina y sin transmitir a la camarera los motivos de mi descontento.

Pero para todo eso, mañana será otro día.

03 julio 2007

3 DE JULIOL - LES "VERITATS HISTORIQUES"


Llegeixo uns comentaris en el diari, escrits per en Jaume Fabre, sobre una reporter que dies endarrere explicava que durant el franquisme les revetlles van estar prohibides.

El franquisme va fer moltes coses, entre elles empresonar al meu pare per la seva ideologia. Em sembla dons que no en soc de sospitós de simpatitzar amb el regim. Però penso que es arriscat dir coses que no son veritat sense fer cap esforç per a comprovar si això que s’explica va ser així.

El que va fer el franquisme - com amb altres celebracions de caire popular i origen pagà va fer l’església catòlica en èpoques mes llunyanes - va ser tractar d’apropiar-se de la paternitat d’aquestes celebracions. Però la voluntat popular es mes ferma que això.

Jo recordo les fogueres a les cruïlles de carrers del meu barri, la Barceloneta. I com els nanos hi saltàvem pel damunt fent una corredissa per a guanyar impuls. I els petards que tiràvem, les piules i les pedres fogueres, els trons i els coets i els “mistos garivaldis” ¡Que n’érem d’agosarats! Com deia en Serrat:

“Doneu-me un tros de fusta per cremar
i amb una taula vella serem rics,
pels carrers i les places
anirem de casa en casa
per fer-ho cremar tot aquella nit”

Ara les coses han anat canviant. Els riscos d’incendi o de cremades degut a un us maldestre dels focs artificials, han anat reduint l’afecció de la gent per ells, tot i que a les nits de Sant Joan i de Sant Pere, malgrat que en aquesta darrera ara ja no s’hi celebri la revetlla, ressonin els espetecs i les explosions.

Les nits de revetlla segueixen essent unes nits màgiques. I tan de bo sapiguem conservar aquesta tradició sense caure en excessos. Com també tan de bo sapiguem preservar la veritat de les coses tal com van passar, sense deformacions interessades que no aporten res per a interpretar el que va succeir.
Tot i aixì demà serà unaltre dia.

02 julio 2007

2 DE JULIO


Miro la mesa delante de mí y pienso en la cantidad de papeles que han pasado por encima de ella. Bosques enteros.

Bueno. Tampoco ha sido siempre la misma mesa. Ni tampoco todo ha quedado impreso en papel. En los últimos años mucho ha quedado simplemente en imágenes electrónicas.

Los papeles, la pantalla y la mesa no son nada. Lo importante es de qué trataban los papeles y los papeles han tratado de montones de cosas, de conflictos, de intereses económicos, de pretensiones y de esperanzas, de conciliaciones, de acuerdos.

Y poco a poco, de protagonista me voy convirtiendo en espectador.

Sin tristeza, con un poco de melancolía, pero no por la sensación de estar perdiendo algo, sino por el recuerdo de tantas y tantas expresiones, de tantas y tantas personas con las que he tratado, con sus conflictos, sus anhelos, sus pretensiones y sus esperanzas.

¡Pero bueno, el mundo alrededor sigue hirviendo! Y ahí hay otro montón de conflictos.

Acabo de leer en Internet la información de los turistas españoles fallecidos en el ataque terrorista de Yemen. Esto unido a las noticias sobre los ataques terroristas en Inglaterra dá que pensar.

El mundo está cambiando. Siempre está cambiando, con lo cual, el hecho de que cambie de por si no es ninguna novedad. Pero a los que somos espectadores siempre nos parece que está cambiando a peor. Nos queda el anhelo de que estos cambios a mal se acabarán y que todo pasará y volveremos a encontrarnos con aquella época en que todo nos parecía más tranquilo.

Pero no. Ni se ha llegado a la paz en el país vasco, ni se ha acabado lo de Irak, ni la delincuencia ha bajado, ni el consumo de drogas ha remitido, ni la violencia doméstica se ha encauzado, ni siquiera los accidentes de automóvil han disminuido. Hay menos muertos según la estadística oficial – que ahora me entero que solo considera los ocurridos en las carreteras, no en las zonas urbanas – pero han aumentado los accidentes con lesiones.

¿Porqué coño en este país hemos de ser siempre los que más…en lo malo?

Y los políticos siguen utilizando todo esto para lanzarse a la cara aquello tan socorrido de “¡Y tu más!” sin querer darse cuenta del cansancio que tenemos los ciudadanos de ellos e inventándose excusas e interpretaciones de las cosas para demostrar que los que estamos equivocados somos nosotros o que los malos resultados electorales son consecuencia de factores a cual más peregrino, que están alejados de la realidad.

Pero de todas maneras, mañana será otro día.

30 mayo 2007

LA LLUM

Aquesta tarda he estat visitant a una cosina meva. L’he trobada en el seu “estudi”, es a dir, en una explanada al mig del bosc en la serra de Collserola, pintant un quadre.

Al fons es veia la ciutat, Barcelona, els seus carrers rectilinis i el mar, una mica emboirat a l’horitzó. Ens envoltava una vegetació densa i verda, que mica en mica s’introduïa en el quadre i un sol suau ho banyava tot a aquella hora de la tarda.

Tot fent aquí i allí breus pinzellades en el llenç, m’ha anat explicant el que ha viscut recentment, la seva experiència en els hospitals, la seva malaltia, els errors dels metges, les justificacions perquè sembli que no passa res, l’horror del tracte despersonalitzat en certs processos. I tot això m’ho ha explicat plena de tranquil·litat, tot i que el que està compromès en aquesta historia es la seva vida.

Unes passes endarrera el seu marit contemplava també el paisatge i de tant en tant brandava el cap assentint en el que m’explicava. L’escena era lluminosa i qui era mirall d’aquesta lluminositat era ella mateixa.

No m’ha parlat de projectes ni de futur, però si de gaudir de tot el que pot, d’exprimir les vivències, de crear bellesa. I la llum de l’escena m’ha corprès. Perquè conec persones que malgrat no estar malalts, no estan tan plens de vida com ella.

17 mayo 2007

INFANTILIDADES

Me acerqué discretamente a la puerta de aquella habitación misteriosa y eché un vistazo a su interior. Con sigilo mire hacia atrás, a la terraza, donde mis padres y mi abuelo dormitaban tras la comida, en aquella calurosa tarde de principios de verano.

Tras comprobar que no se habían movido y seguían inmersos en sus respectivas siestas, entré finalmente en la estancia, sumergida en una suave penumbra que le proporcionaba la persiana parcialmente bajada.

No era una habitación muy grande y además estaba bastante llena de muebles: una mesa de escritorio con una butaca y dos sillas, como si estuvieran allí para recibir a algún cliente o visita de negocios que según recuerdo no llegó a producirse nunca, pero en la cual mi padre se sentía a gusto.

A su lado, una mesa auxiliar, encima de la cual reposaba una máquina de escribir portátil, Olivetti Pluma 22, la máquina en la que aprendí a escribir con dos dedos, aprendizaje que perduró y que aún hoy en día utilizo, muy veloz eso sí, pero todavía con dos dedos a pesar de que ahora esa mecanografía la practique sobre un teclado de ordenador.

Y una cómoda negra, con la tapa superior de mármol. Encima de la cómoda había un reloj antiguo, también de madera negra labrada y con una esfera nacarada, enmarcando unos minuteros muy negros, como si fuesen señales de tráfico indicadoras de rutas hacia otros mundos. Este reloj no había funcionado nunca, salvo en una ocasión, pero esto fue otra historia. La cómoda me impresionaba y me daba respeto. En una casa muy silenciosa, a veces se oían crujidos que provenían de la cómoda en cuestión. Seguramente debía de estar completamente minada por las termitas.

Y al fondo, en la pared de enfrente, estaba mi objetivo, el lugar que contenía los objetos que me impulsaban a actuar con aquellas precauciones. Eran unas estanterías, de madera basta, apoyadas en soportes metálicos. En aquellas estanterías se alineaba un buen número de libros cuya visión me fascinaba.

Y no porqué los hubiera leído – eso vendría más tarde – sino porqué mi padre les dedicaba una gran atención. Yo veía que a veces se quedaba mirando con aire de ensoñación aquellas hileras de libros, que ahora se me antojan más bien modestas y parecía ver más allá de sus lomos. Como si fuese capaz de contemplar detrás de las estanterías, en una pantalla imaginaria, las escenas que aquellos libros describían. Finalmente elegía uno de aquellos libros y sentándose con parsimonia en la butaca lo abría y se ponía a leer.

En aquellos instantes podía hundirse el tejado, inundarse el baño o incendiarse la cocina. Mi padre se había adentrado en la historia del libro y esta requería la concentración de todos sus sentidos, aunque mi madre le llamase a cenar e incluso, viendo que no le hacía caso, llegase a apagarle la luz de la habitación.

Algunos de ellos los había leído tres o cuatro veces. Solía decirme que a pesar de releerlos una y otra vez, siempre descubría cosas nuevas, matices que en lecturas anteriores se le habían escapado, o simplemente veía la narración desde una perspectiva distinta.

Le gustaba visitar la librería de un amigo suyo, que estaba ubicada cerca de Santa Maria del Mar y allí se dejaba aconsejar por este amigo sobre las lecturas más recomendables. Incluidas aquellas publicadas por editoriales sudamericanas o francesas, dedicadas a temas políticos y que oficialmente no existían en el país. Estas se las mostraba el propietario a escondidas en la trastienda de la librería, adoptando aires de misterio y confidencia.

Aparte de ello solía examinar los libros “permitidos” dispuestos en las estanterías de la librería, leyendo las sinopsis bajo la mirada complacida del dueño, que mecía la cabeza con satisfacción cuando mi padre elegía un libro que le parecía especialmente interesante, como si diese su aprobación a la obra elegida.

Algo de este comportamiento he heredado, ya que también yo profeso esta admiración por los libros y aprovecho cualquier momento para leer alguno de los que casi siempre llevo conmigo.

En la parte inferior de las estanterías había unas cajoneras, que debían albergar lo que buscaba con tantas precauciones, no se muy bien porqué, ya que expresamente no me habían prohibido que viera o leyera lo que andaba buscando, aunque a la sazón tenía yo unos nueve años. Abrí con cuidado la tercera por la derecha empezando por abajo y allí estaban, cuidadosamente amontonados los ejemplares que trataba de localizar y concretamente el último aparecido.

Lo cogí con devoción, como si cogiese algo prohibido, que era como lo veía con mis ojos infantiles, pero sin saber exactamente porqué. Los colores de los gráficos de la portada se me antojaban como desvaídos, de tonalidades rojas o sepia apagadas. Y tampoco acababa de entender lo que allí se narraba.

Pero intuía que era algo valioso. Sobre todo por los retazos de conversaciones que les había oído a los mayores, refiriéndose con risas sofocadas a algún pasaje especialmente jugoso que habían leído.

Me senté también en la butaca y empecé a leer tratando de comprender. En aquella ocasión me centré en la contraportada posterior que narraba la historia de un personaje que había tratado de escribir todas las combinaciones posibles del nombre de Dios, a partir de los múltiples nominativos que se utilizan por las distintas religiones monoteístas. En un determinado momento y tras años de emplearse a ello, (en los cincuenta los ordenadores personales eran una entelequia) llegó a la última combinación posible y entonces una voz profunda, que parecía provenir al mismo tiempo desde todos los rincones del universo le decía “¡Al final me has encontrado! Ahora te toca esconderte a ti.”

Maravillado, pensando que aquello no se lo podría explicar al cura que en la escuela nos daba el catecismo e ignorando en aquel momento la trascendencia de un tema que apasiona a la humanidad pseudo creyente de todas las épocas (ver el artículo publicado en el País semanal del pasado domingo: “¿Está Dios en los genes?”) cerré lo que tenía entre manos y contemplé una vez más la portada donde campeaba la divisa de la publicación: “La revista más audaz para el lector más inteligente”.

Me detuve un momento para examinar la viñeta de Kalikatres el sapientísimo y finalmente volví a guardar La Codorniz en el cajón de donde la había sacado. Me asomé con cuidado para constatar que mi madre se estaba levantando de la silla y me preguntaba “¿Qué haces ahí dentro tan callado? Seguro que estás organizando alguna de las tuyas”.
Jordi Nounou

06 mayo 2007

LA SONRISA PERDIDA

¿Recuerda alguien mis comentarios del año pasado sobre un viaje marino a Mallorca? (Sequía) pues este año he vuelto a hacer la misma travesía, en circunstancias totalmente distintas: Viento de 25 nudos, mar encrespado, el barco escorado durante todo el viaje, frío y lloviendo sin parar. O sea las condiciones totalmente opuestas a las de aquella experiencia agradable y diáfana. ¡Pero aún me han quedado más ganas de volver a hacerla!

Días atrás fue San Jordi y, cita obligada, nos dimos una vuelta por Las Ramblas. Contemplaba yo la multitud y me llamó la atención una cosa. Había mucha gente, pero apenas nadie sonreía. Las personas andaban, tropezando unas con otras, cosa nada extraña teniendo en cuenta la densidad circulante y lucían expresiones reconcentradas. No se si andaban pensando en los libros que iban a comprar o en lo caras que estaban las rosas.

Pero, era un día festivo, en el sentido de disfrute ¿por qué la gente no sonreía?

Obsesionado por esta constatación, hoy me he vuelto a dar una vuelta por Las Ramblas. Y de nuevo me he fijado en lo mismo. El clima era agradable, invitaba a andar, deteniéndose morosamente a mirar los coloridos kioscos de flores. La eclosión primaveral se notaba en el ambiente y en los escotes de las mujeres.

Pero la gente no sonreía. Ni siquiera algunos niños que se soltaban de las manos de quienes les llevaban, allí en el Pla de la Boqueria, para mirar mejor las hieráticas estatuas humanas pintadas de llamativos colores. Tampoco sonreían.

Ya se que en general no hay muchos factores que motiven para ir dando saltos de alegría. ¡PERO POR QUE LA GENTE NO SONRIE?

Por cierto, por un momento creí haber encontrado a mi viejo amigo, sí, aquel que acostumbraba a encontrarme en aeropuertos y otros sitios inesperados. Pero no, no era él.

Jordi Nounou

24 abril 2007

Un divorci profund


“Això, això que vostè ens explica no es el que ens expliquen a la facultat!”

“Segurament, però el que us explico es la realitat del que passa a les empreses”

Aquesta conversa l’he tingut amb grups d’estudiants que m’han demanat informació pràctica sobre qüestions relacionades amb els seus estudis. Alguns em miraven amb escepticisme. D’altres sacsejaven el cap com dient “ja ens ho esperàvem això”.

El cert es que sempre m’ha semblat que existeix un divorci profund entre els ensenyaments que se’ls dona als estudiants i el que es trobaran desprès en la seva activitat laboral. Es especialment greu perquè moltes empreses esperen de les persones incorporades amb un títol universitari que comencin a treballar immediatament, amb prou feines una petita etapa d’adaptació.

I arran de tot això em satisfà – relativament - que aquesta percepció no sigui jo únicament a veure-la. A La Vanguardia del diumenge hi trobem un article anomenat “¿ Y que haré yo en una empresa?” i que exposa idees en la mateixa línia del que acabo de comentar. I com a conseqüència d’aquesta situació es produeixen manques d’ajustament que duen a una important rotació.

No es un problema exclusiu del nostre país. També altres països europeus amb mes o menys intensitat se’n ressenten d’aquesta manca de sintonia. Des del meu punt de vista hi ha dos factors importants que generen aquesta situació:

- Programes d’estudi excessivament teòrics. Molts d’ells semblen fets com per cobrir l’exigència d’omplir pagines i pagines.
- Manca d’etapes d’aprenentatge a les empreses. El que es pretén es que els treballadors incorporats comencin produir lo mes ràpidament possible.

Només es pot resoldre aquesta situació amb l’establiment de compromisos reals entre les escoles i les empreses, que facilitin aquestes etapes d’aprenentatge amb simultaneïtat i que els contractes de formació serveixin autènticament per aquest objectiu i no per tenir treballadors mes barats. Fixeu-vos si no que en aquells països, com a Àustria o Alemanya, on s’apliquen de manera seriosa aquests tipus de contractes, els resultats son molt millors.

Jordi Nounou

09 abril 2007

El Viacrucis de las carreteras


Contrariamente a los temores, hemos regresado a casa en un plis plas. Los temidos atascos han brillado por su ausencia y ha sido un placentero discurrir de autopista sin ni siquiera encontrar gente arriesgada al volante. Por lo visto esta no ha sido la guía imperante en los desplazamientos de Semana Santa, habida cuenta de los accidentes que se han registrado.

A mi me gustaría conocer más información sobre la tipología de los accidentes habidos, ya que ni la pérdida de puntos ni las sanciones ni el miedo que intentan imbuirnos los anuncios televisivos parecen condicionar a los conductores para que disminuyan su velocidad. ¿O es que la causa de los accidentes no es únicamente la velocidad?

Y bien, aquí estoy nuevamente ante mi pantalla, reflexionando en los días pasados. Han sido días tranquilos e incluso con buen tiempo, lo que no se vislumbraba al principio de la semana pasada.

Han sido días también de reflexión sobre algo que a partir del martes pasado ha aparecido en mi horizonte y a lo cual habré de dar respuesta mañana. La respuesta ya está decidida y faltarán matices que aclarar, pero…lo dejamos aquí.

Por lo demás, ni en Semana Santa han descansado ni los políticos, que si las elecciones en el país Vasco, que si los del PP dando caña, que si los del PSOE pillados de buena fe, que si ETA pasando comunicados amenazadores… ni la prensa rosa.

Como me han pillado estos días en plan de relajo total, he visto algún retazo de estos programas malditos. Me ha llamado la atención el esfuerzo que hacen los periodistas que persiguen a los famosillos – siempre los mismos- para que les contesten a sus insípidas preguntas cuando les pillan en los aeropuertos o a la entrada de sus casas, o en la discoteca. La tónica general parece ser que no les hacen ni puto caso. Esforzados periodistas estos que luchan contra la incomprensión a fin de aportarnos a los espectadores la información imprescindible para poder seguir viviendo. Yo no se que haría sin ellos.