24 abril 2006

Sequia


Sequía. Sequía casi total. Hace días que no publico nada y hoy casi me tengo que obligar a escribir para que no se oxide este tímido intento de expresar lo que pienso.
No debe ser tan difícil. Solo hay que coger carrerilla y pulsar una tecla tras otra. Y otra. Y otra.

Pues no. El agua no mana.

Para distraerme un poco, he metido en el ordenador un video que hice en Praga hace tres años. Bonita ciudad. Es de aquellas que no me importaría volver a visitar, incluso con alguna frecuencia.

Puede ser que fuera coincidencia, pero los días que estuve allí tenían un color especial, luminoso y transparente. Y también las noches.

He intentado encontrar esta atmósfera en “Las siete Iglesias”, uno de los libros que compré ayer, por San Jordi (ya se sabe, rosas, libros, miríadas de personas arriba y abajo y famosillos firmando libros que pretenden haber escrito), pero por el momento y hasta donde he llegado, no he sabido encontrarla. Puede ser que Milos Urban, buen escritor checo de trhillers, al utilizar su ciudad como escenario para la novela ha querido destacar precisamente lo que yo no vi en mi viaje, es decir una ciudad tenebrosa y lúgubre como la portada del libro, donde el puente de Carlos parece más bien un cadalso.

Lo que si he hecho en estos días de sequía, ha sido dedicarme a navegar por otros blogs y cavilar sobre lo que la gente dice protegiéndose en el anonimato Muchas veces me sorprende pensar que alguien con quien me cruzo en la calle es quizás aquel que en su bitácora dice pestes de la vida, de la sociedad y de su mierda de empleo o que el chico con aspecto de rapero y sendos piercings horadándole orejas y cejas, se muestra en su blog como un muchacho sin recovecos, con gran afición a la música clásica o que el hombre de la corbata deslucida y el traje gris, es el aventurero que narra viajes a remotos y exóticos lugares.

La modosa chica que está sentada en la cafetería leyendo y amparada tras sus gafas, mientras discretamente y de vez en cuando mira a quien pasa por la calle, puede ser la que firma con seudónimo lúbricas inventivas sobre arriesgadas prácticas sexuales, que a lo mejor no ha practicado nunca.

En cuanto a procacidades escritas y gráficas por muchos y muchas en el terreno sexual, ¡que cantidad de blogs dedicados a estos temas¡ Muchos de ellos los firman mujeres y no es que yo me espante de nada, pero ante lo que se manifiesta y se fotografía en alguno de ellos me cuesta pensar que realmente detrás de la escritura está una mujer.

No porqué piense que no haya mujeres que sean capaces de escribir sobre temas eróticos, sino porqué incluso en algunos libros que he leído, de los que sí se cierto que sus autores son mujeres, he encontrado siempre un determinado estilo en el enfoque del erotismo, alejado de la vulgaridad que exhiben algunos de los blogs que he visitado.

Hablando de erotismo, más bien de pornografía, hace dos semanas apareció la noticia de que la Generalitat de Catalunya subvencionaba el doblaje de una película pornográfica al catalán. No tengo prejuicios en contra de la pornografía. Debe de ser un grandísimo negocio, por la abundancia que hay en películas, revistas y por Internet. Encuentro censurable en una parte de esta sociedad hipócrita que haga aspavientos ante ella, pero que en cuanto puede sintoniza los canales donde se exhibe.

Lo que me preocupó es que en la misma semana y cadena de televisión en la que apareció esta noticia, pasaron un reportaje sobre las personas ancianas que no tienen una pensión digna y sobreviven con dificultades para comer o habitar una vivienda, mientras que en algunos casos también son victimas de malas prácticas de cuatro desaprensivos, por llamarles suavemente, que pretenden hacerse con sus viviendas y/o sus escasos bienes.

¡Esto si que es pornografía!

Ya se que lo que haya costado el doblaje de la película en cuestión no soluciona el problema de los que no llegan a final de mes. Pero dar este dinero y además publicarlo a los cuatro vientos, justificando el porqué, coincidiendo casi con la transmisión del anterior programa, me parece una exhibición impúdica.

Y repito, no pienso que la pornografía se deba de prohibir – salvo, claro, en lo que pueda suponer de explotación, abuso, corrupción de menores, etc. y cuidando siempre además que su visionado esté reservado para personas adultas - pero, ¿alguien puede decirme que diferencia hay entre los gemidos en catalán y en castellano?

En fin que no, que no digo que no se doble al catalán, pero que se gaste el dinero quien pueda suponer que así tendrá un mayor mercado y que se lo cobre a los usuarios que estén dispuestos a pagarlo gustosos.

Para acabar y evocando otro tipo de navegación, estas pasadas vacaciones he pasado un par de días navegando en un velero de un amigo. Sentir el viento y el sol en la cara y bajo tus pies el deslizar del casco sobre el agua, es una de las sensaciones sensuales por las que hay que dar las gracias. La foto es auténtica.

Por cierto, no he vuelto a ver al amigo disfrazado. Menos mal.

Jordi Nounou.